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7 de octubre: Así es como inició la celebración de la Virgen del Rosario

A la intercesión de la Virgen se atribuye una victoria cristiana importante, por ello cada 7 de octubre la celebramos.

Este 7 de octubre, la Iglesia celebra a Nuestra Señora Virgen del Rosario, una devoción que encuentra sus raíces en la Batalla de Lepanto que tuvo lugar el 7 de octubre de 1571, en la que se jugó el futuro político y económico de Occidente, pues los musulmanes planeaban la invasión de la Europa cristiana, y con ello la imposición del Islam.

El Papa Pío V pidió a los fieles que se rezara el Rosario por la victoria cristiana y en 1571 se creó una Liga para la defensa de Europa, a la que se llamó la Liga Santa, estaba compuesta por flotas de Venecia, España, y de otras más pequeñas como la de Parma y de Saboya que se habían unido a las de Génova, para frenar el avance turco otomano en el Mediterráneo.


La batalla decisiva fue la del 7 de octubre, donde se encontraron ambas flotas cerca de la isla griega de Lepanto, de ahí el nombre de este acontecimiento.

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Cuando la poderosa flota cristiana entró al Mar Jónico, las naves turcas esperaban con vientos a favor formando una media luna desde la costa de Grecia, en el norte, hasta la costa del Peloponeso, en el sur. Sus fuerzas eran superiores. Mientras se llevaba a cabo esta acción de guerra, en Roma se hacían procesiones y se rezaban rosarios por la victoria europea.

Batalla de Lepanto

La Batalla de Lepanto fue un momento decisivo para la permanencia del cristianismo en Europa.

La batalla fue violenta como nunca antes había ocurrido y de ello dieron testimonio personas como el escritor Miguel de Cervantes Saavedra, y otros como Álvaro de Bazán, o Cabrera de Córdoba, éste último escribió:“El aspecto era terrible por los gritos de los turcos, por los tiros, fuego, humo; por los lamentos de los que morían. El mar envuelto en sangre, sepulcro de muchísimos cuerpos que movían las ondas, alteradas y espumeantes de los encuentros de las galeras y horribles golpes de artillería, de las picas, armas enastadas, espadas, fuegos, espesa nube de saeta…”

Pero pese a tener todo en contra, los cristianos ganaron. Esta victoria se interpretó como un logro de la Virgen María y del Rosario, fue el propio Papa Pío V quien dijo que la Santísima Virgen había otorgado la victoria con su intercesión, pues el rezo del Rosario había sido constante entre los fieles y las tropas.

El rosario fue revelado por la misma Virgen a Santo Domingo de Guzmán. Foto: Cathopic

El rosario fue revelado por la misma Virgen a Santo Domingo de Guzmán. Foto: Cathopic

Por ello, un año después de la Batalla de Lepanto, Pío V (1566-1572) añadió a la letanía mariana el título “Auxilio de los cristianos” y dispuso que el 7 de octubre se agregara al calendario litúrgico, el Día de Nuestra Señora de la Victoria.

Después, el Papa Gregorio III cambió su nombre por el de Nuestra Señora del Rosario. Así pues, quedaron conectadas tres imágenes marianas: Nuestra Señora de la Victoria, la Virgen del Rosario y la Virgen de Guadalupe.

La Virgen de Guadalupe estuvo presente

La flota cristiana estaba en desventaja, todos coinciden, y se cree que la intercesión Virgen de Guadalupe fue parte importante en la victoria, su imagen se encontraba en el navió del almirante Andrea Doria, uno de los comandantes de la batalla, quien imploró su ayuda.

Se dice que acudió a rezarle y cuando volvió a cubierta, una inesperada tormenta se desató y dispersó la formación de la flota turca con lo que los cristianos quedaron en mejores circunstancias para obtener la victoria.

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Aquel día, 15 mil cristianos fueron liberados de las galeras turcas donde estaban encadenados a sus remos. La victoria puso fin al avance Otomano y sólo se salvaron 30 galeras con la bandera de la media luna.

¿Cómo llegó la imagen de la Guadalupana a esta batalla? Fue el Segundo Arzobispo de México, Alonso Montufar, quien mandó pintar una copia de la imagen de la tilma de Juan Diego y la envió a Felipe II, quien a su vez, la obsequió a su medio hermano Juan de Austria. Éste se la entregó al almirante Andrea Doria de la Liga Santa.

La flota genovesa atribuyó la victoria a la Virgen de Guadalupe, y ese estandarte estuvo en posesión de la familia Doria, en la fortaleza de Malespina, en Genova, hasta 1811, cuando el Cardenal Giuseppe Doria lo donó, por testamento, a la Iglesia de san Esteban de Aveto, donde aún acuden peregrinaciones.

El Santuario de San Esteban está en el Monte Maggiorasca, en la provincia de Génova, Italia.

El Santuario de San Esteban está en el Monte Maggiorasca, en la provincia de Génova, Italia.

El Papa Pío VII concedió a la Diócesis de Bobio, donde se encuentra este templo, que en el domingo siguiente a la fiesta de San Roque pudieran celebrar a la Morenita con Misa y rito propios.

La segunda parte del Ave María también proviene de esta celebración

Tras el triunfo de Lepanto, varias ciudades europeas pusieron en sus escudos la imagen de la Virgen María sobre la media luna y, en Venecia, por ejemplo, el Senado dispuso que en el Palacio del Dux, debajo del cuadro de la Batalla de Lepanto, se inscribiera esta frase: “Ni el poder ni las armas, ni los almirantes, sino María del Rosario”.

Después, el Papa Pío V añadió al Ave María la segunda parte de esta oración: “Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros los pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte, Amen”.

¿Cómo inició el rezo del Rosario?

El rezo del Rosario inició mucho antes de la batalla de Lepanto.

¿Qué es el Santo Rosario?

¿Qué es el Santo Rosario?

La costumbre de decir oraciones y contarlas con un collar de cuentas es común en muchas religiones. Los griegos usan desde la antigüedad el komboloi para meditar y reflexionar. Los budistas usan un largo collar para repetir una misma oración que los ayuda a concentrarse. Los musulmanes usan un rosario de 33 cuentas dividido en tres partes para decir los atributos de Dios.

Posiblemente nuestro actual Rosario tuvo su origen en este modelo musulmán, ya que durante ocho siglos los españoles sufrieron la ocupación mora y muchas costumbres árabes se quedaron en España.

Cuenta la tradición que en el siglo XII la misma Virgen María se le apareció a Santo Domingo de Guzmán, español, y le enseñó a rezar el Santo Rosario. Por eso cantamos: “Viva María, viva el Rosario, viva Santo Domingo, que lo ha fundado”.

Tanto ha querido la Madre de Dios que se rece el Rosario que en sus diferentes apariciones ha prometido a sus videntes diversos beneficios para quien lo rece con devoción.

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Con información del padre Sergio Román. 

 

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