Iglesia en México

El Cardenal Lozano Barragán celebra Misa por sus 40 años como obispo

El Cardenal Javier Lozano Barragán dijo que con nuestras obras debemos resplandecer a Cristo.
El Cardenal Javier Lozano Barragán radica en la Ciudad de Roma, Italia. Foto: Diócesis de Zamora
El Cardenal Javier Lozano Barragán fue Obispo Auxiliar de Arquidiócesis de México en la III Vicaría Episcopal “San Felipe de Jesús“. Foto: Diócesis de Zamora

El Cardenal Javier Lozano Barragán, quien celebró en la ciudad de Zamora, este viernes, una Misa de acción de gracias por sus 40 años como obispo, agradeció en ella a Dios por el hecho de que Él lo hubiera escogido, como dice el Evangelio, para servirle y hacer que brillen sus obras.

“San Juan dice en un versículo del capítulo 15, no me escogiste tú a mí, sino yo a ti, y eso vale para todos nosotros, porque Él nos ha escogido, y como apunta otro versículo de la Carta a los Efesios que dice, desde toda la eternidad. Desde siempre, Él nos ha tenido en su mente. Él nos predestinó. Él pensó en nosotros desde antes, y desde la eternidad, Él nos llamó.”

El Cardenal Lozano Barragán presidiendo Misa. Foto: Diócesis de Zamora

El Cardenal Lozano Barragán presidiendo Misa. Foto: Diócesis de Zamora

“Hoy digo al Señor, Muchas gracias, pero tendríamos que ser, en esta ocasión, más explícitos: ¿Gracias de qué? Bueno, en el Evangelio que leímos hay algo maravilloso, el que nos haya hecho sus servidores, el Señor Jesús, transparencia en su muerte y resurrección en la santa misa.” 

El Sr. Cardenal Lozano Barragán puntualizó que a cada uno nos ha llamado según nuestra singularidad, y nos llamó para ser justos y para ajustarnos a Él. Con nuestras obras debemos resplandecer a Cristo y hacer que se glorifiquen sus obras. 

El Cardenal Lozano Barragán frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe. Foto: Diócesis de Zamora

El Cardenal Lozano Barragán frente a la imagen de la Virgen de Guadalupe. Foto: Diócesis de Zamora

Al hablar de sus 40 años como obispo, destacó cuatro etapas en su vida. “Primero como obispo auxiliar en la Ciudad de México, donde estuve cinco años y medio, bajo la dirección del Cardenal Ernesto Corripio, Arzobispo Primado de México, y quien me envió a trabajar a una zona de la periferia, en la Tercera Vicaría, que estaba lindando con Nezahualcóyotl. En esta etapa recuerdo la calidez y familiaridad con el presbiterio.”

“La segunda etapa fue cuando me enviaron como obispo a Zacatecas, donde estuve 12 años, y allí descubrí que el presbiterio se vuelve la familia de uno al donarse a todos los fieles; esta idea me permitió organizar la diócesis en familias.” 

El Cardenal Javier Lozano Barragán radica en la Ciudad de Roma, Italia. Foto: Diócesis de Zamora

El Cardenal Javier Lozano Barragán radica en la Ciudad de Roma, Italia. Foto: Diócesis de Zamora

“La tercera etapa se dio a raíz de que invité a San Juan Pablo II a visitar Zacatecas, y finalmente fue, durante solo un día, en su segundo viaje pastoral a México, y a raíz de esto me mandó llamar al Vaticano donde me nombró Presidente del Pontificio Consejo para la Pastoral de la Salud. Allí comprendí mejor el sentido de la palabra católico: universal. Visité 47 países teniendo el alto honor de representar al Evangelio y a los papas San Juan Pablo II y a Benedicto XVI. Tuve 97 intervenciones internacionales en el ramo de la salud, y en estos viajes, hablé de la felicidad, de la armonía, la medicina genética, los problemas sociales, y de las ciencias súper desarrolladas. De manera especial recuerdo la misión que me encomendó en China, en Hong Kong, donde tuve que explicar a los médicos de Asia la correspondencia del sector salud con el Evangelio”.

Finalmente, dijo que ahora vive en una cuarta etapa, como Obispo Emérito, y que esto es otro regalo de Dios, porque ahora puede disfrutar con mayor holgura y realizar otras actividades.

El Cardenal Lozano Barragán agradeció la asistencia a esta santa misa, al Cardenal Francisco Robles Ortega, Arzobispo de Guadalajara; al Cardenal Alberto Suárez Inda, Arzobispo Emérito de Morelia, a Monseñor Alfonso Cortés, Arzobispo de León, y a Monseñor José Luis Amezcua, Arzobispo Emérito de Colima, así como a Javier Navarro, Obispo de Zamora, por su hospitalidad en su diócesis.