Iglesia en México rechaza el uso lúdico de la marihuana

El Episcopado Mexicano aseguró que la decisión de la Suprema Corte no abona al bien común, pues suma un problema más a los que generan el alcohol y el tabaco.
Foto: Cathopic.
Foto: Cathopic.

Por considerar que propiciará un ‘mal común’ y no atiende los daños a la salud ni los efectos a las familias que provoca el consumo de drogas, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) se pronunció en contra de la decisión de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de eliminar la prohibición existente en todo el país para el consumo de la marihuana con fines recreativos.

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En un comunicado, la Iglesia en México aseguró que esta decisión está lejos de abonar al bien común, pues agrega un problema más a los que generan otras drogas legales, como el tabaco y el alcohol.


“Vemos también que esta decisión, lejos de buscar el bien común, estará propiciando un mal común y ‘no atiende los daños a la salud surgidos por el consumo cada vez mayor de la marihuana, no atiende los efectos en las familias por los jóvenes que consumen drogas, tampoco contribuye a inhibir y reducir la exposición a sustancias estupefacientes’, como hemos señalado anteriormente”.

“Como Iglesia, estamos en desacuerdo al uso indiscriminado de la sustancia sin indicación, como estamos en desacuerdo, al uso de antibióticos sin indicación médica”.

Por ello, hicieron un llamado a los padres, jóvenes, catequistas, pastoral juvenil y a los pastores de la Iglesia, a prevenir y trabajar “por sembrar los valores del Reino en las nuevas generaciones, para no tener que lamentar después”.

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“No cabe duda que esta preocupante aprobación nos plantea el reto de convencer, prevenir y caminar juntos, unidos y organizados en nuestros Planes Diocesanos de Pastoral”.

En concreto, la CEM realizó cuatro propuestas “para caminar juntos, unidos y organizados”:

  • Papás: hoy más que nunca deben tomar en serio la educación en valores y virtudes, para que los hijos, tengan las armas necesarias para enfrentar esta y cualquier otra adversidad, estar al pendiente de ellos desde temprana edad, advirtiéndoles sobre los graves riesgos de caer en alguna adicción; acompáñenles, estén al pendiente de los amigos y ambientes que frecuentan.
  • Jóvenes: estén atentos a no caer en las trampas de la adicción, piensen en la esclavitud, sufrimiento y pobreza a que les puede llevar. Se dice que esta resolución es para defender sus derechos, eso les dicen ahora, pero los dejarán solos el día de mañana con su tristeza, pobreza y dolor.
  • A los actores de la pastoral con jóvenes y niños: insistan en la formación sobre la prevención de cualquier tipo de adicción, principalmente en los ambientes de la sociedad más vulnerables.
  • Y cuando un hermano caiga en las garras de la droga, exhortar a toda la Iglesia a ser conscientes que ‘no podemos caer en la injusticia de clasificar al drogadicto como si fuera objeto o un trasto roto. Cada persona ha de ser valorada y apreciada en su dignidad para poder ser sanada’.
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