La voz del Papa
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Papa Francisco en el Ángelus: Dios siempre está en salida, buscándonos

En su mensaje previo al rezo mariano, el Santo Padre hizo un llamado a la Iglesia en salida, tal como Dios lo hace.
El Papa Francisco en el Ángelus. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco en el Ángelus. Foto: Vatican Media.

En este domingo XXV del Tiempo Ordinario, el Papa Francisco habló a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro sobre la parábola de los jornaleros de la viña, que muestra las dos actitudes que tiene Dios con sus hijos e hijas: la llamada y la recompensa.

Esta parábola esta en la lectura del Evangelio de hoy (Mt 20,1-16) y a través de ella, Jesús nos muestra el sorprendente actuar de Dios, dijo el Papa en su mensaje previo al rezo mariano del Ángelus.


La primera actitud de Dios: la llamada

La primera actitud de Dios es la llamada. “El dueño de la viña sale en cinco ocasiones a la plaza y llama a trabajar para él: a las seis, a las nueve, a las doce, a las tres y a las cinco de la tarde. Es conmovedora la imagen de este dueño que sale varias veces a la plaza a buscar trabajadores para su viña. Ese dueño representa a Dios, que llama a todos y llama siempre, a cualquier hora”.

“Dios actúa así también hoy: nos sigue llamando a cada uno, a cualquier hora, para invitarnos a trabajar en su Reino. Este es el estilo de Dios, que hemos de aceptar e imitar. Él no está encerrado en su mundo, sino que ‘sale’: Dios siempre está en salida, buscándonos; no está encerrado. Dios sale, sale continuamente a la búsqueda de las personas, porque quiere que nadie quede excluido de su plan de amor”.

La Iglesia debe ser como Dios, explicó el Papa Francisco, siempre en salida. “Y cuando la Iglesia no sale, se pone enferma de tantos males que tenemos en la Iglesia”.

“Es cierto que cuando uno sale existe el peligro de que tenga un accidente. Pero es mejor una Iglesia accidentada por salir, por anunciar el Evangelio, que una Iglesia enferma por estar encerrada. Dios sale siempre, porque es Padre, porque ama. La Iglesia debe hacer lo mismo: siempre en salida”.

La segunda actitud de Dios: la recompensa

La segunda actitud de Dios es la recompensa, explicó. En la parábola, el dueño se pone de acuerdo con los primeros jornaleros, contratados por la mañana, para pagarles un denario. A lo largo del día contrata a otros, y al final del día decide pagar a todos el denario, sin importar a qué hora empezaron a trabajar.  Quienes han trabajado desde la mañana, se indignan, pero el dueño no cambia su actitud.

“Jesús no está hablando del trabajo y del salario justo, que es otro problema, sino del Reino de Dios y de la bondad del Padre celestial que sale continuamente a invitar y paga el máximo salario a todos. De hecho, Dios se comporta así: no mira el tiempo y los resultados, sino la disponibilidad, mira la generosidad con la que nos ponemos a su servicio. Su actuar es más que justo, en el sentido de que va más allá de la justicia y se manifiesta en la Gracia. Todo es Gracia”.

“Él nos da más de lo que merecemos. Y entonces, quien razona con la lógica humana, la de los méritos adquiridos con la propia habilidad, pasa de ser el primero a ser el último. ‘Pero yo he trabajado mucho, he hecho mucho en la Iglesia, he ayudado tanto, ¿y me pagan lo mismo que a este que ha llegado el último?'”

“Recordemos quién fue el primer santo canonizado en la Iglesia: el Buen Ladrón. ‘Robó’ el Cielo en el último momento de su vida. Esto es Gracia, así es Dios, también con todos nosotros. El que piensa en sus propios méritos, fracasa; quien se confía con humildad a la misericordia del Padre, pasa de último -como el Buen Ladrón- a primero”, afirmó.

Que María Santísima nos ayude a sentir todos los días la alegría y el estupor de ser llamados por Dios a trabajar para Él en su campo, que es el mundo, en su viña, que es la Iglesia. Y de tener como única recompensa su amor, la amistad de Jesús”.

Sostener las universidades católicas

El Santo Padre recordó que este domingo en Italia se celebra en Italia el Día por la Universidad Católica del Sagrado Corazón, ante ello hizo un llamado a apoyar la educación católica.

“Es muy importante que las nuevas generaciones se formen en el cuidado de la dignidad humana y de la casa común”, dijo.

El Papa Francisco deseó a todos un buen domingo. “Por favor, no se olviden de rezar por mí”, les dijo.

 

 

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