Iglesia en México

¿Hay esperanza para el Matrimonio en la sociedad actual?

El individualismo exacerbado, la ideología de género y la migración son algunas de las causas que tienen en crisis al Matrimonio.
El Matrimonio está en crisis; sin embargo, esta institución tiene futuro en Dios.
El Matrimonio está en crisis; sin embargo, esta institución tiene futuro en Dios.

Con el objetivo de reflexionar sobre las principales causas que hoy llevan a los esposos a buscar la nulidad matrimonial, este 10 de febrero el Tribunal Metropolitano de México llevó a cabo el XV curso de actualización canónica “El Matrimonio en los tiempos de una sociedad frágil”, mismo que fue inaugurado por el doctor Mario Medina Balam, sacerdote de la Arquidiócesis de Yucatán y experto en Derecho Penal Canónico”, quien habló sobre el tema ¿Hay esperanza para el matrimonio?

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En este curso, realizado en las instalaciones de la Arquidiócesis Primada de México, el padre Medina Balam reconoció que tanto el matrimonio civil como el sacramental atraviesan por una fuerte crisis, como lo han venido demostrando las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI). Sin embargo, afirmó estar convencido de que sí hay esperanza en el Matrimonio, pues “creer lo contrario sería negar el plan salvífico de Dios”, aunque como Iglesia es necesario trabajar para impulsarlo y fortalecerlo.

Señaló que hoy por hoy la realidad del Matrimonio es desalentadora, pues muchas parejas no se casan, y las que se casan se divorcian; “pero sería ingenuo pensar que las causas de las crisis en los matrimonios se gestan sólo en el seno familiar, ya que muchas se encuentran en el contexto socio-cultural”. Entre las principales razones que actualmente tienen en crisis al Matrimonio, citó el individualismo exacerbado, en el que prevalece la idea de que el sujeto se construye según sus propios deseos, lo cual debilita cualquier tipo de unión.

Una segunda razón -dijo- es la propagación de la ideología de género, que ha infectado el orden natural negando lo evidente: la reciprocidad entre el hombre y la mujer. Aseguró que se trata de un ataque a la creatividad de Dios, bajo el argumento de que ser hombre o mujer no está determinado por el sexo, si no que son construcciones culturales, lo cual se ha usado como justificación para validar los llamados “matrimonios igualitarios”, elevando a la esfera del bien público algo que pertenece meramente al ámbito de lo privado.

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Otras de las razones que citó el padre Medina Balam fue el miedo a un futuro incierto, provocado por las propias crisis en las familias de origen, por lo cual las personas prefieren estancarse en una idea romántica de la relación, y tener como opción el recurso del divorcio antes de pensar en que el Matrimonio implica responsabilidad y esfuerzos permanentes; de manera que muchas veces rechazan tener hijos, porque eso significa mantenerlos, educarlos y abandonar comodidades.

Un factor más de desintegración del Matrimonio -dijo- es la migración, “pues este fenómeno no sólo afecta al cónyuge que emigra a otro país o ciudad, sino al cónyuge y a los hijos que dejan atrás; a veces, la esposa tiene que tomar también el rol de esposo; los hijos sienten la herida del abandono, y se asoma el fantasma de la infidelidad tanto al que se va como al que se queda”.

Finalmente, señaló que así como las causas que destruyen al Matrimonio son multifacéticas, también las soluciones deben serlo, pero al centro de la solución debe estar el anuncio del llamado “Evangelio del Matrimonio y la Familia”; es decir, que los católicos debemos proclamar a todo el mundo la identidad y misión del Matrimonio y la familia, que es, por un lado, una comunidad de vida y amor, y por el otro la célula fundamental de la sociedad.

Por otra parte, dijo que la Iglesia debe poner más atención en la preparación de los novios al Matrimonio en la pastoral ordinaria, y acompañar a los futuros esposos en las distintas etapas del Matrimonio, así como a los matrimonios irregulares: matrimonios a prueba, uniones libres de hecho, católicos que están unidos sólo por el civil, divorciados que deciden permanecer solteros, divorciados vueltos a casar, etcétera.