Iglesia en México

El Papa: “En el ADN de la comunidad cristiana hay unidad y libertad”

El Papa Francisco continuó con su nuevo ciclo de catequesis sobre Los Hechos de los Apóstoles.
El Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Foto: Zenit/María Langarica
El Papa Francisco en la Plaza de San Pedro. Foto: Zenit/María Langarica

En la audiencia general de este miércoles, el Papa Francisco continuó con la segunda reflexión de su nuevo ciclo de catequesis sobre los Hechos de los Apóstoles, en la que se refirió a la reconstrucción del grupo de los doce tras la muerte de Judas.

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El Santo Padre explicó que uno de los acontecimientos dolorosos de la Pasión del Señor es que los apóstoles ya no eran los doce elegidos por Él, sino once. “Esto sucede porque Judas se quitó la vida aplastado por el remordimiento”.

Judas –continuó– “había empezado a separarse de la comunión con el Señor y con los demás, a hacer a solas, a aislarse, a apegarse al dinero hasta explotar a los pobres, a perder de vista el horizonte de la gratuidad y de la entrega, hasta que permitió que el virus del orgullo infectara su mente y su corazón”.

Y agregó: “Judas, que había recibido la gracia de formar parte del grupo inseparable de Jesús”, “prefirió la muerte a la vida, un camino de oscuridad y ruina. Los otros once, en cambio, escogieron la vida y la bendición, convirtiéndose en responsables de trasmitirlas de generación en generación, del Pueblo de Israel a la Iglesia”.

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Francisco recordó que tras la muerte de Judas fue necesario “reconstituir el grupo de los doce”, inaugurando así la práctica del discernimiento comunitario”, que consiste en ver la realidad a través de los ojos de Dios”.

Y de los dos candidatos propuestos –dijo– el escogido fue Matías, quien llegó a reconstruir el colegio apostólico.

Para el Pontífice, al reconstruirse el cuerpo de los doce, del colegio apostólico, “muestra cómo en el ADN de la comunidad cristiana hay unidad y libertad de sí mismo, que nos permite no temer la diversidad, no apegarnos a las cosas y a los dones y ser mártires, es decir, testigos luminosos del Dios vivo y operante en la historia”.