Homilía del Cardenal Carlos Aguiar en la Misa de Nochebuena

Homilía del Arzobispo Primado de México en el Sagrario Metropolitano.
El Arzobispo Primado en la Misa de Nochebuena 2019. Foto: María Langarica/DLF.

En aquella región había unos pastores que pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños (Lc 2, 8).

Hemos escuchado esta narración evangélica acerca del nacimiento de Jesús, y entre los muchos detalles que presenta a veces pasa inadvertido un dato sobre los pastores que nos puede ayudar mucho, particularmente en nuestro tiempo. Ellos son los primeros que reciben el anuncio de que ha nacido Jesús.

Siempre se interpreta que este privilegio de haber recibido la noticia de tan gran acontecimiento para la humanidad fue dirigido a hombres sencillos, del campo, pastores que cuidaban sus rebaños, y normalmente ahí nos detenemos, este aspecto es importante, pero si nos fijamos más en la descripción dice: había unos pastores, por tanto, no eran los únicos, había muchos más, pero estos pasaban la noche en el campo.


No todos los pastores pasan la noche en el campo, sino aquellos que aman su rebaño, que lo quieren, aquellos pastores que están pendientes en el momento más riesgoso para sus ovejas de que aparezca el lobo, o coyotes, animales agresivos que buscan qué comer y encuentran en el rebaño su satisfacción.

Las ovejas no son capaces de defenderse a sí mismas ante un agresor, por tanto, estos pastores han mostrado que están pendientes de sus ovejas. Además, dice el texto, pasaban la noche en el campo, vigilando por turno sus rebaños (Lc 2, 8). A la primera característica de señalar que son pastores que cuidan su rebaño, que cuidan su trabajo, que están pendientes de que todo salga bien, se añade este otro elemento muy importante: vigilando por turno.

Significa que hay una organización detrás, significa que hay trabajo en equipo, significa que hay una buena relación entre estos pastores, entre sí, en algo que es difícil, porque vigilar una noche, si le toca el turno de las 12 a las 2, no es lo mismo que le toque el turno de las 8 a las 10. O si le toca el de las 3 a las 4 de la mañana, que al que le toca ya amaneciendo y que durmió toda la noche, esto significa que hay acuerdo, que hay una sintonía en lo que realizan.

Si tenemos en cuenta estos datos podemos descubrir entonces por qué a estos sencillos pastores son a quienes se les anuncia no solamente que ha nacido el Mesías esperado, sino siguiendo el texto, reciben este anuncio del ángel: no teman, les traigo una buena noticia que causará gran alegría a todo el pueblo (Lc 2, 10), es decir, están dirigiéndose a un conjunto de pastores, si recordamos que están bien organizados en equipo, esta parte del anuncio dice: causará gran alegría a todo el pueblo.

Ellos van a ser promotores, porque están bien organizados, de transmitir esa noticia. Han sido elegidos no solamente por ser pastores, sino porque son un conjunto de pastores que llevan buenas relaciones entre sí, que tienen amor a su trabajo, que lo cuidan y que además se organizan en equipo perfectamente para que todo salga bien.

Por eso, es a ellos a quienes también les toca escuchar este hermoso anuncio: ¡Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres como ustedes, pastores, de buena voluntad!

Si tenemos en cuenta estos elementos, podemos descubrir que aunque Jesús nació para todos y que su obra, su Misión es redimir al hombre y enseñarle al ser humano cómo tiene que conducirse en la vida, estos pastores son los primeros en recibir la noticia, y decirles esto se hará también con todos los demás del pueblo, pero necesitan tener también estas mismas características de los pastores, para que la gloria de Dios se manifieste a los hombres de buena voluntad, a los hombres que ama el señor y le han correspondido.

¿Qué quiere decir esto para nosotros, casi ya dos mil veinte años después? Que también Dios nos mira a nosotros y elige de entre nosotros a quienes sí han llevado buenas relaciones humanas, sea en la familia, sea en el ambiente laboral, sea en el ambiente social, porque construyen relaciones positivas, se organizan entre ellos y es entonces, ahí, donde se manifiesta también esta realidad: ¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad! (Lc 2, 14).

Podemos entonces descubrir la importancia de nuestra conducta en la relación con los demás. La necesidad que tenemos para transformar nuestra sociedad en una sociedad donde reine la paz, donde no haya agresión entre unos y otros, ni violencia, y donde se respete la dignidad humana.

Necesitamos colaborar con lo que Jesucristo quiere hacer a través de nosotros. Ésta es la labor de la Iglesia, ustedes están aquí porque es Nochebuena, es de buenas noticias, hoy también para nosotros la profecía de la primera lectura se cumplirá si somos como esos pastores.

Dice el profeta Isaías: el pueblo, el pueblo de México, la Ciudad de México que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció (Is 9, 1-2).

Esta noche es de nuevo el milagro, porque es obra de Dios, todo lo que es obra de Dios es un milagro, nuestra vida es un milagro, nadie la pidió, ¿hay aquí alguno que la haya solicitado en una oficina? La recibimos, fue el don de Dios para cada uno de nosotros.

Para nosotros esta noche es posible que tengamos la hermosa experiencia de transformar nuestras realidades en una convivencia humana, pacífica, como Dios quiere, y hay que iniciar desde donde estemos, como estos pastores que estaban en su trabajo, desde ahí construir relaciones fraternas, solidarias, subsidiarias, en equipo y entonces la luz, también en nuestros tiempos y para nosotros, será una luz sorprendente en donde gozaremos ver la acción de Dios, y que la gloria de Dios se replique a través de nosotros, sus hijos queridos; ya que para nosotros vino Jesús.

Eso es también lo que yo les deseo personalmente a todos Ustedes, han dejado sus hogares para venir a esta celebración, han tenido esta buena iniciativa para escuchar la Palabra de Dios. Es para Ustedes el anuncio a los pastores, no tengan miedo ante las adversidades que les toque vivir, el Salvador ha nacido ya entre nosotros.

Que así sea.

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