Domingo de Ramos vivido en familia

El Domingo de Ramos nos recuerda cuando Jesús entró triunfante a la ciudad de Jerusalem. Foto: Especial.
El Domingo de Ramos nos recuerda cuando Jesús entró triunfante a la ciudad de Jerusalem. Foto: Especial.

Mary Carmen Cepeda Carrera

Hoy es un domingo con mucho significado dentro del año litúrgico. Con la celebración del día de hoy damos inicio a la Semana Santa, una Semana con mucho significado para todos los católicos.

Hoy es Domingo de Ramos, hoy en Misa el sacerdote bendice las palmas y todo inicia con una procesión. Se llama así porque hace muchos, muchos años, Jesús entró a Jerusalén montado en un burrito, toda la gente que lo vio pasar, tomó rápido una palma o una rama y lo recibieron como a un rey, con alabanzas, diciendo ‘¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!’.


El grupo de personas que lo recibió estaba formado por hombres, mujeres y niños. Muchos de ellos lo habían visto antes hacer milagros y lo habían escuchado hablar sobre sus enseñanzas. En este momento hubo mucha gente a su alrededor, todos querían estar cerca, pero cinco días después… esa misma gente lo dejaría solo, no lo acompañaría durante su pasión y muerte… también a nosotros nos pasa algo parecido muchas veces, estamos cerca y los alabamos en momentos fáciles, pero en momentos difíciles y dolorosos nos alejamos; y mientras tanto, Jesús sigue siendo el mismo, Él siempre se queda, siempre está ahí con nosotros.

El Domingo de Ramos del 2017, el Papa Francisco invitó a reflexionar sobre ese Jesús en la cruz, el mismo Jesús que unos días antes había entrado triunfante en Jerusalén. “No es otro Jesús: es el mismo que entró en Jerusalén en medio de un ondear de ramos de palmas y de olivos. Es el mismo que fue clavado en la cruz y murió entre dos malhechores. No tenemos otro Señor fuera de Él: Jesús, humilde Rey de justicia, de misericordia y de paz”.

Es importante hacer conciencia de lo que pasó este día con Jesús en Jerusalén, y no sólo comprar una palma afuera de la Iglesia. Antes de ir a Misa podemos hacer algunas cosas para que nuestros hijos aprendan un poco más sobre este día, por ejemplo; platicar con ellos sobre lo que pasó este día y durante toda la Semana Santa, leer una Biblia para niños, ver alguna película, ejemplificar lo sucedido y utilizar disfraces, ramas…, explicar lo que se hará durante la Misa, dejar que ellos lo cuenten con sus propias palabras y así podremos ver qué fue lo que realmente entendieron y aprendieron.

También pueden, en familia, participar en las diferentes celebraciones de esta semana, el lavatorio de los pies, la adoración al Santísimo, la adoración de la cruz; pueden rezar o ejemplificar un Vía Crucis; acompañar y consolar a María en su dolor rezando el rosario, cantando canciones; y el Domingo de Resurrección, después de ir a Misa, vayan a comer todos juntos a un lugar bonito para celebrar la alegría de que Jesús resucitó.

Cuando les expliquemos todo esto, que no se nos olvide mencionar lo más significativo: Jesús a entró a Jerusalén en un burrito; celebró la Ultima Cena con sus amigos porque se quiso quedar con nosotros en un pedacito de pan, en la Eucaristía; dejó que lo traicionara un amigo; vio sufrir muchísimo a María, su madre; sufrió los latigazos, la coronación de espinas, cargar con su cruz y la crucifixión… todo esto por AMOR a TI, a MÍ, a cada una de las personas que vive, que vivió y que vivirán. Gracias a ese sacrificio TAN grande y después de que Jesús resucitó, las puertas del cielo se abrieron para que podamos entrar; ahí estará Jesús esperándonos con mucha alegría, y nos recibirá con un fuerte abrazo de bienvenida.