Iglesia en México

Los Reyes Magos que llevan alegría a los niños enfermos

Estos Reyes Magos visitan y llevan juguetes a los niños internados en hospitales de la CDMX
En entrevista, estos Reyes Magos aseguran que las verdaderas sorpresas las reciben ellos al visitar a los niños.
En entrevista, estos Reyes Magos aseguran que las verdaderas sorpresas las reciben ellos al visitar a los niños._

Como cada año, “Melchor”, “Gaspar” y “Baltazar” alistan ya sus sacos de juguetes para acudir el próximo 6 de enero a los hospitales infantiles de la CDMX, a fin de llevar alegría a los pequeños que se hallan en esos centros. En entrevista para Desde la fe, los “Reyes Magos” recuerdan algunas experiencias conmovedoras que han tenido en esta labor.

“Melchor” refiere que apenas el año pasado vivió una experiencia inolvidable, pues además de dar juguetes en hospitales, acudieron a Tetela del Volcán, Morelos, una de las zonas más afectadas por los sismos de 2017.

Refiere que, desde que llegaron, muchos niños sin zapatos corrían tras ellos haciendo un griterío; ya durante el reparto, uno de ellos los seguía, se les colgaba y pedía que lo cargaran. “Lo alcé en brazos -cuenta Melchor-, y así estuve repartiendo juguetes. El problema fue al momento de partir, pues el niño quería venirse con nosotros. ¡Son cosas que quedan en el corazón!”.

“Gaspar”, por su parte, recuerda un 6 de enero en que se encontraban en el Hospital Infantil “Federico Gómez” y entraron a la habitación de un niño que estaba rodeado de juguetes. Platica que en uno de los sacos llevaban una guitarrita aplastada y con las cuerdas rotas, la cual sacaron para poder buscar un juguete que darle; pero el pequeño insistía que quería esa guitarra, incluso se las cambiaba por todos sus juguetes. “Se la dimos, y se puso a cantar ahí con nosotros lleno de felicidad”.

“Baltazar” relata la madrugada en que habían acabado de repartir. “Teníamos mucha hambre -cuenta-, pasamos por un local, hicimos cuentas y vimos que nos alcanzaba sólo para dos taquitos a cada uno. En eso nos vio la dueña y nos pidió que entregáramos a su nieta un juguete, pues había dejado de creer en los Reyes Magos. Lo hicimos; la niña volvió a la ilusión y nosotros volvimos con la barriga llena, cortesía de la casa. “Lo sorprendente fue que al día siguiente regresamos ahí por otros tacos, y vimos que tal local no existía. Yo también volví a creer en la magia”.

Te puede interesar: Lo que toda familia debe aprender de los Reyes Magos