Iglesia en México
rmb

6 historias que muestran el amor de los sacerdotes por sus fieles

Sacerdotes de la Arquidiócesis de México se reunieron virtualmente por la fiesta del Cura de Ars.
Comedor en la parroquia de San Sebastián. Foto: Padre Benito Torre/Cortesía
Comedor en la parroquia de San Sebastián. Foto: Padre Benito Torre/Cortesía

Como cada año, sacerdotes de la Arquidiócesis Primada de México se reunieron de manera virtual con motivo de la fiesta de san Juan María Vianney, el “Santo Cura de Ars”. 

Durante la reunión, el Arzobispo Primado de México, Cardenal Carlos Aguiar, dirigió una Lectio Divina, para reflexionar y abrir el diálogo sobre el ministerio sacerdotal durante el confinamiento por la pandemia de COVID-19.

Reunión de sacerdotes de la Arquidiócesis Primada de México.

Reunión de sacerdotes de la Arquidiócesis Primada de México.

Posteriormente, seis sacerdotes compartieron las diferentes enseñanzas que les ha dejado la pandemia, desde su experiencia personal hasta su servicio a los fieles en medio de esta crisis sanitaria.

Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal /Foto: Ricardo Sánchez

Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México

Ser Obispo en medio de la tormenta

Monseñor Héctor Mario Pérez Villarreal, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, fue el primero en expresar que la pandemia no ha sido una situación fácil en ningún sentido, pues ha representado muchos retos para los sacerdotes.

“Veo una gran misión enfrente de mí, de poder acompañarlos a ustedes (los sacerdotes), a la Vicaría de Laicos, de responder a las necesidades de la gente, y me siento en la pobreza de que no tengo más que ‘cinco panes y dos pescados’ para poder aportar”.

No obstante, monseñor Pérez Villarreal asegura que esa reflexión del Evangelio le hace contestar humildemente como los apóstoles a Cristo: “aquí están nuestro cinco panes y dos pescados, y es Él, su amor por este pueblo y por sus apóstoles, lo que hará el milagro”.

El p. Fortunato, p. Ángel López y p. Chepito. Foto Facebook/josedelossantos

El padre Fortunato Cruz (izquierda).

COVID-19, una gran lección

Para el padre Fortunato Cruz, párroco de la Divina Institución en Tepito, la experiencia de recuperarse del COVID-19 ha sido de gran aprendizaje, pues ha cambiado la manera de apreciar su ministerio sacerdotal.

“Acabo de cumplir 15 años de ordenado, y estoy en la plenitud de mi ministerio. Me siento afortunado y bendecido por Dios, porque ha tenido misericordia de mí. He descubierto la fraternidad sacerdotal, la he vivido, eso es fundamental para que los sacerdotes no estemos solos. Tengo amigos y hermanos sacerdotes que no me han dejado solo”.

Asimismo, pidió a todos sus hermanos sacerdotes hacer oración por la IV zona pastoral.

Los sacerdotes aseguraron que visitarán cada hospital con enfermos de COVID-19 al que les permitan pasar. Foto: Arquidiócesis Primada de México

Los sacerdotes aseguraron que visitarán cada hospital con enfermos de COVID-19 que les permitan pasar. Foto: Arquidiócesis Primada de México.

¡Qué bello es caminar y ser Iglesia!

El padre Adrián Lozano Guajardo es capellán COVID de la Arquidiócesis Primada de México, ha sido uno de los sacerdotes que ha visitado hospitales durante la pandemia.

“Mi labor ha sido al lado del padre Roberto Funes y el padre Andrés Esteban; nos hemos sentido un instrumento para llevar el amor de Dios a los enfermos. Hemos sentido el amor de Cristo y de la Iglesia en varios signos, por ejemplo, en la bendición del Cardenal Aguiar que nos ha dado fortaleza; en la solicitud de los Obispos Auxiliares que en la dificultad nos han sostenido; en las oraciones de los fieles, ¡qué bello es caminar y ser Iglesia!”

Asimismo, destacó lo doloroso que ha sido la muerte de sacerdotes y de familiares. En su caso, el fallecimiento de un hermano de sangre: “todos hemos pedido al Señor Jesús que nos acompañe en este momento, acercarnos al dolor de los demás en su corazón”.

No obstante, comenta que le ha servido encomendarse a la Virgen María en momentos de temor y le ha pedido su ayuda, “y ella responde con sentimientos de esperanza”.

“Queridos hermanos, créanme que me siento más cercanos a ustedes, ahora siento lo bello que ser Iglesia, caminar con la Iglesia, y les doy gracias por permitirme compartir este sencillo testimonio”.

El padre Benito Torres en el primer video de Vidas Transformadas.

El padre Benito Torres de la Parroquia de la Santa Cruz.

Un Dios vivo para los más necesitados

Por su parte, el padre Benito Torres Cervantes, de la Parroquia de la Santa Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, aseguró que la labor de la pastoral socio-caritativa ha incrementado en esta pandemia.

Anteriormente, en el comedor comunitario de la iglesia atendían alrededor de 250 personas, entre gente en situación de calle, adultos mayores y mujeres en situación de prostitución, explicó.

“Para la primera semana de abril -ya declarada la emergencia sanitaria- los alimentos entregados subieron a 1200 por la mañana y 1200 por la tarde”. Esto gracias a los voluntarios del comedor comunitario, así como a fundaciones que colaboran con la obra.

Por ello, abrieron dos comedores más en zonas vulnerables de la ciudad. Y algunos sacerdotes le pidieron consejos e insumos para también abrir su comedor, entre ellos dos padres de la Diócesis de Iztapalapa.

“Actualmente estoy llevando despensas a las familias más necesitadas y contagiadas de COVID-19; también aprovecho para evangelizarlos y acercarlos más a Dios. Estoy muy agradecido con todos los voluntarios, con las cocineras y los bienhechores que hacen posible esta tarea, que es de Dios”.

En conexión con los fieles

El padre Ángel Fernández Martín, párroco de San Patricio, comentó que las redes sociales le han servido para estar en conexión con los fieles, así como dar cursos de formación con los catequistas y de liturgia.

“Hemos abierto de nuevo las puertas de la parroquia a la Misa”, explicó, sin embargo, aún no puede haber un retorno general debido a las condiciones de la pandemia.

El párroco exhortó a estar más en contacto, a través de las reuniones virtuales, con el presbiterio.

La parroquia de San Agustín, ubicada en Polanco.

La parroquia de San Agustín, ubicada en Polanco.

Dotar de despensas a las familias

Para Fray Luis Guzmán, la pandemia ha ayudado a la integración de la vida de los frailes agustinos, de la Parroquia de San Agustín en Polanco, pues aunque sus constituciones estipulan la regla de vida en comunidad, a decir del prior de esta iglesia, “ahora se ha sentido más la comunidad entre los frailes”.

“Nos hemos valido de las redes sociales para que la gente nos pueda sentir cerca. Incluso la comunidad ha crecido, pues es evidente en el número de seguidores a las distintas actividades en estos medios con todas las limitaciones que ello implica, y con la reapertura de las iglesias continuaremos con esta experiencia, hasta donde nos sea posible”.

Añade que la pastoral caritativa ha tenido un aumento, pues a pesar de que se cree que esta parroquia cuenta con grandes recursos económicos, no es así. Se atiende a muchas personas de escasos recursos que viven en la periferia, los cuales han aumentado debido a la falta de empleos. Explica que las personas, ante la necesidad y falta de empleo, han tocado las puertas de la iglesia para pedir alimento.

“Dotar de despensas a tantas familias no es una tarea fácil, nos hemos encontrado con muchas pruebas en el camino; sin embargo, seguimos unidos en pro de los más necesitados”.

¿Ya conoces nuestra revista semanal? Al adquirir un ejemplar o suscribirte nos ayudas a continuar nuestra labor evangelizadora en este periodo de crisis. Visita revista.desdelafe.mx  o envía un WhatsApp al +52 55-7347-0775

Comentarios