“Dios nos ha iluminado para hacer este respirador artificial”

La Universidad de Monterrey ha creado un respirador artificial de bajo costo que podría salvar vidas ante un posible colapso del sistema de salud por la pandemia.
Alumnos y profesores de la UDEM /Foto: UDEM
Alumnos y profesores de la UDEM /Foto: UDEM

Homo hominis in ministerio perficitur” (El hombre sólo se realiza al servicio del hombre), es el lema de la Universidad de Monterrey (UDEM), al que, ante la pandemia del coronavirus COVID-19, han hecho honor varios jóvenes estudiantes y maestros de esta institución, al haber creado un ventilador mecánico de bajo costo que podría salvar vidas en caso de que el sistema de salud mexicano colapse por falta de respiradores artificiales.

Se trata de un sistema de automatización de soporte respiratorio controlado, al que se le ha llamado AMBUDEM-2020, y si bien no sustituye a los ventiladores mecánicos que se utilizan en los hospitales, podría auxiliar a las personas con problemas respiratorios en los lugares donde no se tengan mayores recursos médicos o en tanto son atendidos con ventiladores profesionales en un hospital.

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Desde que la UDEM inició este proyecto tenía claro su objetivo: construir un aparato de bajo costo, con materiales que en su mayoría pudieran encontrarse en una tlapalería, y poner el instructivo a disposición de cualquier persona a través de la página web de la universidad. El costo aproximado del soporte respiratorio es de dos mil pesos, mientras que un respirador profesional oscila entre los 20 y 30 mil dólares.

“Los tiempos de Dios son perfectos”

“Dios nos ha iluminado para hacer este respirador”, asegura sin rodeos el doctor Alberto Hussein de la Torre, director de la carrera de Mecatrónica y Robótica de la UDEM, quien, junto con el profesor Raúl Quintero, asesora a cuatro estudiantes en este proyecto.

Considera que el lema de la universidad ha permeado en todos los estudiantes, profesores y trabajadores de la institución, y para él es un “honor”, como director de carrera, colaborar con jóvenes “que siempre están dispuesto a aprender para generar un cambio positivo en la sociedad, en el ámbito en el que se desenvuelven y, en un futuro, en las empresa para la que trabajen”.

En entrevista para Desde la fe, De la Torre confiesa sentir tristeza por la cantidad de personas que han muerto en el mundo por la falta de un respirador artificial. “Me da tristeza –dice– porque éste es un mecanismo muy sencillo que podría estar salvando vidas; también me pesa no habernos puesto a trabajar antes en ello, pero no se había visto tan de cerca esta necesidad”.

Sin embargo, para el director, “los tiempos de Dios son perfectos”, y gracias a ello ahora se ha podido conformar un equipo interdisciplinario para ayudar en esta emergencia sanitaria que vive México. “Esperamos, primeramente Dios, que no sea necesario, pero si se llegara a requerir de respiradores, tenemos este sistema que es económico y sencillo de armar”.

Alumnos y profesores de la UDEM /Foto: UDEM

AMBUDEM-2020 /Foto: UDEM

Los dones de Dios al servicio de la gente

Andrés González, Sergio Caballero, Omar Beltrán y Víctor Cárdenas son los cuatro jóvenes que trabajan en el proyecto, con la asesoría de sus profesores. El aparato comenzó a desarrollarse de manera virtual, pero con el tiempo fue necesario organizar reuniones de trabajo para ajustar el diseño y el funcionamiento. De la Torre asegura que esas reuniones se realizan atendiendo todas las recomendaciones de las autoridades de salud.

Por su parte, el estudiante Andrés González explica que para trabajar en el ventilador mecánico tuvieron que cambiar su proyecto de prácticas profesionales en el cual ya llevaban un camino andado. “Sí nos sacó de base, pero ante la contingencia, en el equipo no hubo resistencias”; al contrario –continúa– hemos aprovechado las fortalezas de cada uno en este proyecto.

Para el joven, esto le ha llevado a pensar en la importancia de sumar los dones que Dios ha dado a cada quien para hacer algo a favor de los demás. Dice que, como ingeniero, jamás se imaginó colaborar en el ámbito médico, “pero de pronto, lo que yo sé hacer se pudo aplicar, y ahora puede ser muy útil para que una persona infectada por el COVID-19 no pase un momento difícil”.

“Creo que no solamente hoy, sino siempre, esto debe ser tarea de todos; que cada quien, desde su trinchera, desde sus habilidades, desde sus gustos y talentos, pueda regresarle algo a la sociedad. Esa es la más gran enseñanza que me ha dejado trabajar en este proyecto”.

Suma de buenas voluntades

El doctor De la Torre aclara que el objetivo principal de la UDEM es ofrecer de manera gratuita el instructivo para la construcción del respirador artificial, y así será mientras haya gente afectada por el coronavirus; sin embargo, muchas personas se han acercado a la institución para ver la manera de apoyar, tanto con recursos económicos como materiales, a fin de hacer más respiradores y llevarlos a los hospitales que los necesitan.

“Se han acercado a nosotros empresas transnacionales y empresarios de Monterrey, y ya tenemos una plática muy seria con una empresa automotriz  para reproducir primero un lote de 100 piezas; ellos están analizando varios temas, como el almacenaje de materiales, la facilidad con que se pueden comprar y los tiempos de producción. Si conseguimos el material y recursos para pagar mano de obra, quizás podrían producirse muchos más aparatos”, explica.

Un mismo Dios

De la Torre es cristiano. “Estoy trabajando en una universidad de inspiración católica, y yo no tengo problema en eso, ni la universidad tiene problema por mis creencias, porque finalmente es el mismo Dios”, asegura.

El doctor se siente a gusto trabajando en esta institución. Le llena el lema de la UDEM, y los principios y valores que se promueven y viven en la universidad. “Los profesores no solamente enseñamos, sino que también cuidamos cómo se desenvuelven los alumnos con base en sus valores. Si vemos algo que no debería ser, los corregimos, les llamamos la atención y los invitamos a cambiar para que sean mejores personas y tengan una mejor relación con su entorno”.

 

Pruebas del respirador artificial / Foto: UDEM

Pruebas del respirador artificial / Foto: UDEM

Andrés González, por su parte, como católico, tiene claro que Dios le ha dado dones, y estos deben estar al servicio de la gente. “Cada uno, como parte del Cuerpo de Cristo, debe cumplir una función de acuerdo a los dones que el Señor le ha dado, y no buscar otra cosa que enfocarse en aportar algo para la sociedad, para el bien común, para los que nos rodean, para ayudar al prójimo”.

Para el joven estudiante estos últimos días no han sido fáciles, pues han venido acompañados de reuniones de trabajo para perfeccionar el aparto, pero tiene claro que eso es lo que le corresponde ahora. Y también a cada mexicano:

“Todos podemos hacer algo desde nuestras casas, incluso a través de un micrófono o a través de una cámara, para regalarle algo a la sociedad, porque en este momento, un video, un mensaje, pueden ser la diferencia. Debemos buscar cuál es el llamado que nos hace Dios en esta situación en la que se encuentra el país, para atenderlo”, concluye.

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