¿Es correcto dejar la Misa ‘a medias’ en caso de sismo?

Un especialista en liturgia nos dice qué debemos hacer, sacerdotes y fieles, si un sismo nos sorprende durante la Santa Misa.
Fotograma del momento en que inicia el sismo del 19 de septiembre de 2022 en una iglesia en Michoacán. Foto: @TeInformo24hrs
Fotograma del momento en que inicia el sismo del 19 de septiembre de 2022 en una iglesia en Michoacán. Foto: @TeInformo24hrs

En las últimas horas se ha hecho viral un video que capta el momento en que un grupo de sacerdotes y fieles de Chavinda, Michoacán, son sorprendidos por el sismo del pasado 19 de septiembre de 2022, durante la Santa Misa.

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Minutos antes se había hecho la Consagración, y se puede observar cómo la mayoría de los concelebrantes evacuan rápidamente el lugar, mientras uno de ellos permanece al interior de la iglesia, donde estaban a punto de impartir la Comunión.

En redes sociales, las opiniones se dividieron sobre qué es lo que debe hacer un sacerdote si se presenta un sismo mientras se celebra la Misa.

¿Qué hacer en caso de sismo durante una Misa?

Consultado por Desde la fe, el padre Alberto Medel, especialista en liturgia y rector del Seminario de la Diócesis de Xochimilco, explicó que los libros litúrgicos aclaran que la Santa Misa se puede interrumpir por razones graves.

“En estos casos, lo que se impone es el sentido común y, sobre todo el bien mayor, que es salvaguardar la integridad de todos los participantes en la Celebración Eucarística”.

El padre Medel recordó que, cuando fue capellán de coro en la Basílica de Guadalupe, se diseñó el programa de Protección Civil, en el que quedó establecido que, para proteger la integridad y la vida de los feligreses y sacerdotes, debían observarse todos los protocolos de protección en caso de sismo.

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“Eso jamás estará en detrimento de la sacralidad de la Santísima Eucaristía así que, sin ningún resquemor, sin ninguna duda, puede interrumpirse la celebración, e inmediatamente poner a todas las personas en resguardo.

“Es más, un pastor con verdadero sentido de amor a sus ovejas, lo que hace es salvaguardar la integridad de la vida de cada uno de sus participantes, y también la suya”.

¿Qué hacer con la Eucaristía?

“En caso de que ya se hubiera hecho la Consagración -continúa el padre Medel-, pueden dejarse las especies eucarísticas sobre el altar”.

Si el celebrante tiene tiempo y las circunstancias lo permiten, podría llevar consigo la Santísima Eucaristía, con ayuda de algún ministro.

“Pero si el movimiento le impide resguardar las especies sagradas, debe dejarlas en el altar, esperar a que termine el temblor y a que se realice el protocolo para revisar que la iglesia esté bien. Si es así, entonces puede regresar y continuar la celebración en donde se quedó, sin ningún problema”.

En cambio, si existiera el riesgo de colapso -siempre con el apoyo de las autoridades-, el sacerdote podría esperar el momento para ingresar a la iglesia a fin de consumir las especies eucarísticas.

“Con esto termina la Eucaristía. Si no hubo consagración, no pasa nada, allí terminó la celebración, ya no hubo Misa”.

Y afirma: “No hay que caer en la falsa disyuntiva, porque creo que es una falsa disyuntiva, de contraponer la sacralidad de la Eucaristía con la sacralidad de la vida. Aquí no hay ningún riesgo de profanación”.

El pastor -aseguró- debe debe tener mirada de pastor para resolver con serenidad y sin falsas disyuntivas lo que conviene en ese momento.

Cuidado con la falsa piedad

El presbítero puso énfasis en la importancia de no caer en un falso sentido de piedad, que ponga en riesgo la vida del celebrante y la feligresía.

No debemos caer en falsas piedades. En ese momento, la verdadera piedad es salvaguardar a nuestros feligreses”.

“Un edificio está construido de acuerdo a las leyes de la naturaleza, y en ese momento la tierra está moviéndose de acuerdo a sus leyes. Sí, no es que Dios nos nos cuide, es que todos conocemos las leyes de la naturaleza”.

“Podemos pensar en rezar y en que Diosito nos proteja, pero si el edificio está dañado, se va a caer. Esa es una falsa disyuntiva, es una falsa piedad”, concluye.

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