La voz del Papa

El Papa Francisco preside el Domingo de Ramos en el Vaticano

Durante la ceremonia, el Pontífice dirigió un mensaje a los jóvenes del mundo.
Foto: Vatican Media

El Papa Francisco presidió la Misa de Domingo de Ramos en la plaza San Pedro en el Vaticano, ceremonia que comenzó con la bendición de los ramos de olivo y las palmas, y desde la que dirigió un mensaje a los jóvenes.

“Los gritos de fiesta y el ensañamiento feroz, este doble misterio acompaña cada año la entrada de la Semana Santa, en los dos momentos característicos de esta celebración, la procesión de las palmas al principio y luego la lectura solemne de la narración de la Pasión”, así comenzó el Santo Padre su homilía este domingo.

Las palabras del Pontífice giraron en torno a la obediencia de Jesús como sinónimo de humildad y de confianza en el Padre.

“Jesús nos muestra cómo hemos de afrontar los momentos difíciles y las tentaciones más insidiosas, cultivando en nuestros corazones una paz que no es distanciamiento, no es impasividad o creerse un superhombre, sino que es un abandono confiado en el Padre y en su voluntad de salvación, de vida, de misericordia; y, en toda su misión, pasó por la tentación de hacer su trabajo decidiendo él el modo y desligándose de la obediencia al Padre”.

Sin embargo, rechazó esa tentación desde la lucha de los cuarenta días en el desierto hasta el final en la Pasión.

Así, Jesús venció el triunfalismo, dijo el Santo Padre, “que se alimenta de la comparación  con los demás, juzgándolos siempre como peores, con defectos, fracasados”, afirmó.

“El Señor realmente compartió y se regocijó con el pueblo, con los jóvenes que gritaban su nombre aclamándolo como Rey y Mesías, pero también “el corazón de Cristo está en otro camino, en el camino santo que solo él y el Padre conocen: el que va de la condición de Dios a la condición de esclavo, el camino de la humillación en la obediencia hasta la muerte, y una muerte de cruz”.

Para lograr ese triunfo, “para dejar espacio a Dios solo hay un modo: el despojarse, el vaciarse de sí mismo. Callar, rezar, humillarse”.

El Santo Padre afirmó que después de Jesús, la primera que recorrió ese camino fue su madre María y posteriormente los santos y santas que lo han seguido.

Jóvenes protagonistas

El Domingo de Ramos coincidió con la XXXIV Jornada Mundial de la Juventud en la diócesis de Roma, por eso concluyó su homilía con un mensaje a los jóvenes, a quienes pidió no avergonzarse de mostrar su entusiasmo por Jesús.

“No tengan miedo de seguirlo por el camino de la cruz. Y cuando sientan que les pide que renuncien a ustedes mismos, que se despojen de sus seguridades, que confíen por completo en el Padre que está en los cielos, entonces alégrense y regocíjense. Están en el camino del Reino de Dios”.

Posteriormente durante el Angelus, los animó a hacer suya la Exhortación Apostólica Cristo Vive, fruto del Sínodo de los Obispos.

Y les dijo que en el documento “pueden encontrar ideas fructíferas para su propia vida y su propio camino de crecimiento en la fe y en el servicio a sus hermanos y hermanas”.

Lee: Resumen de la carta del Papa Francisco a los jóvenes.