19-S: El sacerdote que se convirtió en padre de los damnificados

Dos vecinos del Multifamiliar de Tlalpan, que colapsó por el sismo del 19-S, narran su historia y el apoyo que recibieron de su párroco.
El P. Antonio Ramírez atendió a los damnificados del Multifamiliar Tlalpan
El P. Antonio Ramírez atendió a los damnificados del Multifamiliar Tlalpan

Aquel 19 de septiembre de 2017, Nelly Medina se encontraba en su trabajo cuando el sismo de 7.1 en la escala de Richter sorprendió a millones de mexicanos.

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Pese al miedo, y sin saber aún la magnitud de la tragedia, conservó la calma e incluso fue capaz de ofrecer contención y apoyo a sus compañeros más afectados, sin imaginar lo que ocurriría horas después. Cuando al fin pudo trasladarse a casa, descubrió la tragedia.

“Durante el trayecto, observé a la distancia un helicóptero que sobrevolaba la zona de desastre y, en una estación de radio, escuché la confirmación de que el edificio donde yo vivía había colapsado”.

El multifamiliar de Tlalpan fue una de las zonas más afectadas por el sismo de septiembre de 2017.

El Multifamiliar de Tlalpan fue una de las zonas más afectadas por el sismo de septiembre de 2017 Foto: ABC Radio.

“Al estar frente al edificio derrumbado mi mente se puso en modo ‘pausa’ y no fui capaz de articular palabra (…) pude observar parte de mis bienes asomados entre ruinas y escombros”, explicó a Desde la fe.

Había perdido su casa y no sabía nada de su mamá y de su hermano Alan, quien llegó horas después.

“Lo abracé -continúa Nelly-, pero aún no teníamos noticias de su madre, quien llegó exhausta horas más tarde, perpleja ante el escenario que había frente a nosotros”.

“Fue un día horrible, de mucha pena, llanto y luto”, angustia Alan.

En esas horas de angustia y desesperación, muchas personas se unieron para ayudar, pero unos pocos aprovecharon la confusión para robar las pertenencias de los edificios derrumbados.

“Personas ajenas al Multifamiliar aprovecharon para robar y esculcar las pocas pertenencias que había entre los escombros. Incluso, algunos que decían ser de la Cruz Roja se robaron medicamentos”, cuenta Alan.

No teníamos a dónde ir

Además del shock que implicaba la pérdida de su hogar y de muchos vecinos y seres queridos del Multifamiliar, los damnificados enfrentaban otro grave problema.

“No teníamos a dónde ir -agrega Nelly-, ni dónde pasar esa y las siguientes noches. Nos olvidamos de comer y dormir, sólo queríamos que los vecinos que habitábamos esa construcción estuviéramos con vida, y que pudiéramos recuperar objetos personales de valor sentimental”.

“No se cumplió ni lo uno ni lo otro, perdimos vecinos entrañables y nos impidieron buscar nuestras pertenencias”.

El padre Toñito

El sismo del 19 de septiembre de 2017 cobró la vida de nueve personas en el multifamiliar de Tlalpan; en medio de la tragedia, la Iglesia se hizo presente.

Aquella noche, en medio del caos, los vecinos hallaron un lugar dónde dormir. El padre José Antonio Ramírez, párroco del Patrocinio de San José -ubicado justo frente al Multifamiliar- , habilitó uno de los salones parroquiales como refugio y comedor, y les ofreció apoyo y acompañamiento espiritual. Esa fue la casa de Nelly, Alan y su madre durante más de dos meses.

“Esta experiencia -reflexiona Nelly- me enseñó las dos caras del ser humano. La sociedad civil se volcó en ayuda para nosotros como damnificados. Personas desconocidas se volvieron entrañables, ofreciéndonos alimentos, medicamentos, artículos de higiene personal y ropa que, al día de hoy, sigo portando. Esta gente extraordinaria que dio cabida a Dios, nuestro Señor, convirtiéndose en instrumentos de Él, para no quedar en el desamparo”.

“Mi familia y yo fuimos acogidos desde el primer momento por el padre Toñito, como lo llamamos cariñosamente. Se convirtió para nosotros en un auténtico padre”, dice Nelly.

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