Papa en Budapest: El camino cristiano inicia por quitarse uno del centro

Con la Santa Misa, el Papa clausuró el Congreso Eucarístico Internacional en Hungría.
El Papa Francisco saluda a los fieles reunidos en Budapest, Hungría. Foto: Vatican News.
El Papa Francisco saluda a los fieles reunidos en Budapest, Hungría. Foto: Vatican News.

El Papa Francisco se encuentra este domingo en Budapest, Hungría, como parte de su 34 Viaje Apostólico en que visita esta nación y Eslovaquia.

Con la Santa Misa clausuró el Congreso Eucarístico Internacional que se realiza en la capital de Hungría. Ahí en la la Plaza de los Héroes -el centro simbólico del país- y acompañado por más de cien mil fieles, el Santo Padre habló sobre el camino cristiano y lo que implica.


Aseguró que el camino cristiano “no es una búsqueda del éxito, sino que comienza con un paso hacia atrás, con un descentramiento liberador, con el quitarse uno del centro de la vida”.

Por ello, se puede decir que caminar en pos de Jesús consiste en “ir adelante por la vida con su misma confianza, la de ser hijos amados de Dios. Es recorrer el mismo camino del Maestro, que vino a servir y no a ser servido (cf. Mc 10,45). Es dirigir cada día nuestros pasos al encuentro del hermano. Hacia allí nos lleva la Eucaristía, a sentirnos un solo Cuerpo, a partirnos por los demás”.

Además, durante su homilía el Papa resaltó que no basta con la admiración por Jesús, sino que hace falta pasar a la “imitación de Jesús”, a una renovación del discipulado que tiene tres pasos: “el anuncio de Jesús, el discernimiento con Jesús y el camino en pos de Jesús”, así como le ocurrió a los apóstoles.

Y la imitación incluye la cruz y el dolor, que escandaliza la humanidad.

Por ejemplo, Pedro se escandalizó del camino de Jesús y trató disuadirlo. “La cruz no está nunca de moda, ni hoy ni en el pasado”, dijo el Papa Francisco en su homilía ante los fieles de Budapest.

Por ello, el Papa recordó la lucha interior que vivió Pedro y que posiblemente vivamos cada uno de nosotros al imitar a Jesús: “un áspero conflicto entre el ‘pensar como piensa Dios’ y el ‘pensar como piensan los hombres’.

“¡Qué distinto es Cristo, que se propone sólo con amor, de los mesías potentes y triunfadores, adulados por el mundo! Jesús nos sacude, no se conforma con las declaraciones de fe, nos pide purificar nuestra religiosidad ante su cruz, ante la Eucaristía”, dijo el Papa Francisco.

Y pidió que Jesús “nos cure de las rigideces y del encerrarnos en nosotros mismos, nos libere de las esclavitudes paralizantes de defender nuestra imagen, nos inspire a seguirlo adonde Él quiera conducirnos”.

El Santo Padre finalizó su homilía insistiendo en que, como san Esteban y Santa Isabel, “no nos contentemos con poco, no nos resignemos a una fe que vive de ritos y de repeticiones, abrámonos a la novedad escandalosa de Dios crucificado y resucitado, Pan partido para dar vida al mundo”.

Su viaje por Hungría y Eslovaquia

El 34º Viaje Apostólico del Papa Francisco durará cuatro días en los que visita Hungría y Eslovaquia.

Con este viaje, el Santo Padre sigue los pasos de Juan Pablo II, que visitó los dos países más de una vez.

En Budapest, el Papa Francisco cerró los trabajos del 52º Congreso Eucarístico Internacional. Con ello, se convirtió en el tercer Pontífice de los tiempos modernos que participa en un Congreso Eucarístico, después de Pablo VI y Juan Pablo II.

Como parte de su visita se encontró en privado con el Presidente húngaro János Áder y el primer ministro Viktor Orbán durante media hora, y posteriormente pronunció su primer discurso en la Sala del Renacimiento, donde lo esperaban los 35 Obispos del país, encabezados por Monseñor Andràs Veres,

Posteriormente, se trasladó a una sala contigua para reunirse con los representantes del Consejo Ecuménico de las Iglesias y de algunas comunidades judías de Hungría.

A las 11.30 horas, tiempo local, recorrió en papamóvil la gran Plaza de los Héroes, donde están algunos de los símbolos más importantes del país, entre ellos la estatua de San Esteban, primer rey cristiano de la Hungría unida, la Santa Corona que le entregó el Papa Silvestre para sellar un vínculo muy estrecho con la Santa Sede, y luego la doble cruz del cristianismo junto con las estatuas que conmemoran a los líderes de las siete tribus fundadoras de Hungría.

El Congreso Eucarístico Internacional se clausuró en esta plaza, como lo hizo en 1938.

Al finalizar la Misa y el rezo del Ángelus, se realizó la ceremonia de despedida.

La siguiente parada del Papa es Bratislava, Eslovaquia.

 

Con información de Vatican News. 

 

Puedes leer: Este es el programa del viaje del Papa Francisco a Budapest y Eslovaquia

 

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