El Papa Francisco y científicos llaman a actuar para curar la Casa Común

El documento signado por el Papa Francisco y los asistentes al encuentro “Fe y Ciencia. Hacia la Cop26" pide apoyar a países menos desarrollados a cumplir el objetivo.
El Papa Francisco escribiendo una carta.
El Papa Francisco escribiendo una carta.

Este 4 de octubre, el Papa Francisco, líderes de otras confesiones religiosas y científicos de todo el mundo firmaron un documento en el que se exhorta a la comunidad mundial a tomar las medidas necesarias para reducir las emisiones de carbono, y financiar la reducción de las emisiones de los países pobres, a fin de limitar el aumento de la temperatura de la tierra.

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Dicho documento, firmado en el encuentro “Fe y Ciencia. Hacia la Cop26″, señala que la humanidad ha heredado un jardín, así que “no podemos dejar a nuestros hijos un desierto”. Cabe señalar que la Cop26 (Conferencia sobre el cambio climático) se llevará a cabo del 31 de octubre al 12 de noviembre, en Glasgow (Escocia).


“Las nuevas generaciones -agrega el documento- nunca nos perdonarán si perdemos la oportunidad de proteger nuestra Casa Común… Es momento de emprender una acción transformadora. Son muy urgentes los desafíos sin precedentes que amenazan nuestra hermosa Casa Común, todo ello vinculado a una crisis de valores, ética y espiritual”.

El cambio climático es una grave amenaza

“El cambio climático es una grave amenaza”, aseguran los firmantes del documento, quienes imploran a las naciones con mayor capacidad económica proporcionar un apoyo financiero a los países menos desarrollados, que les permita ser resistentes al clima, adaptarse a él y hacerle frente.

El llamado es a cooperar en la curación del planeta y ser custodios del entorno natural trabajando a largo plazo en un marco de esperanza y coraje. “Los derechos de los pueblos indígenas -señala el documento- y las comunidades locales deben recibir una atención especial”.

Asimismo, se pide a los gobiernos que adopten prácticas de uso sostenible de la tierra, y promuevan estilos de vida, consumo y modelos de producción sostenibles, así como animar a las instituciones educativas y culturales a reforzar la educación ecológica integral a fin de “construir comunidades sostenibles, resilientes y justas”.

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