Papa Francisco: Que nuestra fe no se base solo en cumplir preceptos

En su catequesis llamó a no conformarse con la formalidad religiosa, sino a vivir el ejemplo de Jesús.
El Papa Francisco en Audiencia General. Foto: Vatican Media
El Papa Francisco en Audiencia General. Foto: Vatican Media

¿Cómo vivimos la fe?, fue una de las preguntas que hizo este miércoles el Papa Francisco en la Audiencia General, en la que su catequesis giró en torno a no vivir una religiosidad basada solo en preceptos.

¿Permanece el amor de Cristo crucificado y resucitado en el centro de nuestra vida cotidiana como fuente de salvación, o nos conformamos con alguna formalidad religiosa para tener la conciencia tranquila?, expresó 


El peligro de caer en formalismos y fundamentalismos

Al seguir con su catequesis en torno a la Carta de San Pablo a los gálatas aseguró que caer en formalismos no es algo que sucedió solo en esa época, sino que puede repetirse.

“En las catequesis precedentes hemos visto cómo el apóstol Pablo muestra a los primeros cristianos de la Galacia el peligro de dejar el camino que han iniciado a recorrer acogiendo el Evangelio. De hecho, el riesgo es el de caer en el formalismo, que es una de las tentaciones que nos lleva a la hipocresía, de la cual hemos hablado la otra vez. Caer en el formalismo y renegar la nueva dignidad que han recibido: la dignidad de redimidos por Cristo”.

En esta ocasión, el Papa reflexionó en torno a la segunda parte de la Carta. “Hasta aquí, Pablo ha hablado de su vida y de su vocación: de cómo la gracia de Dios ha transformado su existencia, poniéndola completamente al servicio de la evangelización. A este punto, interpela directamente a los gálatas: les pone delante de las decisiones que han tomado y de su condición actual, que podría anular la experiencia de gracia vivida”, explicó.

El Papa Francisco en Audiencia General. Foto: Vatican Media

El Papa Francisco en Audiencia General. Foto: Vatican Media

El apóstol los llama insensatos. “No lo hace porque no sean inteligentes, sino porque, casi sin darse cuenta, corren el riesgo de perder la fe en Cristo que han acogido con tanto entusiasmo. Son insensatos porque no se dan cuenta que el peligro es el de perder el tesoro valioso, la belleza de la novedad de Cristo. La maravilla y la tristeza del Apóstol son evidentes. No sin amargura, él provoca a esos cristianos para recordar el primer anuncio realizado por él, con el cual les ha ofrecido la posibilidad de adquirir una libertad hasta ese momento inesperada”.

Con sus palabras, el apóstol dirige a los gálatas al inicio de la vocación cristiana, incluso varias veces les había repetido en su predicación: «No vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí» (Gal 2,20).

“El intento de Pablo es poner en un aprieto a los cristianos para que se den cuenta de lo que hay en juego y no se dejen encantar por la voz de las sirenas que quieren llevarlos a una religiosidad basada únicamente en la observancia escrupulosa de preceptos”.

Porque los nuevos predicadores que llegaron allí a Galacia, les convencieron de que tenían que ir hacia atrás y tomar también los preceptos que se observaban y que llevaban a la perfección antes de la venida de Cristo, que es la gratuidad de la salvación.

¿Cómo vivimos la fe?

De este modo, san Pablo nos invita también a nosotros a reflexionar con las siguientes preguntas, explicó el Papa:

¿Permanece el amor de Cristo crucificado y resucitado en el centro de nuestra vida cotidiana como fuente de salvación, o nos conformamos con alguna formalidad religiosa para tener la conciencia tranquila?

¿Cómo vivimos la fe, nosotros?

¿Estamos apegados al tesoro valioso, a la belleza de la novedad de Cristo, o preferimos algo que en el momento nos atrae pero después nos deja un vacío dentro?

“También hoy algunos vienen a insistirnos una y otra vez: “No, la santidad está en estos preceptos, en estas cosas, tienen que hacer esto y esto”, y nos proponen una religiosidad rígida, la rigidez que nos quita esa libertad en el Espíritu que nos da la redención de Cristo. Estén atentos delante de la rigidez que nos proponen: estén atentos. Porque detrás de toda rigidez hay algo feo, no está el Espíritu Santo”.

Dios siempre está cerca de nosotros con su bondad

El Santo Padre aseguró que aunque nosotros nos alejemos, Dios siempre está cerca.

“No obstante todas las dificultades que nosotros podemos poner a sus acciones, también no obstante nuestros pecados, Dios no nos abandona sino que permanece con nosotros con su amor misericordioso. Dios siempre está cerca de nosotros con su bondad. Es como el padre que todos los días subía a la terraza para ver si volvía el hijo: el amor del Padre no se cansa de nosotros”.

Por ello pidió alejarnos de las ideas fundamentalistas que nos proponen una vida de ascesis artificial, lejos de la resurrección de Cristo. “La ascesis es necesaria, pero la ascesis sabia, no artificial”.

 

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