Iglesia en el mundo
rmb

Las lecciones aprendidas en la pandemia de COVID-19, según el Vaticano

La Pontificia Academia para la Vida publicó un documento sobre la experiencia común en la crisis.
Un guardia de seguridad con cubrebocas en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Foto: Pablo Esparza
Un guardia de seguridad con cubrebocas en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano. Foto: Pablo Esparza

La Pontificia Academia para la Vida (PAV) del Vaticano publicó un documento dedicado a las lecciones y consecuencias de la crisis sanitaria mundial, originada por la pandemia de COVID-19.

El documento titulado: Humana communitas en la era de la pandemia: consideraciones intempestivas sobre el renacimiento de la vida”, habla de las consecuencias de la crisis sanitaria causada por la COVID-19.

Lee: El Papa crea fondo para ayudar a comunidades afectadas por COVID-19

“El COVID-19 ha traído tanta desolación al mundo. Lo hemos vivido durante mucho tiempo, todavía estamos en ello, y aún no ha terminado”, así comienza el documento que se divide en dos secciones: “La dura realidad de las lecciones aprendidas” y “Hacia una nueva visión: El renacimiento de la vida y la llamada a la conversión”.

Atención a enfermos de COVID-19 /Foto: Zenit

Atención a enfermos de COVID-19 /Foto: Zenit

Las lecciones

Estas son las seis enseñanzas que, de acuerdo con la Pontificia Academia para la Vida, ha dejado la pandemia:

Lección de fragilidad

“Todos somos ‘frágiles’”, señala el documento, sobre todo porque nos dimos cuenta de la finitud en la esencia de nuestra existencia, no sólo de manera ocasional. Esta lección se ha hecho más evidente en el caso de los hospitalizados, los pobres y los abandonados, dice. No obstante, señala la PAV, la dolorosa evidencia de la fragilidad de la vida puede también renovar nuestra conciencia de su naturaleza dada.

Lección de finitud

El fenómeno del COVID-19 no es solo el resultado de “acontecimientos naturales”, pues lo que ocurre en la naturaleza surge “de una compleja intermediación con el mundo humano de las opciones económicas y los modelos de desarrollo, a su vez ‘infectados’ con un ‘virus’ diferente de nuestra propia creación”. Por eso, señala el documento, estamos llamados a reconsiderar nuestra relación con el hábitat natural y que las pérdidas de vidas en países pobres podrían superarse mediante esfuerzos y políticas internacionales comprometidas.

Lección de vulnerabilidad común

A pesar del cierre de fronteras, el virus se expandió por el mundo, por ello la academia del Vaticano realiza un llamado a unir esfuerzos para intercambiar información, prestar ayuda y asignar recursos. Es necesario hacer un esfuerzo especial en el desarrollo de remedios y vacunas. En este ámbito, de hecho, “la falta de coordinación y cooperación se reconoce cada vez más como un obstáculo para abordar el COVID-19”.

Este hospital móvil atiende a los más necesitados durante la pandemia de COVID-19.

El hospital móvil atiende a los más necesitados durante la pandemia de COVID-19 en la Amazonia, Brasil.

Lección de ética y conversión

Las lecciones anteriores ayudan a vislumbrar que se requiere fomentar un espíritu de vida que requiere el compromiso de la inteligencia y el valor de la conversión moral. Según el documento, se tiene que llegar a una “renovada apreciación de la realidad existencial del riesgo: todos nosotros podemos sucumbir a las heridas de la enfermedad, a la matanza de las guerras, a las abrumadoras amenazas de los desastres”. Asimismo, llama a hacer un cambio en las dimensiones estructurales de nuestra comunidad mundial. El llamamiento a la conversión, indica el documento, se dirige a nuestra responsabilidad: “su miopía es imputable a nuestra falta de voluntad de mirar la vulnerabilidad de las poblaciones más débiles a nivel mundial, y no a nuestra incapacidad de ver lo que es tan obviamente claro”.

Cooperación internacional

El texto apunta que el acceso a una atención de salud de calidad y a los medicamentos esenciales debe reconocerse como un derecho humano universal, a las mejores oportunidades de prevención, diagnóstico y tratamiento para todos, sin excepciones y que la investigación no puede ser sacrificadas en el altar del beneficio privado.

Solidaridad responsable

Finalmente, Pontificia Academia para la Vida hace un llamado a crear una comunidad responsable, es decir, aquella en la que las cargas de la cautela y el apoyo recíproco se comparten, con miras al bienestar de todos, señala. También, invita a tener una actitud de esperanza que va más allá de la resignación y la nostalgia del pasado: “Es hora –de imaginar y poner en práctica un proyecto de convivencia humana que permita un futuro mejor para todos y cada uno”.

Aquí puedes leer el documento: Humana communitas en la era de la pandemia: consideraciones intempestivas sobre el renacimiento de la vida”,

 

Con información de Zenit y Vatican News

 

¿Ya conoces nuestra revista semanal? Al adquirir un ejemplar o suscribirte nos ayudas a continuar nuestra labor evangelizadora en este periodo de crisis. Visita revista.desdelafe.mx  o envía un WhatsApp al +52 55-7347-0775

Comentarios