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Homilía del Arzobispo Aguiar en el VII Domingo del Tiempo Ordinario

El Arzobispo Primado entregó ministerios a 15 candidatos al diaconado permanente.
El Arzobispo Primado con los candidatos al diaconado permanente. Foto: Basílica de Guadalupe.
El Arzobispo Primado con los candidatos al diaconado permanente. Foto: Basílica de Guadalupe.

El Arzobispo Primado de México entregó el ministerio de lectores a 10 candidatos al diaconado permanente de la Arquidiócesis de México y a 5 más les concedió el ministerio del acolitado. Estarán destinados a ayudar a los sacerdotes en distintas parroquias.

“Con gozo y alegría iniciamos nuestra celebración dominical en la que van a recibir ministerios candidatos al diaconado permanente para servicio de nuestra Arquidiócesis de México”, dijo el Arzobispo al inicio de la Misa.

Los instituidos como lectores fueron Jorge Gómez Briseño, Juan Ramírez Ruíz, Pedro Eugenio Cañas Mendizabal, Jorge Luis Sánchez, Mauricio Saldaña López, Rafael Mariano Alfaro, Felipe de Jesús Ponce de León Magaña, Leonardo Ramírez Trejo, José Luis Manzanero y José Manuel Monteagudo Cuevas.

Para el ministerio de acólitos fueron instituidos Salvador Torres González, Francisco Lino Hernández Reyes, José Alfredo Sotelo García, Alejandro Martínez Angulo, Juan Eduardo Cruz Lara.

Los 10 candidatos al diaconado que recibieron el ministerio de lectores. Foto: INBG

Los 10 candidatos al diaconado que recibieron el ministerio de lectores. Foto: INBG

Homilía completa del Arzobispo Carlos Aguiar Retes

En aquellos días dijo el Señor a Moisés: Sean santos, porque yo el Señor soy Santo” (Lv 19, 1-2). 

Esta expresión del llamado que nos hace Dios a ser santos, me imagino que la mayoría de ustedes dice es una meta inalcanzable, es algo muy difícil, es para unos pocos. El texto dice que es para toda la asamblea, y después Jesús en el Evangelio también lo dice al final, que seamos “como lo es mi padre celestial”. 

¿Realmente es inalcanzable esta meta de ser santos y ser un pueblo de Dios? Para poder entenderlo necesitamos recordar que la santidad es un regalo de Dios, y por eso san Pablo lo dice claramente en la segunda lectura: ¿No saben ustedes que son el templo de Dios, y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? (1 Co 3, 16). 

Muchos de ustedes dirán, ¿cuándo, cuándo se me dio el Espíritu Santo? Se te dio cuando fuiste bautizado. Te bautizaron en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y te ungieron con el Espíritu Santo. 

Ahí Dios regaló a cada uno de ustedes este Espíritu, que es el que nos conduce para ser santos, como Dios es santo. Pero eso cómo es posible. Cómo podemos realizarlo. Correspondiendo a esa gracia, aprendiendo a amar, éste es el arte.

Al respecto dice Jesús: Han oído ustedes muchas veces ama a tu prójimo, al que te hace el bien y odia al que te hizo el mal; pero yo les digo amen también a sus enemigos.  

Cuando dejamos esos sentimientos de odio, de venganza, de anhelos de que le vaya mal al otro por lo que me hizo, por lo que me ofendió, ahí es donde está el camino de la santidad. Nuestra correspondencia al don de Dios está en estar atentos a la tentación para no dejarnos seducir por el odio, la venganza.

Y nosotros, ¿qué más tenemos que hacer? Estar en comunión con Dios, por eso nos regaló la Eucaristía, por eso nos regaló la Palabra de Dios. Estar en comunión a través de la oración, a eso han venido ustedes hoy aquí, a decirle a nuestra Madre, ayúdanos a estar en comunión con tu hijo. 

Por eso necesitamos en la Iglesia estos ministerios que hoy voy a conferir a estos candidatos al diaconado permanente. 14 de ellos ya han ejercido su vocación de esposos, aquí están sus esposas con ellos, son hombres casados, uno más es un hombre célibe. Ellos han decidido servir como Diáconos Permanentes para ayudarnos en el camino de la caridad, del ejercicio del amor en nuestra sociedad. 

Hoy recibirán el ministerio de lectores unos, para dar a conocer la Palabra de Dios, que nos conduzca por el camino de correspondencia a la santidad. Y otros, el ministerio de acólitos, para ayudar en la Eucaristía, la catequesis y el servicio de la caridad en el mundo, para caminar correspondiendo al amor de Dios. 

La Misa se llevó a cabo en la Basílica de Guadalupe. Foto: INBG.

La Misa se llevó a cabo en la Basílica de Guadalupe. Foto: INBG.

Si nos mantenemos en comunión con Dios, y cuando lamentablemente la rompemos, inmediatamente recapacitamos, pedimos perdón y entramos de nuevo en relación con Dios, entonces caminamos en la santidad. 

Pidámosle al Señor por estos 15 varones que se van a entregar al ejercicio de la caridad y de la Palabra de Dios para un día llegar a ser Diáconos Permanentes. 

Pidámosle por todos nosotros a María de Guadalupe, enséñanos a estar siempre en comunión con tu hijo Jesucristo. 

Qué así sea. 

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