¿Por qué hablar a tus hijos de la Virgen de Guadalupe?
Hablar a los hijos de la Virgen de Guadalupe es una forma sencilla de iniciar su formación espiritual desde el ejemplo, la familia y el amor a la fe.
** Esta nota se actualizó el 04 de febrero de 2026
La primera vez que un niño pregunta quién es la Virgen de Guadalupe suele ser frente a una imagen: en una iglesia, en casa de la abuela o en una peregrinación. “¿Por qué todos la quieren?”, “¿por qué le rezan?”. Esa curiosidad sencilla puede convertirse en el primer paso para despertar la espiritualidad en los hijos y enseñarles la fe desde el hogar.
Hablar de la Virgen de Guadalupe a los niños no es solo transmitir una tradición, sino presentarles una figura cercana que ayuda a comprender el amor de Dios, la ternura de una madre y el sentido de la hermandad.
La Virgen de Guadalupe es una intercesora ante Dios y puede ser un puente espiritual para los más pequeños. A través de la devoción guadalupana en la familia, los niños aprenden valores como el amor, la paz y el respeto al prójimo.
Cuando los padres viven su fe de manera auténtica, compartirla con los hijos se vuelve algo natural. “Los niños van a apreciar la manera en la que muestras tu fe y devoción; no solo de palabra, sino con acciones, rezando y consagrando a tu familia al amor de la Virgen”, explicó Mónica Lascuráin, académica del Instituto de Estudios Guadalupanos.
El ejemplo de los padres en la formación de la fe
Para la especialista, la familia es clave en la educación religiosa de los niños. Los hijos observan cómo sus padres rezan, cómo hablan de Dios y cómo viven su relación con la Virgen. “Los niños son menos complicados que los adultos. Aunque hacen preguntas profundas, entienden muy bien el amor a la Virgen. La clave es hablarles desde lo que nosotros sentimos y cómo demostramos ese cariño”, señaló.
El Papa Francisco ha compartido en varias ocasiones que su amor por la Virgen de Guadalupe nació gracias a su abuela, quien le hablaba de la Morenita del Tepeyac y del significado del amor maternal. Ese testimonio confirma que hablar de la fe en casa deja huellas duraderas.
Nunca es tarde para acercar a los hijos a la Virgen de Guadalupe
Lascuráin reconoce que algunas familias apenas están redescubriendo su fe y creen que ya es tarde para transmitir la devoción guadalupana, sobre todo cuando los hijos han crecido. Sin embargo, subraya que “los tiempos de Dios son perfectos” y que, cuando una familia se consagra a Dios, el acercamiento espiritual llega tarde o temprano.
Hablar a los hijos de la Virgen de Guadalupe, desde la experiencia y el ejemplo cotidiano, puede convertirse en un punto de encuentro familiar y en una forma sencilla de sembrar la fe en el corazón de los niños.
*Mónica Lascuráin de Robles Gil, entrevistada en este artículo, es académica del Instituto Superior de Estudios Guadalupanos; docente en la UPM, miembro de Centro Mexicano de Sindonología y conferencista de Cenyeliztli A.C.
Te puede interesar: La conservación de la tilma de Juan Diego, un suceso inexplicable

