Su mamá sabía que sería sacerdote, pero dejó que él lo descubriera

Desde que estaba embarazada, la mamá de Rafa Becerra sentía que algo especial ocurriría con ese bebé, hoy se prepara para ser sacerdote.
Dios quería que yo viviera lo que viví en el pasado e ir descubriendo lo que Él me pedía.
Dios quería que yo viviera lo que viví en el pasado e ir descubriendo lo que Él me pedía.

Rafael Becerra González es originario de Tepatitlán, Jalisco, (México). Estudió ahí hasta la universidad, y la maestría la cursó en Guadalajara. Tiene un carisma y un liderazgo que por muchos años lo llevó a ser aclamado por las masas juveniles, en virtud de su coherencia y facilidad de palabra.

Hoy, como seminarista, nos cuenta cómo estuvo a punto de llegar al Matrimonio, pero Dios lo llamó al sacerdocio; actualmente se concentra en su formación para ser ordenado y centra sus esfuerzos en dos proyectos: un libro y una serie de TV producida por EWTN del beato Anacleto González Flores.

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Rafa enamorado… pero de Dios

-Rafa, ¿tuviste novias?, ¿te enamoraste alguna vez?

Sí. Tuve siete novias serias, muy buenas muchachas, además guapas. Y todas están casadas ahora.

Estuve comprometido con la última, e incluso teníamos fecha para casarnos, pero el Señor tiene sus caminos.

Cuando me fui al seminario, mi papá no estuvo tan contento, porque le parecía increíble que yo pudiera estar encerrado en un lugar por tanto tiempo.

Recuerdo que por aquellos días mi mamá estaba en Estados Unidos con mis hermanos, y al regresar me llamó y me preguntó: “¿Que te vas a ir al Seminario?”. Yo le dije que sí, y ella respondió: “Yo ya sabía desde el principio”. Le pregunté por qué no me lo había dicho, y ella me respondió: “Era algo que tú debías descubrir”.

Estuvo a punto de llegar al Matrimonio, pero Dios lo llamó al sacerdocio.

Estuvo a punto de llegar al Matrimonio, pero Dios lo llamó al sacerdocio.

Y es que dice que desde que yo estaba en su vientre, para ella ese embarazo era sumamente especial, lo sentía diferente, pues fuimos cuates. Dios tiene sus tiempos y estoy seguro de que Dios quería que yo viviera lo que viví en el pasado e ir descubriendo lo que Él me pedía.

-¿Cómo recibió la noticia quien iba a ser tu esposa?

El final de la historia fue un acuerdo entre los dos. Dialogamos, y ella dijo que no podía competir con Dios, pero además ella era una mujer de Dios, una mujer catequista, de la catequesis especial, y una mujer muy sensata de una experiencia de Dios muy grande, y creo que eso ayudó.

Ahora ella es una mujer casada, con dos hijos, y muy respetable, tanto ella como su esposo, y yo ahora estoy aquí, muy feliz en el Seminario.

-¿Cómo es enamorarse de Cristo?, ¿tú lo conquistaste o Él te conquistó?

Yo pienso que nunca somos nosotros los que conquistamos a Dios. Me gusta mucho esta frase: “Dios te sigue, te persigue, hasta que te consigue”. Él es el persistente. Dios mismo nos ha creado con un solo propósito: amarnos. Nosotros a veces somos ciegos y no nos damos cuenta de su amor. Él nos ama primero siempre, y es siempre el que da el primer paso, y Él está siempre ahí.

Puedo decir ahora, con toda la seguridad, que Dios me ha dado todo, absolutamente todo lo que le he pedido, y mucho más. No ha habido una cosa que le haya pedido y que no me la haya dado. Estoy consciente de su amor y de cómo me ama todos los días.

Me gusta pensar en este ejemplo: cuando un padre o una madre ama a su hijo que está pequeño, el hijo no eligió primero amar a sus papás, los ama porque ellos lo aman incondicionalmente. El hijo solamente confía en que su papá y su mamá lo van a proveer de lo que él necesita. Si el niño es agradecido, le va dar un abrazo al papá y a su mamá, y ellos se desbordarán de amor y le regresarán más amor.

Si éste es un amor humano que a veces es fragmentado, imaginemos el amor de Dios. Lo único que hay que hacer es dejarse amar y corresponder ese amor del Padre. Y el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo se van a desbordar de amor por nosotros.

-¿Has pensado qué es lo que Dios ama de ti?

No lo he pensado tan fuertemente, pero yo creo que ama que soy auténtico y soy yo, y que soy su hechura y que me acepto como soy y que quiero ser mejor para Él y que quiero darlo todo por Él. Siento que mi felicidad está en esa aceptación y en esa respuesta a Dios.

Puedo decir ahora, con toda la seguridad, que Dios me ha dado todo.

Puedo decir ahora, con toda la seguridad, que Dios me ha dado todo.

El camino al llamado sacerdotal

-¿Cómo inicia tu camino y llamado vocacional?

En el Seminario de San Juan viví el curso introductorio y después estudié la filosofía como parte del mismo Seminario. Luego le seguí peguntando a Dios qué más quería de mí, y sentí un nuevo llamado, porque la vocación es algo que nunca está acabado. Es algo que no ha ocurrido en el pasado. Es algo dinámico, es una constante pregunta y constante relación con Dios preguntarle qué más quieres, cómo puedo vivir mi opción en mi vocación.

Entonces, en este continuo preguntarle a Dios, sentí que Dios me llamaba a los Estados Unidos.

Terminé filosofía y renuncié al Seminario de San Juan de los Lagos. Le pedí a Dios, junto con mi director espiritual, que me abriera las puertas en donde Él quisiera, y finalmente así sucedió, porque lo que le pedimos a Dios en oración, desde el corazón, Él nos lo va a dar, y mucho más.

Parece que Dios me hubiera abierto las puertas aquí en San Antonio, Texas. Desde el 2018 estoy aquí. Ahora, como seminarista para la Arquidiócesis de San Antonio, curso el tercer grado de teología. Terminé mi año pastoral en una parroquia extraordinaria, en el norte de la ciudad, llamada Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, una comunidad mayoritariamente anglosajona con herencia de Alemania y algunos cuantos latinos.

Llegué a San Antonio, y el Señor me abrió las puertas del Seminario, el proceso fue fácil; una familia me abrió las puertas de su hogar, un amigo era mi vecino, y me prestó su coche. Finalmente, cuando se acabó el proceso, el padre Jonathan me dijo: “Rafael, para nosotros su proceso fue tan extraño que si el Arzobispo no me lo hubiera dado, nunca lo hubiera aceptado. ¿Por qué íbamos a aceptar un proceso de una persona que no conocemos, que nunca ha venido a San Antonio, que no tiene visa de estudiante? Pero el Arzobispo lo pidió. Después de todo este proceso estamos, no solamente yo sino todo el equipo, convencidos de que es Dios el que lo trajo aquí y el que ha facilitado este proceso”.

Aquí he sido muy feliz, la comunidad de San Antonio es extraordinaria.

-¿Has descubierto por qué ese sueño y anhelo de ir a los Estados Unidos?

Sin duda los anhelos profundos del corazón vienen del Espíritu Santo, de Dios mismo, que es lo más íntimo.

Lo que yo alcanzo a discernir es que en Estados Unidos hay una gran necesidad de seminaristas y sacerdotes. Por ejemplo, en San Juan de los Lagos éramos 363 seminaristas para 90 parroquias, y en San Antonio ahora somos 18 seminaristas para 170 parroquias. Así que primera cosa por la que Dios me ha traído aquí es porque hay una gran necesidad de sacerdotes y seminaristas.

La comunidad católica latina está creciendo en los Estados Unidos y entonces hay una gran necesidad de que los latinos no solamente escuchen una Misa en español, sino que haya sacerdotes que conozcan la profundidad de sus raíces y les prediquen, y que también hagan ministerio y pastoral de los diferentes grupos y movimientos.

"La comunidad católica latina está creciendo en los Estados Unidos."

“La comunidad católica latina está creciendo en los Estados Unidos.”

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Su mayor anhelo…

-¿Qué tipo de sacerdote te gustaría ser?

Me gustaría ser muy cercano a la gente, que la gente pueda tener la oportunidad de encontrarse con Cristo a través de mí. Me gustaría hacer extensiva la obra de misericordia de Cristo con la gente.  Me gustaría dedicar mucho de mi tiempo a la Confesión y tener como centro de mi vida la Eucaristía, que es nuestra fuerza, nuestra meta, nuestro camino. Y me gustaría ser un sacerdote que impulse y que pueda ser un gran apoyo para los laicos, porque es el tiempo de los laicos, porque los laicos son el gran gigante de la Iglesia. Me gustaría ser un sacerdote que represente a Cristo en la Tierra.

-¿Cómo va tu proceso?

Si Dios quiere, en septiembre del 2023 sería la ordenación diaconal y en mayo del 2024 la ordenación presbiteral.

Dos proyectos de Anacleto González Flores

-Tienes dos proyectos relacionados con Anacleto González Flores, ¿qué nos puedes decir al respecto?

Decir que Anacleto González Flores es mi pasión y es mi hobby, un hobby que yo vivo como seminarista.

Terminando la filosofía en San Juan de los Lagos (2016-2017), escribí mi tesis sobre Anacleto González Flores y la titulé: “Anacleto González Flores, de la palabra a la transformación social”, y en ella hablé de cómo este gran líder mexicano logró transformar a la sociedad de su tiempo a través de la palabra.

Terminé mi tesis, y unos años después la Universidad Vasco de Quiroga leyó la tesis y le gustó para publicarla, pero el proceso se retrasó por la pandemia. Finalmente se publicó el año pasado en una primera edición que se agotó.

La Universidad lo hace con fines culturales, y luego hay una pequeña imprenta en Guadalajara con unos amigos, que me propusieron hacer una segunda edición de la tesis y, para hacerle más difusión, que yo fuera el que hiciera la presentación. Hice 20 presentaciones en 20 ciudades diferentes, y luego otras 20 por internet.

La segunda edición está concluida, se agotó, y ahora estamos trabajando en la tercera edición. Ahora las novedades son que está en la versión en inglés y en español, para darlo a conocer en Estados Unidos, y tiene un prólogo de quien participó en la Comisión de la Causa de los Santos de Guadalajara y que es historiador y un hombre muy reconocido, el padre Tomás de Híjar Ornelas. Y, además, tiene una presentación o una introducción por quien es hoy el presidente de la Comisión de la Dimensión de Laicos en el Episcopado Mexicano, monseñor Víctor Ledesma. Como agregado, tiene comentarios de gentes que ya han leído el libro, como los nietos de Anacleto González Flores o algunos historiadores.

La tercera edición estamos casi por terminarla, faltarán algunos detalles de la versión en inglés para que quizá pronto esté disponible. Ahora estoy muy emocionado por ese proyecto, porque ayer me entrevistaba con un buen amigo y él me proponía que lo imprimamos en unas muy buenas imprentas en los Estados Unidos.

-¿Y la serie?

Es algo que ha salido de un regalo de Dios. Me entrevistó alguna vez Alejandro Bermúdez de ACI Prensa, y él y el productor se quedaron encantados con la entrevista, y dicen que les gustaría hacer algo más grande. Y a inicios de año me llamaron y dijeron que quieren hacer una miniserie sobre Anacleto González Flores, que quieren que yo les proponga la idea y el contenido de la miniserie para EWTN.

Alejandro Bermúdez está muy interesado en que Anacleto pueda ser, en algún momento, el patrono de los laicos de América y no sólo de México, porque el personaje es de tal altura moral que pudiera ser el patrono de los laicos. Está muy interesado en darlo a conocer, y el director está muy apasionado por la figura de Anacleto.

En este verano, con la anuencia y el respaldo de mi arzobispo y mi director vocacional, hicimos unas grabaciones. Alcanzamos a grabar 40 entrevistas para la miniserie, que serán cinco capítulos de media hora y que estará lista más a menos en enero del año que viene. Entrevistamos a los nietos de Anacleto, a algunos sobrinos de Anacleto, al presidente de la Dimensión de Laicos del Episcopado Mexicano, al padre Tomás de Híjar y a muchos más. Todos expertos y apasionados de la vida de Anacleto González Flores, que nos van a brindar un modelo que nunca se ha conocido ni se ha visto con tanto detalle.

-¿Tienes miedo a ser mártir?

No. A lo que tengo miedo es a no ser digno del martirio, porque el martirio es un regalo de Dios para algunos. El caso de Anacleto, si uno conoce su vida, es una consecuencia natural de lo que ha vivido toda su vida, es un regalo que corona toda su obra, no es algo efímero. Es una consecuencia de su congruencia y de su vivencia.

"En este verano, con la anuencia y el respaldo de mi arzobispo y mi director vocacional, hicimos unas grabaciones."

“En este verano, con la anuencia y el respaldo de mi arzobispo y mi director vocacional, hicimos unas grabaciones.”

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