La voz del Papa
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Ante la mundanidad espiritual, Dios nos defiende: Papa Francisco

"Pidamos al Espíritu Santo en estos últimos días, también en la novena del Espíritu Santo, en los últimos días del tiempo pascual, la gracia de discernir qué es mundanidad y qué es Evangelio, y de no dejarse engañar".
Papa Francisco en la capilla de Santa Marta.
Papa Francisco en la capilla de Santa Marta.

El Papa Francisco alertó sobre la mundanidad espiritual, que es una cultura de lo efímero, que no conoce la fidelidad, no tolera la cruz y quiere destruir la Iglesia.

En su Misa de este sábado, el Santo Padre meditó sobre el pasaje del Evangelio de san Juan, en el que Jesús dice a sus discípulos: “Si el mundo los aborrece, sepan que a mí me ha aborrecido antes que a ustedes. Si fueran del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque en cambio no son del mundo, pero yo los elegí del mundo, por eso el mundo los aborrece”.

El Papa explicó que el espíritu del mundo, la mundanidad, es una propuesta de vida, una cultura con raíces profundas que nos aleja de Dios.

“Es una cultura de usar y tirar, según la conveniencia. Es una cultura sin lealtad, no tiene raíces. Pero es una forma de vida, un modo de vivir también de muchos que se llaman cristianos. Son cristianos pero son mundanos”.

“¡No nos engañemos! ¡La mundanidad no es superficial en absoluto! Tiene raíces profundas, raíces profundas. Es como camaleónica, cambia, va y viene según las circunstancias, pero la sustancia es la misma: una propuesta de vida que entra en todas partes, incluso en la Iglesia. Mundanidad, hermenéutica mundana, maquillaje, se maquilla todo para que sea así”.

Ante esto, explicó, Jesús nos defiende y reza al Padre para que también nos defienda.

Es por esto por lo que el apóstol Juan, cuando en su primera Carta trata el tema del mundo, dice: ‘Es la victoria que venció al mundo: nuestra fe’. La única: la fe en Jesucristo, muerto y resucitado. Y eso no significa ser fanático. Esto no significa descuidar el diálogo con todas las personas, no, pero con la convicción de fe, a partir del escándalo de la Cruz, de la necedad de Cristo y también de la victoria de Cristo. “Esta es nuestra victoria”, dice Juan, ‘nuestra fe’.

“Pidamos al Espíritu Santo en estos últimos días, también en la novena del Espíritu Santo, en los últimos días del tiempo pascual, la gracia de discernir qué es mundanidad y qué es Evangelio, y de no dejarse engañar, porque el mundo nos odia, el mundo ha odiado a Jesús y Jesús ha rezado para que el Padre nos defendiera del espíritu del mundo”

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