La UPM pasa por su propia prueba de sobrevivencia por la pandemia

La Universidad Pontificia de México pasa por una crisis económica, informó su rector.
Foto: Javier Rodríguez.

“En el mundo entero la pandemia ha demostrado la fragilidad de la condición humana y la insuficiencia de las estructuras sociales y políticas. Ahora mismo, se encuentra con nuevos rostros de pobreza y con nuevas exigencias para superar juntos le desafío a la cultura contemporánea”.

Y en este sentido –explica el rector de la Universidad Pontificia de México (UPM)– esta institución educativa “también pasa por su propia prueba de sobrevivencia. Si bien las actividades académicas se pueden resolver a través de las nuevas tecnologías de la comunicación, los compromisos laborales y financieros de cada día van por otro camino. Vivimos, como todos, una crisis económica”.

Lo anterior fue señalado por el rector de la UPM con motivo de su mensaje de fin del año académico 2019-2020 a través de un mensaje publicado en las redes sociales de la UPM.


No obstante, el padre Mario Ángel Flores Ramos agradeció la sensibilidad y el compromiso de los obispos mexicanos, quienes, a través de las distintas Provincias Eclesiásticas, han hecho posible que en medio de las carencias de todos, la Universidad Pontificia de México pueda seguir adelante.

“Mi reconocimiento para monseñor Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, Presidente de la CEM y Vice gran Canciller de la UPM; mi gratitud para monseñor Ramón Castro Castro, Obispo de Cuernavaca y Tesorero de la CEM, y mi gratitud también para el Gran Canciller Cardenal Carlos Aguiar Retes y para cada uno de los obispos y arzobispos que con enorme cariño para esta institución han estado cerca en estos momentos. Nuestra oración para todos nuestros bienhechores y colaboradores”.

El padre Mario Ángel Flores aprovechó su mensaje para dar gracias Dios por todo lo que ha significado el esfuerzo de cada uno de los miembros de la comunidad educativa a lo largo del año: “Las clases, los congresos y conferencias, los diplomados y las presentaciones de libros, los exámenes y las tesis”.

“Doy gracias a Dios por la historia personal de cada uno, historias de fe, de amistad y de entrega, por quienes concluyen y por quienes continúan, maestros, alumnos y colaboradores, y por una página más de esta Institución del episcopado mexicano”.

Un tiempo para reflexionar

Al referirse de manera particular a las consecuencias de la pandemia de COVID-19, el padre Mario Ángel Flores señaló que para miles, ésta ha significado enfrentar la enfermedad o la muerte, para millones, ha sido ocasión de experimentar el temor, la inseguridad y el desempleo, y para todos, sin duda, es un tiempo para replantearse lo importante de la vida.

Aseguró que para otros tantos esta pandemia ha sido una nueva oportunidad de encontrarse con Dios y con los demás, y “para nosotros, hombres y mujeres de fe, una exigencia para crecer en la esperanza y la caridad”.

Aseguró que es momento de que el mundo entero mire hacia delante, y aún en medio del sufrimiento que no termina, continúe con los compromisos que impone la realidad. “Los primeros que debemos hacerlo, con las precauciones básicas para el cuidado de la propia vida y la de los demás, somos quienes tenemos nuestra confianza y compromiso con Cristo.

“No puedo concluir este breve mensaje sin contemplar el rostro sereno y amable de Santa María de Guadalupe que nos repite como a san Juan Diego de qué te preocupas, de que te angustias, ¿no estoy yo aquí que soy tu madre? Que nos repite como a discípulos del único Maestro ‘Hagan lo que Él les diga‘ (Jn. 2,5). Busquemos en todo la voluntad de Dios, confiando siempre en su Providencia”, concluyó.

 

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