Sentía pena por cantar, pero su voz cautivó a México en la pandemia

La voz de Lucero Ross se escuchó diariamente en la Misa de los Obispos Auxiliares de la Arquidiócesis de México.
El cantar de Lucero Ross recorrió México y otros países en la etapa más crítica de la pandemia. Foto: Lucero Ross/Cortesía.
El cantar de Lucero Ross recorrió México y otros países en la etapa más crítica de la pandemia. Foto: Lucero Ross/Cortesía.

El que canta, ora dos veces”, es la frase de san Agustín que ha marcado el caminar cristiano de Lucero Ross, a quien paradójicamente antes le daba pena cantar y no se atrevía: ya era universitaria cuando aún ni siquiera había probado su voz. Sin embargo, llegaría el día en que cantaría tanto, que sus cantos a Dios serían escuchados por miles de personas a través de internet.

hoy es la cantante que escuchamos en las Misas por internet que celebran diariamente los Obispos Auxiliares de la Arquidiócesis de México.

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Lucero vive actualmente en compañía de su madre, pues sus dos hermanos están casados y viven con sus propias familias. El año pasado, durante la época más crítica de la pandemia, la convivencia con ellos fue difícil debido a los cuidados sanitarios: muy poco se veían, y si llegaban a hacerlo, era sólo de banqueta a banqueta. En cuanto a su padre, don Alberto, falleció hace ya 21 años, dejando en ella sólo gratos recuerdos.

“Siempre es importante la figura paterna -dice al respecto-, fue difícil su partida; pero había que seguir. Lo que más recuerdo de mi papá es que era muy juguetón y tenía un gran sentido del humor; pero sobre todo, que ponía especial atención en nuestra educación y aprendizajes, para que a futuro pudiéramos valernos por nosotros mismos”.

Sus amigos, sus compañeros músicos y su cantar.

Su relación con Dios

Don Alberto falleció de un infarto cuando Lucero sólo tenía sólo 10 años; pero dejó bien sentadas las bases para que la familia creciera firme en la fe católica. Tanto que para ella el ser parte de la Iglesia -desde el movimiento Regnum Christi, al que pertenece-, ha sido siempre de lo más natural, como pasar la vida en el lugar en el que a uno le gusta, le acomoda, y desde el que desea servir a Dios.

“Claro, como toda persona -señala-, he tenido mis luchas espirituales; pero no por alguna molestia con Dios, sino porque a veces he querido resolver ciertas situaciones por mí misma, dejándolo fuera a Él, que ante todo es mi Papá. Es entonces que me detengo, me cuestiono, le ofrezco mis esfuerzos y dejo que Él se encargue de mis cosas, siempre en una relación de fe que va creciendo y madurando”.

Benditos cantos en “Do Mayor”

Lucero recuerda que a mitad de la carrera entró al coro de la Universidad Anáhuac, donde estudiaba Comunicación, con la intención de aprender a tocar la guitarra, lo cual se le dio rápido; por un lado, por su facilidad para los instrumentos, “pero por otro -ríe-, porque gracias a Dios casi todas las canciones de la Iglesia empiezan en Do Mayor, y no hay tanta complicación”.

Pero al igual recuerda, con algún rubor, su primer “solo” como cantante en el coro de la universidad: “Fue durante una Adoración, y lo que puedo decir es que me salió pésimo. Tenía mucho miedo, muchísima pena, y canté muy, pero muy bajito. Aunque como en la universidad cantábamos mucho, poco a poco me fui desinhibiendo, de manera que al finalizar la carrera ya cantaba con varios de mis amigos en bodas, primeras comuniones, bautismos y Misas en general. Fue para mí mucho crecimiento en tan poco tiempo: de no cantar nada a disfrutar el canto”.

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Descubrió su voz cantora, atreviéndose a cantar.

Cuando su voz recorrió México y otros países

Lucero actualmente es parte de Nightfever, un apostolado juvenil nacido en Alemania, que realiza Noches de Adoración en parroquias concurridas, en las que dentro hay grupos cantando; mientras que afuera, en las calles aledañas, hay jóvenes invitando a las personas a entrar. A estas personas se les da una hoja donde escriben sus intenciones para dejarlas en una cajita, y también colocan cercanamente su vela encendida.

Nightfever llegó a México hace cinco años. Platica Lucero que se trata de un apostolado muy hermoso, pero sobre todo muy entusiasta. “(En 2021) para Pentecostés quisimos hacer una Vigilia. Y pudimos llevarla a cabo, guardando todas las disposiciones sanitarias, en la parroquia donde celebraban la Misa los Obispos Auxiliares. Desde la fe nos ayudó con la transmisión”.

Y ya que Lucero cantaba y tocaba la guitarra, sus compañeros de Nightfever le pidieron que se animara a cantar en dicha Vigila de Pentecostés. Aceptó. Y cuando terminó de cantar, el encargado de la transmisión le preguntó si podía apoyarlos grabando unos cantos para las Misas por internet que la Arquidiócesis de México transmitía en la etapa crítica de la pandemia para no dejar a los fieles sin celebraciones . Ella posteriormente realizó las grabaciones y las envió, pero en realidad no pensó que las fueran a utilizar.

Para sorpresa suya, sus cantos a Dios comenzaron a escucharse un día tras otro en las Misas arquidiocesanas por internet, en las que participaban fieles de todo México y varios países de Centro y Sudamérica, muchos de los cuales elogiaban su voz cantando dulcemente a Dios.

Escucha Venimos hoy a tu altar, interpretada por Lucero Ross dentro de la Misa por internet en el siguiente video:

Escucha El Alfarero interpretada por Lucero Ross en la Misa por internet en el siguiente video:

Entre cantos risueños

“Me dio mucha risa -dice risueña-, el día en que una amiga me habló y me dijo que me había escuchado cantar en Misa. Aunque ya no me da pena cantar, por alguna razón me da risa cuando me escucho. Me reí también después, cuando la misma amiga me habló a la hora de una Misa, y me dijo: ‘¡Qué raro! Te estoy escuchando platicar en vivo, pero también te estoy escuchando cantar en vivo!’”

Lucero ríe al escucharse, o al contar que ríe al escucharse, o al contar que no sabe la razón por la que ríe al escucharse. Tal vez sea porque es risueña desde siempre. “O tal vez es -dice- porque me cuesta mucho trabajo en la parte psicológica dimensionar algunas cosas. Eso sí: sentía muy padre que las canciones que canté sirvieran para las Misas por internet, poder aportar algo al momento de la Celebración. Y es que, al final, como dice san Agustín: ‘El que canta, ora dos veces’”.