Apertura del Sínodo de la Amazonia. Foto: L'Osservatore Romano
20 octubre, 2019

Lo que sucede en nuestro continente afecta a todo el planeta

Entrevista con la auditora del Sínodo Moema Maria Marques de Miranda de la REPAM.

Sin dudas, uno de los mayores desafíos del siglo XXI es asegurar la suficiente energía y agua para el bienestar de la humanidad, manteniendo, al mismo tiempo, la salud ecológica, integridad y capacidad de recuperación de las cuencas hidrográficas. Moema Maria Marques de Miranda, laica franciscana, asesora de la Red Eclesial Panamazónica, repam y de “Iglesias y Minería” (Brasil) lo sabe bien. Este mes está en Roma para participar en el Sínodo como auditora y, desde la experiencia en el terreno, sostiene que: “las sequías, el aumento de la población, la sobreexplotación económica y la mala gestión de recursos han convertido la escasez de agua potable en un grave problema planetario cuyo futuro se prevé aún más funesto”. En esta entrevista con L’Osservatore Romano desgrana los puntos clave que explican el valor trascendental de este Sínodo sobre el pulmón del planeta y su repercusión a nivel global.

¿Cuál es la importancia del Sínodo para la Iglesia y la sociedad de la Panamazonia? 

Estamos viviendo un momento único en la humanidad no solamente en América latina , es un momento crucial , un momento determinado por un cruce inédito de urgencias. Y este Sínodo responde a estas urgencias. Hoy la Iglesia tiene conciencia clara de que cuidar de la casa común, forma parte de nuestra fe, es una consecuencia de nuestra fe.  Uno de los desafíos para la Iglesia es mostrar la vida de la Iglesia de la Amazonía y todo lo que de positivo se ha llevado a cabo, así como los sueños, aspiraciones, gritos, clamores y sufrimientos de sus comunidades. 

¿Cómo discernir el camino que se debe seguir?

¡Nuestra casa está en llamas! La selva amazónica no es solamente de Brasil ni de los países por los que se extiende, desde Bolivia hasta Ecuador, de Perú a Colombia. Pertenece a la entera humanidad. Conservar la Amazona es obligación de todos. El colosal bosque tropical es una de las regiones más ricas en cuanto a diversidad y una imprescindible fuente de oxígeno. Contribuye de manera decisiva a regular el clima mundial, es un gran sumidero de dióxido de carbono e impacta en la circulación de las corrientes oceánicas. Por lo tanto la destrucción del pulmón del planeta debe ser abordada como una crisis de alcance global y con el concurso de la comunidad internacional. En los últimos 60 años la cuenca amazónica ha perdido ya un 20% de su superficie a causa de la deforestación. Este Sínodo ha sido convocado en el 2017 y esto demuestra que la Iglesia hoy y siempre camina junto a los hombres que sufren las consecuencias de este tiempo presente. La sensibilidad del Papa Francisco, además , ha entendido que las soluciones a los grandes problemas del mundo pueden llegar también desde las periferias. Son las periferias que traen al centro nuevos modelos de vida más compatibles con los problemas actuales. Actualmente la lucha por tierras y recursos representa una de las principales causas de violación de derechos humanos a nivel global. Cada semana son asesinados una media de dos indígenas por oponerse a los destructores del medio ambiente. La Iglesia martirial de América latina es fiel al Papa y a la Iglesia universal en el transitar este camino. 

¿Cuál es la principal amenaza para la Amazonia en este momento?

La deforestación, los incendios forestales y los macroproyectos autorizados por el Gobierno que abren paso a los grandes cultivos, a las explotaciones a gran escala, como las de soja, caña de azúcar o eucalipto, junto a la explotación minera. Bergoglio, desde que fue elegido Papa en 2013, ha convertido la ecología en uno de los pilares de su pontificado. En esa línea, la situación de la selva amazónica y de los pueblos indígenas que la habitan son elementos recurrentes de su magisterio. 

¿Qué es la Amazonia para los pueblos indígenas?

Es la vida. Pero en realidad  lo que sucede en nuestro continente afecta a todo el planeta. Un estornudo amazónico podría significar una gripe en Europa. Algo así como el efecto mariposa del que tanto se habla. No se pueden aislar los casos.

Por Silvina Pérez


Consulta la Edición Digital

Notas relacionadas

2019-10-06 00:03:08

El cambio climático es un desafío de civilización

2019-09-22 00:02:31

Trece nuevos cardenales el 5 de octubre