La voz del Papa

Francisco: Ser cristiano es no ser indiferente a los problemas

En su catequesis, el Santo Padre explicó la importancia de vivir en comunión y compartir.
El Papa Francisco con un hombre con discapacidad al término de una Audiencia General. Foto: Vatican Media
El Papa Francisco con un hombre con discapacidad al término de una Audiencia General. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco recordó que ser creyentes de Jesús significa que no podemos ser indiferentes ante los problemas de los demás.

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Este miércoles 21 de agosto, el Pontífice continuó su catequesis sobre la evangelización a partir del Libro de los Hechos de los Apóstoles, como preparación para el Mes Misionero Extraordinario del próximo mes de octubre.

En su catequesis, el Santo Padre hizo énfasis en la importancia de la comunión, no sólo con Cristo, sino entre los mismos hermanos. Esta comunión cristiana nace de la efusión del Espíritu Santo y crece cuando comparte con los demás lo que posee.

“Según los Hechos de los Apóstoles, entre los creyentes no había necesitados, porque ponían todo en común”, aseguró el Pontífice.

Para entender esto, el Papa Francisco explicó que el término griego Koinonia, que significa “poner en común”, “compartir”, tiene una dimensión importante desde los orígenes de la Iglesia. “De la participación en el Cuerpo y Sangre de Cristo, derivaba la unión fraterna que llevaba a compartir todo lo que tenían”, ha indicado.

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De este modo, señaló el Santo Padre, la koinonía o comunión se convierte en la nueva forma de relación entre los discípulos del Señor, un nuevo modo de ser entre nosotros, es la modalidad del amor, pero no un amor de palabras, sino un amor concreto.

“Ser miembros del Cuerpo de Cristo hace que los creyentes sean corresponsables los unos de los otros. Ser creyentes de Jesús nos hace a todos nosotros corresponsables los unos de los otros, no podemos ser indiferentes ante los problemas de los demás, debemos orar y ayudarlo, esto es ser cristiano“.

Por eso, asegura el Papa, los fuertes sostienen a los débiles y nadie experimenta la pobreza que humilla y desfigura la dignidad humana, porque ellos viven en esta comunidad: tener en común el corazón.

En contraparte, Francisco advirtió que disminuir de la sinceridad de compartir, es cultivar la hipocresía, alejarse de la verdad, y volverse egoísta.

“¡Cuántas personas dicen estar cerca de la Iglesia, ser amigos de los sacerdotes, de los Obispos mientras en el fondo sólo buscan sus intereses! Estas son las hipocresías que destruyen a la Iglesia“.

Con información de Zenit y Vatican News