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La hermosa oración a la Virgen que resuena en La Divina Comedia

En las últimas páginas del Paraíso, Dante Alighieri pone en labios de san Bernardo una de las oraciones marianas más hermosas de la literatura cristiana.

29 mayo, 2026
La hermosa oración a la Virgen que resuena en La Divina Comedia
La devoción mariana de san Bernardo inspiró a Dante para escribir una de las escenas más sublimes de toda la Divina Comedia.
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En la Divina Comedia, Dante Alighieri cita a san Bernardo de Claraval en el capítulo correspondiente al Paraíso, y lo pone como guía en la última parte de su viaje a los tres círculos del más allá. El último canto de la “cántica paradisiaca” abre con una hermosa oración a la Virgen María para que interceda ante Dios con el fin de que Dante pueda verlo.

Desde el capítulo XXXI el santo invita al poeta a volver a María su mirada como el rostro que más se asemeja a Cristo. “Y la Reina del cielo, por quien ardo eternamente de amor, nos concederá todas las gracias, porque yo soy su fiel Bernardo”, dice el poeta florentino.

A san Bernardo lo describe así: “Vi a un anciano vestido como la familia gloriosa. En sus ojos y en sus mejillas estaba esparcida una benigna alegría, y su aspecto era tan dulce como el de un tierno padre”.

¿Cuáles fueron los méritos de san Bernardo para que Dante Alighieri le dedique varias páginas? Este fue un gran devoto de la Virgen María y autor de una de las oraciones marianas más bellas, conocida como el Memorare, la cual exalta la belleza y grandeza de María.

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¿Cuál es el canto de San Bernardo dirigido a la Virgen María en la Divina Comedia?

San Bernardo, guía de Dante Alighieri en la Divina Comedia.

El Himno a la Virgen cuenta con 39 versos y se estructura en dos partes: la primera es una alabanza a María; y la segunda es una súplica para que Dante conserve la salud de sus sentidos después de haber visto a Dios. El poema, recitado por san Bernardo, comienza así:

Virgen Madre, hija de tu hijo,

humilde y superior a cualquier criatura,

plazo fijo del consejo eterno,

tú eres quien la naturaleza humana

Ennobleciste tanto a su creador

No desdeñó convertirse en su propia creación.

El amor se reavivó en tu vientre,

por cuyo calor en paz eterna

Así es como germinó esta flor.

Aquí está nuestra luz meridiana

de caridad, y entre los mortales,

Eres una fuente viviente de esperanza.

Mujer, eres tan grandiosa y tan valiosa,

que todo aquel que quiere la gracia y no se vuelve a ti

Su anhelo es volar sin alas.

Tu amabilidad no solo ayuda

a los que preguntan, pero muchos f ï ate

precede libremente a la pregunta.

En tu misericordia, en tu misericordia,

En ti la magnificencia, en ti se reúne

aunque hay bondad en la criatura.

(Paraíso, canto XXXIII, vv. 1-21)

Inspirándose en la liturgia y la tradición mariana, san Bernardo se dirige a la Virgen con tres antítesis: Virgen y Madre a la vez, hija de su propio Hijo, humilde y exaltada por encima de todas las demás criaturas.

En la segunda parte, San Bernardo le recuerda a Nuestra Señora la complejidad del viaje de Dante y le pide al poeta que le permita ver a Dios sin ver afectados sus sentidos:

Ahora bien, estos, que desde la brecha más baja

del universo hasta aquí ha visto

las vidas espirituales una por una,

Te ruego, por gracia, por virtud

tanto que puede levantar los ojos

más alta hacia el último estado de salud.

Y yo, que nunca ardí por mi vista

más de lo que hago por él, todas mis oraciones

Te las ofrezco y ruego que no escaseen.

para que puedas disipar toda nube

su mortalidad con tus oraciones,

para que se le revele el mayor placer.

Te lo ruego de nuevo, reina, que puedas

lo que quieres, que te mantengas sano,

Después de ver tanto, sus afectos.

Deja que tu guardia domine los movimientos humanos:

mira a Beatriz con cuántas bendiciones

¡Gracias a mis oraciones, cierran sus manos sobre ti!

(Paradiso, canto XXXIII, vv. 22-29)

En el poema, donde el santo demuestra un amor ardiente e intenso, como nunca había sentido antes por sí mismo, le ruega a la Virgen que el santo ascienda a la visión de Dios para que se le revele el Bien que satisface todo anhelo humano de felicidad sin que se vean afectados sus sentidos y pueda regresar a la Tierra para relatar y revelar todo lo que ha visto.

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La notable influencia de San Bernardo

San Bernardo, filósofo, teólogo, escritor y místico. Fue un santo de notable influencia para la Iglesia.

San Bernardo fue filósofo, teólogo, escritor místico y abad de Cister; fundó 68 monasterios en varias partes de Europa; fue predicador y organizador de órdenes militares para acoger y defender a los peregrinos que iban a Tierra Santa. Tuvo notable influencia en la creación del Orden del Temple y fue el principal predicador de la Segunda Cruzada.

San Bernardo escribió más de 300 sermones y cientos de cartas con temas religiosos y seculares, entre ellos el Libro de los Caballeros Templarios, que asoció los lugares de la vida de Jesús con las citas bíblicas. Cabe señalar que san Bernardo es venerado por la Iglesia católica, la Iglesia anglicana y la luterana.

El Papa Alejandro III lo canonizó el 18 de enero de 1174, y Pío VIII lo declaró Doctor de la Iglesia en 1830. Su fiesta litúrgica es el 20 de agosto.

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Autor

Lic. en Lengua y literaturas hispánicas por la UNAM, con experiencia en edición digital y redes sociales. Ha sido editora de los sitios web Padres e hijos, Cocina Fácil y colaborado en National Geographic y Muy Interesante. También fue editora en la Diócesis de Azcapotzalco y actualmente es reportera en Desde la Fe.