Iglesia en México

Los obispos de México llaman a la unidad para conseguir la paz

La Conferencia del Episcopado Mexicano pidió al gobierno y a la sociedad unirse para detener la escalada de violencia y pacificar al país.
Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano
Asamblea de la Conferencia del Episcopado Mexicano

Los obispos de México hicieron un llamado a todos los católicos, a las instituciones y, en general, a los hombres y mujeres de buena voluntad, a trabajar unidos para superar el clima de violencia que vive el país y construir una paz firme y verdadera.

En un mensaje al Pueblo de Dios en el marco de su Asamblea General, la Conferencia del Episcopado Mexicano, que preside el Arzobispo de Monterrey Rogelio Cabrera López, mostró su preocupación por la escalada de violencia que viven amplias regiones de México.

“Nos parte el alma constatar los múltiples asesinatos, secuestros y extorsiones que permanecen impunes. Se debilita, así, el Estado de derecho, y eso aumenta la corrupción y ahuyenta la paz”, dice el texto.

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“Los retos y desafíos que tenemos ante nuestros ojos son grandes, pero la esperanza de encontrar caminos de reconciliación, de fraternidad y de crecimiento nos impulsan a seguir sirviendo a la nación con pasión”, agregó.

De acuerdo con los obispos, solamente trabajando todos juntos, gobierno y sociedad, podemos resolver estas situaciones.

“Como Iglesia debemos fortalecer no sólo el conocimiento de la doctrina, sino la vivencia de los valores cristianos, porque muchos de los que se dedican al crimen forman parte de nuestra comunidad; al estado debe velar por la seguridad de los ciudadanos, ofreciendo condiciones dignas, seguras y bien remuneradas a las fuerzas del orden; y a todos los ciudadanos nos corresponde cuidarnos los unos a los otros”.

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La Conferencia del Episcopado Mexicano se comprometió a continuar promoviendo la dignidad de la persona en sus diversas etapas y circunstancias.

Asimismo, manifestaron su preocupación por el respeto a la familia, pues “cuando no se reconoce y promueve la verdadera naturaleza y dignidad humana, podemos encaminarnos a una crisis humana, social y espiritual que pueda dividirnos y contraponernos los unos contra los otros en lugar de unirnos para buscar un mejor futuro en la consecución del bien común”.