Escuela para padres

Por qué es importante ponerle límites a los niños

Una educación permisiva origina actitudes negativas en los niños y niñas.
Poner límites es como decir ‘no’, sin gritar.
Poner límites es como decir ‘no’, sin gritar.

Poner límites a nuestros hijos e hijas significa dejarles claro cuáles son las conductas aceptables y no aceptables en su interacción en la casa y en la sociedad, así como crearles hábitos, como son sus horarios de comida, aseo y sueño.

Sin límites, los niños carecen de voluntad, estructura, disciplina y orden, aspectos fundamentales para que se adapten a una sociedad, asegura Gisela Chávez Murillo, psicoterapeuta y asesora de Cenyeliztli.

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“Los límites no son sinónimo de castigo, sino de enseñanza”. Ante la desobediencia, apunta, es importante poner consecuencias, no castigos, además de ser firmes y coherentes en ello. “Se les debe explicar que en la vida no hay castigos, sólo resultados de nuestras acciones”, aseguró.

La conducta natural de los niños y niñas -dice- es retar a los padres para probar su mando. “Los niños seguirán transgrediendo los límites, pero es tarea de los papás establecer siempre las consecuencias. Si los hijos no se detienen, es porque las consecuencias no están bien aplicadas”.

“Por ejemplo, si una madre le pide a su hijo más de tres veces limpiar su cuarto y éste no actúa, puede pasar que la mamá termine haciéndolo, esto es muy perjudicial, pues ahí  le enseña al hijo a ignorar toda norma o tarea que se le designe, y pensará que siempre habrá alguien que le haga el trabajo”, expone.

Las consecuencias

A decir de la especialista, los límites se enseñan desde que los hijos e hijas nacen. “es como decir ‘no’, sin gritar”.

“Debe hacerse de forma respetuosa, sin gritos y sin golpes”.  La consecuencia de no cumplir con alguna obligación se puede perder un privilegio, gusto o beneficio. Por ejemplo: “si no aseas tu cuarto, no ves la televisión”, o no habrá postre o no tendrás tu juguete favorito. En el caso de los adolescentes, no saldrás con tus amigos o no irás a una fiesta.

Aclara que los padres que recurren a los gritos e incluso a los golpes es porque desconocen un método efectivo de crianza, “el día que no exista el miedo a un castigo, ¿qué va a suceder? Una orden dada, si no es supervisada, no sirve para nada”.

Establecer límites con respeto y amor, es la base de una buena autocontención, que servirá  a los hijos e hijas en su comportamiento dentro y fuera de casa.

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