El rey azteca que hizo un regalo para el Papa Paulo III

La obra de arte decorada con elementos de la Pasión aún existe y se conserva en un museo de Francia.

La etapa colonial en México marcó nuevas formas de gobierno, sin embargo, se conservó la fórmula política de los tlatoanis, es decir, los señores que mandaban sobre los antiguos reinos pues eran necesarios en la administración y organización de la vida de los indígenas.

El primer virrey de Nueva España, Antonio López de Mendoza, designó como sexto tlatoani de México desde que llegaron los españoles a Diego de Alvarado Huanitzin, quien gobernó de 1538 a 1541. Él era nieto de Axayácatl y sobrino de Moctezuma II; tenía sangre real, temple de mando y experiencia política pues había reinado en Ecatepec durante 14 años, en tiempos que fueron difícil para todos. 

Poco se sabe de su vida, pero perteneciente a la nobleza mexicana, fue uno de los primeros conversos al cristianismo, pues, además, él había sido tomado prisionero con Cuauhtémoc y acompañó a Cortés en el viaje a las Higueras.


A su regreso a México, volvió a Ecatepec, donde gobernaba antes de la conquista pues allí lo había puesto Moctezuma a la muerte de Chimalpilli, su anterior gobernante, quien murió en 1520. Huanitzin fue coronado por el virrey y al parecer, si uso la diadema real pues así fue representado en códices por los dibujantes que eran llamados tlacuilos. 

Todo parece indicar que era un buen artesano o un gran conocedor del arte de la plumería, o sea del oficio de amanteca, heredero de la tradición tolteca de la manufactura de obras de arte realizadas con las plumas de las aves. 

El regalo: La Misa de San Gregorio diseñada con plumas

En 1539, durante su gobierno de indios, se decoró una pequeña tableta conocida como la Misa de San Gregorio que estaba inspirada en un grabado holandés y que mandó hacer el virrey Antonio López de Mendoza, con alumnos del colegio de indios de San José de Belem de los Naturales que conducía Fray Pedro de Gante.

Sin embarto, también hay versiones de que la hizo el propio Huanitzin- para obsequiársela al Papa Paulo III, en agradecimiento por su bula Sublimis Deus del 2 de junio de 1537, que definió la racionalidad de los indígenas y declaró su derecho a la libertad, a disponer de sus posesiones y a abrazar la fe y recibir los sacramentos, y exigió que se les tratara sin crueldad.

Por una razón que se desconoce, esta obra de arte que está decorada con elementos de la Pasión de Cristo, no llego a manos del Pontífice y se conserva en el Museo de los Jacobinos en Auch, Francia; la había encontrado un vendedor de ropa usada que la llevó a una casa de subastas.

Cuando falleció Huanitzin el Miércoles de Ceniza de 1541, luego de gobernar 4 años más, fue sepultado en la Parroquia de Santa María, en Tulpetlac que se construyó sobre el escenario de la quinta aparición de la Virgen de Guadalupe al indio Juan Bernardino, tío de San Juan Diego, en diciembre de 1531.

Huanitzin tuvo varios hijos: Juana de Alvarado que se casó con Huehue Totoquihuaztli, gobernante de Tlacopan; Cristóbal de Guzmán Cecetzin quien también sería el octavo gobernador de Tenochtitlan y estuvo en el poder 6 años; Hernando de Alvarado Tezozomoc, y Doña Isabel que se casó con Antonio Valeriano, quien también gobernó a México y escribió el Nican Mopohua, el relato más antiguo sobre las apariciones en el Tepeyac.

 

Carlos Villa Roiz es periodista especializado en religión. 

 

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