Papa Francisco en el Ángelus: La plenitud de la vida está en el Evangelio

Mediante la entrega es que podemos experimentar la generosidad y la gratitud de Dios, afirmó.
El Papa Francisco preside el Ángelus. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco preside el Ángelus. Foto: Vatican Media. 2020. Foto: Vatican Media.

Al reflexionar sobre el Evangelio de este domingo en que Jesús dice a sus discípulos, “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí” (v. 38), el Papa Francisco aseguró plenitud de la vida y la alegría se encuentra al entregarse por el Evangelio, y por los hermanos, con apertura, aceptación y benevolencia.

Por eso Jesús pide a sus discípulos que tomen en serio las exigencias del Evangelio, incluso cuando esto requiere sacrificio y esfuerzo pues “no hay amor verdadero sin cruz, es decir, sin un precio a pagar en persona”. En su mensaje previo al Ángelus habló sobre seguir el camino de Jesús, sin buscar atajos, dijo.

Ponerlo a Él por encima del amor familiar

Al enumerar lo que pide Jesús a sus discípulos, afirmó que lo primero es poner el amor por Él por encima del amor familiar: El que ama a su padre o a su madre, […] a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.


“Jesús ciertamente no pretende subestimar el amor a los padres y a los hijos, pero sabe que los lazos de parentesco, si se ponen en primer lugar, pueden desviar del verdadero bien. Lo vemos: ciertas corrupciones en los gobiernos se dan precisamente porque el amor por la parentela es mayor que el amor por la patria y ponen en los cargos a los parientes”.

Además, también están las situaciones en las que los lazos familiares se mezclan con elecciones opuestas al Evangelio, agregó.

“Cuando, por el contrario, el amor a los padres y a los hijos está animado y purificado por el amor del Señor, entonces se hace plenamente fecundo y produce frutos de bien en la propia familia y mucho más allá de ella”.

Así, recordó, Jesús reprende a los doctores de la ley que privan a sus padres de lo necesario con el pretexto de dárselo al altar, de dárselo a la Iglesia.

“El verdadero amor a Jesús requiere verdadero amor a los padres, a los hijos, pero si primero buscamos el interés familiar, esto siempre nos lleva por el camino equivocado”, enfatizó el Papa.

No hay amor verdadero sin cruz

Jesús también dijo a sus discípulos: El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí.

“No hay amor verdadero sin cruz, es decir, sin un precio a pagar en persona. Y lo dicen muchas madres, muchos padres que se sacrifican tanto por sus hijos y soportan verdaderos sacrificios, cruces, porque aman. Y si se lleva con Jesús, la cruz no da miedo, porque Él siempre está a nuestro lado para apoyarnos en la hora de la prueba más dura, para darnos fuerza y coraje”, agregó.

Esto aplica también para la propia vida, explicó. “Lo vemos en estos días. ¡Cuánta gente, cuánta gente lleva cruces para ayudar a otros! Se sacrifica para ayudar a quienes lo necesitan en esta pandemia. Pero, siempre con Jesús, se puede hacer. La plenitud de la vida y la alegría se encuentra al entregarse por el Evangelio y por los hermanos, con apertura, aceptación y benevolencia”, dijo.

La generosa gratitud de Dios Padre

Mediante la entrega es que podemos experimentar la generosidad y la gratitud de Dios, afirmó.

“La generosa gratitud de Dios Padre tiene en cuenta hasta el más pequeño gesto de amor y de servicio prestado a nuestros hermanos. En estos días, un sacerdote me contó que se había conmovido porque un niño de la parroquia se le acercó y le dijo: ‘Padre, estos son mis ahorros, una cosa pequeña, es para sus pobres, para aquellos que hoy lo necesitan a causa de la pandemia’. ¡Pequeña cosa, pero grande! Es una gratitud contagiosa que nos ayuda a cada uno de nosotros a mostrar gratitud hacia aquellos que se preocupan por nuestras necesidades”.

Sobre este aspecto, el Papa destacó la labor del voluntariado.  “La gratitud, el reconocimiento, es en primer lugar una señal de buenos modales, pero también es una característica distintiva del cristiano. Es un simple pero genuino signo del reino de Dios, que es el reino del amor gratuito y generoso”.

Oremos por Sitia, Líbano, Yemen y Ucrania

En su mensaje posterior al Ángelus, el Papa Francisco recordó que este martes, 30 de junio, se celebrará la cuarta Conferencia de la Unión Europea y las Naciones Unidas para “apoyar el futuro de Siria y su región”.

“Oremos por esta importante reunión, para que pueda mejorar la dramática situación del pueblo sirio y de los pueblos vecinos, en particular de Líbano, en el contexto de graves crisis sociopolíticas y económicas que la pandemia ha hecho aún más difíciles. Piensen en los niños con hambre. Por favor, que los líderes sean capaces de hacer la paz”.

Asimismo, invitó a rezar por Yemen y Ucrania. “También en este caso especialmente por los niños que sufren a causa de la grave crisis humanitaria. Así como por los afectados por las graves inundaciones en el oeste de Ucrania: que puedan experimentar el consuelo del Señor y la ayuda de los hermanos”.

 

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