Iglesia en México

“Pese a amenazas, seguiré adelante”: Obispo de Chilpancingo-Chilapa

Obispo de Chilpancingo Chilapa
Pese a las amenazas en su contra, el Obispo de Chilpancingo, Salvador Rangel, afirmó que continuará su labor pastoral.

Luego de que un numeroso grupo de autodefensas de Guerrero lo amenazara con ‘detenerlo’ y ‘reeducarlo’, el obispo de Chilpancingo-Chilapa, Salvador Rangel Mendoza, reconoció que siente temor, pero seguirá levantando la voz y ‘poniendo el dedo en la llaga’ ante las injusticias que vive la población.

“Yo voy a seguir poniendo el dedo en la llaga, creo que eso es parte del profetismo de un sacerdote y de un obispo. Ayer que leí esto recordé cómo al mismo Cristo lo fueron cazando continuamente, lo querían matar, pero él siempre siguió adelante. Es lo que yo pienso, seguir adelante, defendiendo la verdad y los derechos humanos”.

En días pasados, el Frente Unido de la Policía Comunitaria de Tlacotepec, con unos tres mil integrantes armados, tomó cinco comunidades de la sierra del municipio de Leonardo Bravo y obligó a sus habitantes a huir de sus casas. Cientos de ellos se encuentran en Chichihualco y no han podido regresar.

Rangel Mendoza se reunió el lunes con los desplazados, y acusó la inacción de las autoridades estatales y del Ejército Mexicano.

“Aquí se trata de derechos humanos, yo fui a ver a los desplazados, vi mujeres embarazadas, muchas señoras cargando a sus niños y vi ancianos, y eso no se me parece justo. Ellos se tienen que retirar de ahí, volver a sus lugares y dejarle la vigilancia a la autoridad”.

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Luego de esta visita, en entrevista con el periódico Reforma, uno de los líderes de las autodefensas, Salvador Alanís, acusó al obispo de tener nexos con narcotraficantes y advirtió que podrían detenerlo.

“¿Basados en qué me van a retener? ¿En razón de qué me pueden retener? En la labor pastoral yo tengo la libertad de hablar con buenos y malos, con pecadores y santos, claro que da temor, pero hay que utilizar la prudencia. Estos señores, al escuchar la voz del obispo reprobando sus acciones, sí se sintieron”.

“Ellos quieren echarme lodo, dicen que he recibido prebendas de esas personas. Que me digan dónde, cuándo o de quién las he recibido, o dónde están. Es una mentira, es una acusación falsa. Lo cierto es que ellos se apoderaron de un lugar que no es suyo, eso es allanamiento de morada, y ese sí es un delito”.