Mucho internet, poco vínculo: lo que no estamos viendo en los adolescentes
Más del 90% de los adolescentes usan redes sociales para mantener relaciones afectivas. Por eso, cuidar su mundo digital es también cuidar sus vínculos, sus emociones y su desarrollo.
Por María del Rosario Alfaro Martínez, directora Ejecutiva de Guardianes
Vivimos en una época en la que los adolescentes pasan buena parte del día frente a pantallas. Redes sociales, videojuegos, mensajes, fotos, contenido sin fin. Desde fuera, parece que están “muy conectados”, pero cuando nos asomamos a su mundo interior, la hiperconexión muchas veces habla de algo más profundo: una necesidad insatisfecha de encuentro real, de vínculo, de pertenencia.
No es que las redes sociales sean malas. De hecho, pueden ser espacios para aprender, expresarse, crear comunidad y hasta sanar. Pero cuando no hay acompañamiento adulto ni espacios de contención fuera de lo digital, el mundo online se convierte en un lugar donde adolescentes buscan respuestas a solas, con un cerebro en formación y sin herramientas suficientes para distinguir lo seguro de lo dañino.
La serie Adolescencia nos pone frente a esta realidad. Chicas y chicos tratando de encontrar su lugar en un mundo que exige estar siempre disponibles, perfectos y visibles.
Internet: un refugio
Cuando no hay espacio para hablar en casa o en la escuela sobre lo que sienten, muchas veces internet se convierte en refugio… pero también en riesgo.
Como personas adultas, nuestro papel no es controlar, sino acompañar. Criar en el entorno digital implica escuchar sin juicio, crear espacios de diálogo, interesarnos sinceramente por lo que viven en línea.
También ayudarles a comprender qué es la huella digital y cómo todo lo que comparten deja marcas, incluso cuando ya no lo recuerdan.
Pero no basta con advertencias. Debemos animarlas y animarlos a ser más que consumidores de contenido: a ser creadores. A ejemplo del beato Carlo Acutis, quien usó internet para evangelizar y compartir su amor por la Eucaristía, los adolescentes pueden ser líderes digitales que inspiren a otros jóvenes, creando contenido con propósito y esperanza.
Más del 90% de adolescentes usan redes sociales para mantener relaciones afectivas. Esa necesidad es real. Y si no la encuentran en los espacios físicos que habitamos como familia, comunidad o Iglesia, la buscarán –como puedan– en internet. Por eso, cuidar su mundo digital es también cuidar sus vínculos, sus emociones y su desarrollo.
Educarlos para las redes sociales
Lo digital no es un mundo aparte. Es parte de su vida, de su identidad y de su camino. Acompañarles en ese mundo es una forma concreta de amarles en el presente.
Para lograrlo, necesitamos educar en competencias digitales: herramientas prácticas para habitar el mundo digital con responsabilidad, conciencia y libertad.
- Primero, gestionar el tiempo en pantalla, equilibrando el uso de dispositivos con descanso, convivencia y conexión emocional y sobre todo social.
- Segundo, cuidar la reputación digital, entendiendo que todo lo que se publica construye una imagen con efectos futuros.
- Tercero, fomentar relaciones sanas en línea, recordando que detrás de cada perfil hay una persona real.
- Y cuarto, proteger su privacidad y datos personales, evitando exponer información innecesaria.
Estas competencias no se enseñan con un sermón, sino con el ejemplo y el diálogo cotidiano. Y deben ir acompañadas del desarrollo de un liderazgo digital y del ejemplo: si como adulto estás hiperconectado, ¿qué esperas de ellos?
En este mundo hiperconectado, formar líderes digitales no es un lujo, es una necesidad urgente. Porque donde hay liderazgo con propósito, hay comunidad. Y donde hay comunidad, hay esperanza.
Educar para el futuro es acompañar con amor en el presente.
Glosario en redes y juegos
Este glosario muestra cómo niños, niñas y adolescentes han creado su propio lenguaje digital para comunicarse sin que los adultos lo comprendan fácilmente. Su evolución es constante, y muchas de estas expresiones pueden cambiar con el tiempo o adaptarse a nuevas plataformas.
Recomendamos a los padres y cuidadores estar informados sobre estos códigos para comprender mejor el mundo digital en el que se desenvuelven sus hijos y detectar posibles situaciones de riesgo.
Códigos para ocultar conversaciones
- P911 – Parent Alert (Alerta de padres, se usa para advertir que un adulto está cerca).
- POS – Parents Over Shoulder (Padres mirando la pantalla).
- CD9 – Code 9 (Código de emergencia, alguien está espiando el chat).
- 99 – Código para avisar que los padres han dejado de vigilar.
- KPC – Keeping Parents Clueless (Mantener a los padres sin pistas).
- MOS – Mom Over Shoulder (Mamá mirando).
- WTTP – Want To Trade Pics? (¿Quieres intercambiar fotos?). Se usa en contextos de sexting.
- GNOC – Get Naked On Camera (Desnúdate en cámara).
- 1174 – Se usa para hablar de sexo sin que los padres lo entiendan.
- 420 – Referencia al consumo de marihuana.
Expresiones en juegos y redes
- Noob – Persona sin experiencia en un juego.
- Tryhard – Jugador que se esfuerza demasiado por ganar.
- Camper – Jugador que se esconde en un lugar estratégico en un juego para ganar ventaja.
- Flexear – Presumir algo en redes sociales o juegos.
- Stalkear – Revisar el perfil o publicaciones de alguien sin que lo sepa.
- Crush – Persona por la que se siente atracción.
- Shippear – Desear que dos personas sean pareja.
- Mood – Se usa para expresar que algo representa el estado de ánimo actual.
- Simp – Persona que hace demasiado esfuerzo por alguien que no le corresponde.
- Sus – Abreviación de suspicious (sospechoso), se usa para indicar que alguien actúa de forma extraña.

