México

Somos discípulos en misión permanente: Diócesis de Atlacomulco

Peregrinación de Atlacomulco

De acuerdo con Mons. Juan Martínez, los peregrinos de Atlacomulco son discípulos en misión permanente, pues trabajan juntos en la construcción de una Iglesia diocesana que se arriesga a salir al encuentro de quienes más lo necesitan.

Este viernes 19 de octubre, miembros de la Diócesis de Atlacomulco se dieron cita en la Basílica de Guadalupe para celebrar su fe, así como para ofrecer sus penas y alegrías a la Virgen, como parte de la peregrinación número 33 de esta Iglesia particular.

Mediante una Celebración Eucarística presidida por Mons. Juan Odilón Martínez García, Obispo de la Diócesis, el recinto mariano recibió a los laicos, sacerdotes, seminaristas y feligreses peregrinos.

El P. Juan de Dios Olvera Delgadillo, Canónico de la Basílica, a nombre del Cardenal Carlos Aguiar, dio la bienvenida a esta magna peregrinación, una de las más numerosas que acuden al recinto.

“A todos, particularmente a nuestros hermanos indígenas, les decimos: la Basílica es su casa. La Virgen nos recibe a todos en este templo que es la casa de todos los mexicanos. Queremos que la Diócesis de Atlacomulco —con su obispo y sacerdotes— esté siempre en nuestras oraciones”, dijo.  

La misión, los jóvenes

De acuerdo con Mons. Juan Martínez, la Diócesis de Atlacomulco es consciente de la desafiante realidad que viven las familias, especialmente los jóvenes, pero la Palabra de Dios es un recordatorio de que no deben de caminar solos.

“Con una mirada amplia, se perciben gozos y esperanzas en muchos hermanos y hermanas que, fortalecidos en Dios y la Iglesia, se esfuerzan por dar testimonio de integridad en sus quehaceres cotidianos con la ayuda de Dios y la ayuda maternal de María Santísima”, aseguró.

Con motivo del Sínodo de los Obispos, Mons. Martínez García pidió por los jóvenes y adolescentes de Atlacomulco, para que Dios, a través de la Virgen, les dé fortaleza e interceda por ellos.

“Hemos peregrinado como discípulos en misión permanente, orando de manera especial por los jóvenes, a quienes el Papa Francisco ha recomendado que no tengan miedo de escuchar al Espíritu, que les sugiere opciones audaces, y que no pierdan tiempo cuando su conciencia les pida arriesgarse”.