Cultura Bíblica: ¿Cómo superaron los discípulos el miedo a la muerte?

Mons. Salvador Martínez

En este domingo responderemos a la pregunta de cómo le hizo Nuestro Señor Jesucristo para ayudar a los discípulos a superar o encausar adecuadamente el miedo a la muerte. También comentaremos cómo usó el evangelista Juan la simbología de la luz y las tinieblas.


Lo que se lee hoy en el Evangelio es una parte del último discurso público de Jesús antes de su pasión. Es, por decirlo así, su discurso de despedida de las muchedumbres, y por tanto, contiene enseñanzas muy profundas. Entre otros datos, Jesús revela su estado de ánimo: “ahora mi alma está turbada” (v. 27). La razón de su sufrimiento es la proximidad de su muerte, la cual Jesús interpreta como glorificación (v. 23),”ser levantado en alto para atraer a todos hacia sí” (v. 32). Aquí observamos un aspecto muy importante, Jesús aun siendo Dios, y no teniendo pecado, revela que la proximidad de la muerte genera en él dolor, sufrimiento. En este sentido, vemos claro que el aspecto emocional que todo ser humano experimenta hacia la posibilidad próxima de su muerte no se le ahorró al Señor y tampoco es fruto del pecado. Pero Jesús va más al fondo del asunto, de hecho, se propone el dilema: “si mi alma está sufriendo, ¿le diré a mi Padre: ‘Padre, líbrame de esta hora’?” El Señor se plantea la posibilidad de librarse del sufrimiento saliendo por la “puerta trasera”. Pero entonces expresa el sentido profundo: “¡he llegado a esta hora precisamente para esto!” Este sentido profundo surge de la larga serie de decisiones de vida que el Señor fue asumiendo a lo largo de su vida y que expresa en otras etapas de su ministerio. Por ejemplo al hablar con Nicodemo: “…el Hijo del hombre tiene que ser levantado para que todo el que crea en Él tenga vida eterna” (Jn 3,14-15), o bien dentro del discurso del buen pastor: “no me quitan la vida, la doy voluntariamente…” (Jn 10,18) Jesús aplicó a sí mismo lo que en el episodio de la muerte de Lázaro quiso enseñarles a los discípulos, a saber, conducir su miedo ante la muerte ¿Cómo se logra esto? No permitiendo que la decisión madurada durante toda la vida quede subordinada al momento emocional presente. Por supuesto que no es posible lograrlo si no somos afianzados por la Gracia de Dios. Para concluir, es importante resaltar cómo el mismo discurso hace evidente la necesidad de estar bajo el influjo de la gracia usando el simbolismo de la luz y las tinieblas (Jn 12,35-36). En estos versículos el Señor dice que mientras hay luz hay que caminar, llegadas las tinieblas no hay que caminar porque no se sabe a dónde se va. Esto es, bajo la luz de la gracia de Dios es posible tomar decisiones adecuadas y asertivas, y mantenerlas con la fuerza de la voluntad. Cuando estamos en tinieblas, como le sucedió a Pedro al querer defender a Jesús la noche de la pasión, no seremos capaces de prevalecer.