Sacerdote y bombero voluntario: Las dos vocaciones del padre Pierre

El padre Pierre combina su ministerio con su voluntariado como bombero, que realiza desde la adolescencia y ahora ha retomado, con el permiso de su obispo.
Padre Pierre Fouquier. Foto: La Nouvelle Republique.
Padre Pierre Fouquier. Foto: La Nouvelle Republique.

Hace tiempo, el francés Pierre Fouquier estaba apagando un incendio por la noche; el trabajo se prolongó por más de siete horas y, debido a ello, llegó tarde a la Misa.

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El hecho de que un bombero sea también un fiel católico de Misa diaria, podría ser algo común; pero Pierre no es un simple feligrés, sino el sacerdote de la parroquia de Saint Marc y, al mismo tiempo, uno de los bomberos de Joué-lès-Tours, comunidad ubicada en la región centro de Francia.


El sacerdote de 30 años calcula que, una semana normal en la parroquia implica alrededor de de 50 horas de trabajo.

“Los feligreses no se dan cuenta de todo lo que hacemos. Más allá de las Misas, están todos los preparativos para bodas, bautizos o funerales, además del trabajo invisible”, dijo en una reciente entrevista con el diario francés La Nouvelle Republique.

A esto se suman los tres o cuatro turnos de hasta 24 horas y la semana completa de trabajo que realiza cada mes en el cuartel de bomberos.

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Las dos vocaciones del padre Pierre

El padre es bombero desde su adolescencia, un voluntariado que abandonó durante siete años, mientras se preparaba para el sacerdocio.

“Debía de tener unos diez años cuando la profesión de bombero empezó a atraerme”, explicó en una bella entrevista con Aleteia, que puedes leer siguiendo esta liga.

“Los camiones rojos, el uniforme … todas esas cosas me atrajeron”, recuerda.

Más tarde, llegó el llamado de Jesús a seguirlo en el sacerdocio, vocación que también abrazó con alegría. Después de su ordenación, pidió permiso al obispo para retomar este servicio, que hace con gusto pese a las dificultades.

Aunque son actividades separadas, para el padre Fouquier están profundamente vinculadas.

“Todo lo que veo en el cuartel o en los incendios afecta mi forma de predicar. También trato de cumplir la parábola del buen samaritano ayudando a los demás”.

“Cuando me pongo el uniforme de bombero, el sacerdote es invisible, pero para mí, es muy fuerte para poder realizar concretamente los escritos del Señor”, confesó a La Nouvelle Republique.

 

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