Párroco fraterno y compañero querido, así era el padre Luciano Murillo

El sacerdote del clero de la Arquidiócesis Primada de México falleció a causa del COVID-19.
El sacerdote Luciano Murillo Vega. Foto: Cortesía.
El sacerdote Luciano Murillo Vega. Foto: Cortesía.

La madrugada del pasado domingo 7 de junio, Solemnidad de la Santísima Trinidad, el padre Luciano Murillo Vega, de 62 años, fue llamado a la Casa del Padre, luego de permanecer durante diez días internado en un hospital de la Ciudad de México, a causa de COVID-19

La muerte del sacerdote –la primera del clero secular en la Arquidiócesis de México– ha enlutado no sólo a la comunidad de la Parroquia San Martín de Porres en la colonia Campestre Aragón, de la que el padre Luciano Murillo Vega era administrador parroquial, sino también a toda la Iglesia particular.

En entrevista para Desde la fe, el padre Genaro Miguel Chávez Vázquez, vicario episcopal en la III Zona Pastoral “San Felipe de Jesús”, asegura que el clero diocesano sigue sorprendido y consternado por la muerte del sacerdote.


“El domingo que tuvimos los funerales a puerta cerrada en la sede litúrgica de la Vicaría, pude percibir una gran tristeza en los sacerdotes, porque el padre Luciano era muy fraterno con su comunidad y sus hermanos en el ministerio; además, fue el primero del clero diocesano y nos tocó a nosotros, como tercera zona pastoral”, asegura.

La comunidad fiel

Si bien el padre Genaro Miguel Chávez conocía al padre Luciano desde hace varios años, fue a partir de que llegó a la III Zona Pastoral como vicario episcopal, hace aproximadamente un año, que comenzó a tener un mayor acercamiento con él.

Si algo caracterizó al padre Luciano fue su carácter jovial y fraterno. Le gustaba mucho convivir, tanto con los fieles de su comunidad como con sus hermanos sacerdotes”.

Por eso, tras su ingreso al hospital, la comunidad y los sacerdotes de la vicaría, sobre todo sus amigos más cercanos, estuvieron muy pendientes de su estado de salud, gracias a una persona que hacía saber a todos cómo iba evolucionando la enfermedad.

“Un servidor, ya en los últimos días, tuvo comunicación con el doctor que lo estuvo atendiendo todo el tiempo en el Hospital de Escandón”, explica el padre Chávez.

El dolor en carne propia

La Parroquia San Martín de Porres, a la que el padre Luciano sirvió durante tres años, hoy está cerrada, pero la comunidad no está sola, ya que el decano del primer decanato, el padre Fernando Ramos, de la Orden de la Merced, está al pendiente de ella.

A la comunidad, el vicario episcopal Genaro Miguel Chávez, le recuerda que la Iglesia en la Arquidiócesis de México entiende su dolor por la pérdida de su pastor. “Les mandamos un abrazo y les decimos que todo el presbiterio comparte su tristeza; ustedes perdieron a su párroco y nosotros a nuestro compañero y hermano en el ministerio sacerdotal”.

Lo que puedo decirles –concluye– es que, como presbiterio de la Arquidiócesis de México, y en particular de la III Zona Pastoral, estamos viviendo en carne propia lo que mucha gente también está viviendo en este momento; como sacerdotes, sentimos el dolor y la angustia de tanta gente que está sufriendo no sólo el dolor, sino también la muerte de sus seres queridos en esta pandemia”.