Firmas

Cultura Bíblica ¿Qué hacían Moisés y Elías en torno a Jesús?

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Mons. Salvador Martínez

En nuestra reflexión de hoy profundizaremos sobre la importancia de la frase “seis días después”. Comentaremos sobre la presencia de Moisés y Elías en torno a Jesús glorioso y concluiremos respondiendo a la cuestión de por qué siempre se pone este Evangelio en el segundo domingo de Cuaresma.


El relato de la Transfiguración del Señor inicia con la frase “después de seis días”, y nos preguntamos qué valor simbólico pudiera tener. El valor metafórico del número seis y, sobre todo,  referido a seis días, tiene su origen en el relato de la creación de Dios. Dios creó todas las cosas, incluido el hombre en seis días y el séptimo descansó (cfr. Gn 1,31-2,2). Por lo tanto, muchas veces en el Antiguo Testamento aparecen los seis días como símbolo de los días de trabajo en oposición al séptimo día que es el del descanso.

En los días de Jesús también se usó así cuando un jefe de sinagoga se enojó porque Jesús había sanado a una persona en sábado, y les dijo a sus feligreses: “hay seis días en la semana para que vengan a que los curen…” (Lc 13,14) Otra referencia que está relacionada con nuestro pasaje es el episodio de la manifestación de Dios en el Monte Sinaí (Ex 24,16). En este caso, nos narra el texto que la gloria de Dios manifiesta en una nube se posó sobre el Monte Sinaí durante seis días, y al séptimo mandó llamar Dios, desde esta nube a Moisés. El pueblo hebreo cuenta el inicio de los días a partir de la puesta del sol. Si el evangelista nos dice que después de seis días Jesús subió a un monte alto, y fue durante la noche que se transfiguró, resulta que esta manifestación ocurrió justo al iniciar el séptimo día. Por lo tanto se trataría de una manifestación divina, esta interpretación se refuerza porque también se habla de una nube y de ella sale la voz que dice “este es mi hijo predilecto, escúchenlo”.

En segundo lugar nos preguntamos por qué aparecen Moisés y Elías junto a Jesús; esto se debe a que ambos personajes representan las dos partes más importantes de la Antigua Alianza, a saber, la Ley y los profetas. Para concluir comentamos que siempre se usa este Evangelio en el segundo domingo de la Cuaresma porque hemos comenzado ya desde hace más de diez días el camino penitencial, el esfuerzo por convertirnos y es importante no perder de vista dos cosas: en primer lugar, que lo hacemos respondiendo al llamado que nos hace Nuestro Señor Jesucristo, el cual no solamente es un gran hombre sino el Hijo de Dios. Y, en segundo lugar, también debemos mantener en mente que el camino de la cruz no es el término, sino el paso a la gloria eterna en la Resurrección.