¿Cómo es la presencia de la Iglesia Católica en Afganistán?

La Iglesia Católica tiene presencia en Afganistán a través de los misioneros barnabitas y las Misioneras de la Caridad.
El padre Giuseppe Moretti en 2013, en la única capilla católica de Afganistán, en Kabul. Foto: La Croix
El padre Giuseppe Moretti en 2013, en la única capilla católica de Afganistán, en Kabul. Foto: La Croix

En Afganistán, la población católica es menos del 0.1%; solo existe un templo católico y se encuentra dentro de la Embajada en Italia en Kabul. Hasta hace unos días, su feligresía era un centenar de personas, pertenecientes en su inmensa mayoría al cuerpo diplomático allí destinado.

Esta capilla es administrada por los Clérigos Regulares de San Pablo o barnabitas, que llegaron a Afganistán en la década de 1920. Desde entonces, la presencia de los barnabitas en ese país no se ha interrumpido, ni con la revolución talibán de los 90.

El padre Giovanni Scalesse, misionero barnabita, es el último sacerdote católico en Afganistán, al frente de lo que se conoce como “missio sui iuris”, el formato de presencia utilizado por la Iglesia Católica en un territorio en el que no hay una fe “enraizada”.


Desde su creación, la misión católica nunca ha bautizado a ningún ciudadano afgano. Hacerlo significaría arriesgar sus vidas“, escribió el padre Scalese en el medio católico chino Oclarim en 2018, recordando que el artículo tres de la Constitución afgana establece que “ninguna ley puede ser contraria a las creencias y disposiciones de la sagrada religión del islam”.

El pasado 14 de agosto, en medida que las tropas estadounidenses se retiraban de Afganistán, el régimen talibán comenzó a avanzar y a tomar el control del país. En la década de los noventa, los talibanes controlaban en su total Afganistán y aplicaron la ‘sharía’ o ley islámica que prohíbe, entre otras cosas, la televisión, el cine, la música y la escolarización de las niñas a partir de los 10 años. Con el regreso al poder de los talibanes, miles de personas huyeron de Afganistán por temor a que estas restricciones fueran impuestas de nuevo.

Una niña evacuada de Afganistán en el Maktoum International Airpot de Dubai. Foto: Vatican Media

Una niña evacuada de Afganistán en el Maktoum International Airpot de Dubai. Foto: Vatican Media

“Recen, recen, recen por Afganistán. Vivimos días de gran tensión”, dijo el padre Giovanni Scalese, el pasado sábado 14 de agosto, previo a la irrupción de los talibanes en la capital, Kabul.

El 17 de agosto, la embajada italiana, que albergaba la única parroquia católica del país, fue evacuada; sin embargo, los misioneros barnabitas no quieren irse. “El padre Scalesse está sirviendo a la pequeña comunidad cristiana que permanece allí. Está tranquilo, sereno, aunque sabe que corre peligro”, dijo a Vida Nueva el superior general de los barnabitas, Francisco Silva.

Las Misioneras de la Caridad también están presentes en Afganistán desde el año 2004. Llegaron al país dos años después de que San Juan Pablo II estableció la misión católica en el 2002.

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Estas Misioneras brindan atención a refugiados y desplazados. Además, atienden a niños huérfanos y dan educación a las niñas, ya que en el anterior régimen talibán prohibió a las niñas asistir a la escuela.

Las religiones en Afganistán

De acuerdo con el estudio anual que abarca a todo el mundo y que realiza la Fundación Vaticana Ayuda a la Iglesia Necesitada, en este 2021 se reporta que en Afganistán hay un 99.9 por ciento de musulmanes; de otras confesiones el 0.1, y el de cristianos, es de 0.0 personas.

Los musulmanes suníes representan entre el 84.7 % y el 89.7 de la población; el resto es de musulmanes Chiíes que abarcan entre el 10 y el 15 %.

La Constitución afgana reconoce 14 etnias, siendo el más numeroso los pastunes, con un 42 por ciento.

Crisis humanitaria en Afganistán. Foto: Vatican Media

Crisis humanitaria en Afganistán. Foto: Vatican Media

Entre los hindúes y sijes suman 550 personas, y en el caso de los cristianos, como ellos no pueden ejercer su fe sino de manera subterránea, el número se calcula en cero.

La Constitución, en su Artículo 1, señala que Afganistán será una república islámica, independiente e indivisible, y en el número 2, afirma que el islam es la religión de la República islámica de Afganistán. El Artículo 3 ordena que el Presidente del país tiene que ser musulmán.

La Ley islámica condena la apostasía y la blasfemia que se castiga con la pena de muerte. Con frecuencia se hacen falsas acusaciones pues, además, no se requiere de testigos. Si algún musulmán se convierte a otra religión, puede ser ajusticiado y se le confiscan todos sus bienes.

La religión islámica es obligatoria en la educación privada o estatal. El único lugar de culto católico se encuentra en el interior de la embajada de Italia en Kabul. Los contados cristianos que hay viven en una situación muy vulnerable.

Con información de Vida Nueva, Vatican News y La Croix

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