Párroco del Chiquihuite: La desgracia ya ‘no suena’; la emergencia sigue

El padre Juan Morales Jacobo, de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen (en el Chiquihuite), asegura que la ayuda ya es muy escasa.
La comunidad se ha ido olvidando de los damnificados del Chiquihuite.
La comunidad se ha ido olvidando de los damnificados del Chiquihuite.

“La desgracia ocurrida en el cerro del Chiquihuite ha dejado de ser noticia, y la mayor parte de la comunidad se ha olvidado de la solidaridad: la ayuda que al principio abundó, ahora escasea; al contrario de las necesidades, que siguen incrementándose”.

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Estas fueron las palabras del padre Juan Morales Jacobo, encargado de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen (La Presa), respecto a la situación que actualmente pesa sobre los damnificados del deslave que el pasado 10 de septiembre sepultó varias viviendas de la zona, ocasionando la muerte de 4 personas.


Aunque muchas de las personas que se quedaron sin vivienda encontraron acomodo rápidamente con familiares o amigos, a otras no les quedó más remedio que dirigirse a los albergues dispuestos en las parroquias del Sagrado Corazón de Jesús y Nuestra Señora del Carmen –cercanas a la zona del desastre- y recibir ayuda caritativa por parte de la comunidad.

La Parroquia del Sagrado Corazón, a 1 km del derrumbe en el Cerro del Chiquihuite funciona como albergue temporal para quienes perdieron su casa.

La Parroquia del Sagrado Corazón, a 1 km del derrumbe en el Cerro del Chiquihuite funciona como albergue temporal para quienes perdieron su casa.

“Las necesidades se han venido incrementando, y vislumbramos que la situación va para largo -señaló el padre Juan Morales Jacobo-; lamentablemente, a medida en que la tragedia dejó de ser un polvorín noticioso, la ayuda también fue palideciendo”.

Actualmente, la Parroquia Nuestra Señora del Carmen alberga a unas 50 personas, mientras que la del Sagrado Corazón de Jesús a unas 70, mismas que lo han perdido todo, incluso medios de trabajo, lo que les impide ser autosuficientes. “Hay otras personas que no están de planta en los albergues, pero bajan por comida, a hacer sus necesidades e incluso a asearse”.

Por otra parte -explica el padre Juan Morales Jacobo-, también las parroquias llevan comida a los elementos de la Guardia Nacional que permanecen resguardando la zona. “Ahí están todo el tiempo brindando un servicio, y si nosotros no les llevamos de desayunar, comer y cenar, nadie más ve por sus necesidades”.

Se incrementan las necesidades de los damnificados por el deslave del pasado 10 de septiembre.

Elementos de la Guardia Nacional que resguardan la zona de desastre también reciben alimentos en el Chiquihuite.

Para el padre Juan Morales Jacobo, la comunidad mantuvo los ojos en la zona del desastre hasta que fueron hallados los dos cuerpos que permanecían sepultados, y después la noticia de la emergencia se perdió entre tantas otras.

“Gracias al apoyo de algunas parroquias de la Diócesis de Ecatepec, tenemos recursos que tal vez nos alcanzarán para cinco días, o una semana. Pero después nos veremos en grabes problemas si la comunidad no nos apoya; seguimos necesitando víveres: enlatados, alimentos no perecederos, leche, alimentos para bebé, productos de aseo y todo lo que esté en sus manos aportar”.

¿Cómo ayudar a estas parroquias del Chiquihuite?

Las parroquias reciben víveres, pañales, productos de aseo, alimentos para bebé y para mascotas, todos en buen estado, en sus ubicaciones:

Parroquia Nuestra Señora del Carmen: Guardianes de la Montaña 367-A, Col. Lázaro Cárdenas 1ra. Secc. Tlalnepantla de Baz, C.P. 54189, Estado de México.

Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús: Avenida Volcanes, Mz. 421, Lt. 4031, Col. Lázaro Cárdenas, Tlalnepantla de Baz, Edo De México C.P. 54180

 El padre Juan Morales Jacobo llama a la comunidad a solidarizarse con los damnificados.

Equipo que acompaña al P. Juan Morales Jacobo, de la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen, en el Chiquihuite.

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