“Enséñanos lo que valen nuestros días”
Sentir el amor de Dios que nos pensó desde la eternidad para vivir este momento, nos llena de esperanza y gratitud
Consuelo Mendoza es conferencista y la presidenta de la Alianza Iberoamericana de la Familia. Es la primera mujer que ha presidido la Unión Nacional de Padres de Familia, a nivel estatal en Jalisco (2001 – 2008) y después a nivel nacional (2009 – 2017). Estudió la licenciatura en Derecho en la UNAM, licenciatura en Ciencias de la Educación en el Instituto de Enlaces Educativos, maestría de Ciencias de la Educación en la Universidad de Santiago de Compostela España y maestría en Neurocognición y Aprendizaje en el Instituto de Enlaces Educativos.
El camino de la vida inicia en el vientre, y luego en los brazos amorosos de los padres y el espacio protector y cálido del hogar. Con los primeros pasos, las primeras palabras, cada persona emprende una senda de aprendizaje llena de retos y expectativas, soñando con el futuro y caminando hacia la plenitud.
En este camino cada avance se convierte en un peldaño más para lograr la siguiente meta. No es un andar fácil, a veces te equivocas, te cansas o confundes la ruta, pero siempre será menos difícil levantarse y reiniciar, cobijados por el amor de la familia, por un buen consejero, o un buen amigo o amiga que te animen a continuar. Están también aquellos que no tuvieron la misma suerte, los que no quisieron y los que no tuvieron la oportunidad.
A muchos nos gusta soñar y soñar puede convertirse en el cimiento necesario para brindar estabilidad y seguridad a la estructura y edificación del futuro, pero también, puede ser la quimera que acaricia y engaña, hasta que la realidad se impone irremediablemente.
Por eso, en esta gran empresa de nuestra vida, es necesario detenerse un momento para examinar lo andado; cada fin de año además de los festejos, es también una oportunidad para reflexionar, agradecer lo vivido y planear los cambios necesarios
Siempre he imaginado que cada año nuevo, Dios nos regala con la vida misma, un hermoso cuaderno en blanco, para seguir escribiendo con libertad nuestra historia, nuestras metas y anhelos. Ninguna hoja se podrá arrancar, así que debemos tratarlo con cuidado, y llenarlo con mayor consciencia intentando tener menos tachaduras, borrones o espacios en blanco. Un nuevo cuaderno, una nueva oportunidad.
Sentir el amor de Dios que nos pensó desde la eternidad para vivir este momento, nos llena de esperanza y gratitud, “Enséñanos lo que valen nuestros días, para que adquiramos un corazón sensato” dice el Salmo, y aunque sabemos que vivimos una época llena de desafíos, tenemos la certeza de que “la esperanza cristiana no defrauda”
¡Feliz 2026!

