Historias de Fe

Conanimac, la red de casas hogar que inician en el corazón

Esta institución está formada por asociaciones católicas de todo el país reunidas para intercambiar experiencias y profesionalizar su apostolado.
Hogares que dan amor
Los miembros de la Conanimac realizan asambleas anuales.

Mónica Rábago inició su asociación civil Yolia hace 24 años, bajo la guía de la espiritualidad salesiana y en compañía de una amiga.

“No sabía lo que representaría para mi vida. Al inicio fue un apostolado, pero las oportunidades las puso Dios en el camino para seguir creciendo”, recuerda.

En 1999, Yolia se constituyó como  asociación civil, tiene una casa hogar en la Ciudad de México y varios programas relacionados con la educación.

Pero Mónica no está sola en su labor, la suya es una de las más de 160 casas hogares católicas que forman parte de la Confederación Nacional Niños de México, A. C. (Conanimac), red que trabaja por la profesionalización de estos centros. Fue por invitación de los padres salesianos que Yolia se unió a Conanimac desde hace 17 años. Mónica ahora es parte del Consejo Nacional como asesora temática sobre niños en situación de calle.

Conanimac surgió en los años 60, cuando directivos de varias casas hogares se unieron para compartir experiencias y sobre todo para mejorar sus servicios en favor de los niños y jóvenes marginados.

A través de múltiples reuniones y apoyados por monseñor Girolamo Prigione y monseñor  Carlos Talavera, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, la Conanimac se instituyó legalmente en 1979.

En 1986, monseñor Talavera consiguió un aporte económico por parte de la Comisión Episcopal de Pastoral Social para conformar un patrimonio. A la fecha esta red de colaboración tiene presencia en toda la República Mexicana.

Mónica Rábago, directora de Yolia A. C. e integrante de Conanimac.

¿Qué busca Conanimac?

La misión  de la red es fortalecer y acompañar a las casas hogar buscando el mejor desarrollo de los niños, niñas y adolescentes.

“Trabajamos conjuntamente para que esta buena voluntad de ayudar se profesionalice, al igual que nuestros servicios y apostolado en favor de los niños más vulnerables del país”, explica Mónica.

Los miembros comparten experiencias de trabajo, donativos y apoyo en diversos casos de niños que requieren atención especial.

Como parte de la profesionalización, los miembros de la Conanimac se reúnen anualmente a fin de abordar temas formativos para el personal de las casas, acompañamiento, procuración de fondos y elementos legales.

Este 2019 llevarán a cabo su asamblea número 48, del 4 al 8 de noviembre, en San Juan de los Lagos, donde hablarán sobre el sistema preventivo para modelos de atención en niños de casas hogares, basado en la pedagogía de San Juan Bosco.

Yolia cuenta con una casa hogar en la CDMX, una escuela móvil y un servicio de medio internado para niñas vulnerables.

Más fuertes entre todos

“Sin duda, la sinergia, el trabajo en red, la profesionalización, el intercambio de experiencias y donativos, y las actividades en conjunto nos fortalecen, pues robustece el sentido de pertenencia a la Iglesia”.

La Conanimac está dividida en ocho regiones en todo el país, cada una realiza sinergias locales. Gracias a ello, todas sus casas logran formar un plan de trabajo y proyecto educativo que incluye la  formación en la fe.

Sin embargo, la ayuda siempre es requerida. “El reto de sostener estas instituciones es muy grande pues las necesidades de los niños van más allá de la alimentación. Muchas veces es necesario atender problemas de salud y daños emocionales”.

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