Religiosa secuestrada por 4 años: Lo que me mantuvo fue la oración

En unas de sus primeras declaraciones, la hermana Gloria Narvaez habló de su cautiverio en Malí.
El Papa Francisco se reunió con la religiosa Gloria Narváez, quien estuvo secuestrada más de 4 años en Malí. Foto: Vatican Media.
El Papa Francisco se reunió con la religiosa Gloria Narváez, quien estuvo secuestrada más de 4 años en Malí. Foto: Vatican Media.

La religiosa Gloria Cecilia Narváez concedió unas de sus primeras declaraciones luego de haber sido liberada el pasado 9 de octubre tras 4 años y 8 meses secuestrada en Malí, a manos de un grupo extremista ligado a Al Qaeda.

Su rescate fue una acción combinada entre varios gobiernos, entre ellos el propio estado de Malí.

En entrevista con la agencia Vatican News, la religiosa aseguró que lo que la mantuvo fuerte durante todo ese periodo fue la oración.


“Durante los 4 años y 8 meses de mi cautiverio, lo que más me hizo sufrir fue el momento en que fui separada de las otras personas que estaban secuestradas y quedé sola frente a los grupos”, dijo la hermana Gloria Narváez.

“Lo que más me fortificó fue la fe, la oración, porque en todo momento recitaba los salmos y tenía gran confianza en Dios, en que todas las personas oraban y se unían espiritualmente a mí”.

“Sabía que Dios me sostenía, que la Iglesia entera y en el mundo entero oraban por mí”.

Tenía mucha confianza en Dios

Sor Gloria Cecilia Narváez, de 59 años, es misionera colombiana de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de María Inmaculada, fue secuestrada por el Frente de Liberación de Macina, un grupo vinculado a Al Qaeda, en febrero de 2017, cuando trabajaba como misionera cerca de la frontera con Burkina Faso.

De acuerdo con el gobierno de Malí, su liberación fue el fruto de “cuatro años y ocho meses de esfuerzos combinados de los servicios de inteligencia”, entre ellos la participación de la unidad de crisis del Ministerio de Asuntos Exteriores e Inteligencia italiano.

La religiosa fue secuestrada por cuatro hombres armados en la parroquia de Karangasso, en la frontera entre Malí y Burkina Faso, a 400 kilómetros al este de Bamako, donde era misionera.

“Desde el momento en que entraron a la casa sabía a lo que me exponía. Cuando me llevaron estaba dispuesta a correr todos los riesgos. Tenía mucha confianza en Dios. Yo dije lo que sea, lo que sea, porque estaba dispuesta a entregar mi vida”.

La hermana Narváez expresó que sintió mucha confianza en Dios, especialmente cuando recitaba los salmos. Cuando podía caminar por el desierto y observaba “la grandeza de la creación, el sol que salía por la mañana, los camellos que caminaban por las montañas de arena. En todo momento me unía y sentía esa gran seguridad en Dios”.

Meses después de su secuestro, en julio de 2017, apareció en un video donde se confirmó que había sido secuestrada por el grupo vinculado a Al Qaeda.

Gracias por sus oraciones

La comunidad cristiana de Malí organizó varias misas y rezó por ella. La Iglesia a nivel mundial organizó jornadas de oración para pedir por su liberación.

Finalmente sintió la experiencia de la liberación “en el momento en que llegué a Bamako y fui a la casa del presidente y me encontré con el cardenal Zerbo, con el presidente, con el ministro de cultura y de religiones, en ese momento, vi que era libre”.

La hermana Gloria Narváez agradeció a las autoridades de Mali, al gobierno italiano, a su inteligencia y a los gobiernos extranjeros, al Cardenal Zerbo (Arzobispo de Bamako), al Papa Francisco, quien la saludó durante la misa de apertura del Sínodo para la Sinodalidad, y a “todas las personas que trabajaron para que yo obtuviera mi libertad”, dijo.

La madre de la hermana Narváez falleció durante su cautiverio, noticia que recibió después de ser liberada.

Pese a todo el tiempo, y a las dolorosas circunstancias, la hermana agradece a Dios por toda su protección

“Siempre repetía: No hay un Dios tan grande como nuestro Dios, lo que quiere lo hace en el cielo y en la tierra. Siempre repetía: el Señor es mi luz y mi salvación. Estaba tan agradecida con el Señor que fue posible mi libertad”, dice la hermana Gloria.

“No hay un Dios tan grande como nuestro Dios, lo que quiere lo hace en el cielo y en la tierra. Siempre repetía: el Señor es mi luz y mi salvación.”

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