Iglesia en México

Analizan especialistas ideología de género y feminismo radical

Los expertos argentinos Agustín Laje y Nicolás Márquez se metieron hasta las raíces del tema.
Conferencia ideología de género y feminismo radical

Deconstruyendo el feminismo radical, la ideología de género y el aborto, es el nombre de la conferencia que este 13 de junio impartieron en el auditorio Darío Miranda de la Arquidiócesis de México el politólogo de origen argentino Agustín Laje, y su connacional Nicolás Márquez, abogado de profesión, quienes explicaron el origen y razón del pensamiento posmoderno abanderado por la comunidad LGTBI, así como las fallas en las que incurre.

Para Agustín Laje, fue la escritora francesa Simone de Beauvoir quien dio un giro al feminismo tradicional, al señalar que “no se nace mujer, sino que se llega a serlo”. Idea –dijo– que hoy está tan de moda entre los ideólogos de género, y que reclama una gran cuota de artificialidad, negando así la condición de sujeto natural de la mujer”.

Explicó que después de Simone de Beauvoir, en la década de los ochenta la activista Monique Wittig, bajo la idea beauvoiriana de que la mujer es un constructo social, aportó la idea de un tercer sexo: el ser lesbiana, en tanto una posibilidad de serlo. El resultado de aquel planteamiento –dijo–, es que hoy existen 112 opciones de género, por esa multiplicidad que pretende ser incluyente.

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Pero hoy parece que la mujer es lo que menos importa, señaló, ya que en Argentina suceden cosas como que un transexual es fichado para jugar hockey en la liga femenil, o que la campeona absoluta de levantamiento de pesas haya nacido hombre y tenga una constitución física de hombre. “Más aún, estamos en una época en que la autopercepción basta para hacer realidad aquello que no lo es, como ocurrió con dos hombres violadores; ya convictos, se declararon mujeres y pudieron ir a una cárcel femenina”.

Para Agustín Laje, la ideología de género es un conjunto de teorías anticientíficas que pretenden explicar la realidad del ser bajo la única variable de la cultura, utilizando estrategias como las siguientes: modificación del pensamiento a través del lenguaje, censura de voces opositoras o farandulización de los debates (figuras del mundo del entretenimiento tomando el papel de voces críticas).

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En su turno, Nicolás Márquez habló de lo que él considera inventos idiomáticos utilizados como estrategias para la imposición de la ideología de género, como la expresión “cambio de sexo”, que no es otra cosa que un cambio de estética, pues el varón sigue siendo varón para la ciencia; o el de “interrupción legal del embarazo”, que no tiene lógica, ya que interrumpir una cuestión implica que es posible reanudarla.

Lo mismo ocurre –dijo–  con el “matrimonio igualitario”, pues la palabra matrimonio proviene del latín matrimonuim (capacidad de procrear), y en este sentido es una institución de orden público, toda vez que implica responsabilidades de ambas partes; en cambio, la unión de personas del mismo sexo es una institución de orden privado.

“Si yo llego en compañía de Agustín ante una autoridad, y le digo: ‘Nosotros somos amigos y queremos que se constate a través de un acta que somos amigos’, con todo el derecho puede decirme: ‘A mí qué me importa, ese es un asunto entre ustedes”.

Finalmente, Nicolás Márquez consideró que la ideología de género y sus ideólogos tienen dos blancos de ataques claros: el cristianismo y la institución de la familia, lo cual se puede ver en que en los setenta y cinco países que actualmente castigan la homosexualidad, nunca nadie ha organizado ni siquiera una marcha, y la razón de que a nadie le interese hacer activismo en dichos estados, es que no existen núcleos cristianos que atacar. En cambio, en el resto de los países las agresiones son constantes, y siempre los objetivos son las iglesias y la institución de la familia”.