¿Cuáles fueron los primeros templos que fundaron los dominicos en México?
La llegada de los dominicos a la Nueva España no sólo transformó la evangelización del territorio, sino también el paisaje arquitectónico y cultural de México.
La Orden de Predicadores —los dominicos— fue la segunda orden mendicante en llegar a la Nueva España, después de los franciscanos, con una misión específica: la Corona española les había encomendado la tarea evangelizadora de construir templos en territorio mexicano.
Cada orden religiosa recibió una región determinada del virreinato para desarrollar su labor. A los dominicos les correspondió el centro y sur de la Nueva España.
“A los dominicos nos dieron la misión de llegar desde el centro de México hasta Chiapas, Guatemala e incluso algunos llegamos hasta Honduras”, compartió Fray Luis Javier Rubio Guerrero, O.P., licenciado en Filosofía y Teología con especialidad en Teología Moral por la Universidad Pontificia de México.
A 500 años de la llegada de los dominicos a México, Fray Luis explicó en conferencia cuáles fueron las primeras provincias fundadas por la orden y sus primeros templos construidos en la Nueva España.
Provincia de Santiago, Ciudad de México
Esta fue la primera provincia fundada en la Nueva España.
“El convento madre de esa provincia está en el Centro Histórico, detrás de la Catedral Metropolitana”, explicó Fray Luis.
Su templo principal es la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, fundada en 1527, aunque tuvo varias etapas de construcción que se extendieron hasta 1754.
De acuerdo con la Arquidiócesis Primada de México, es uno de los templos más importantes de la Ciudad de México y el de mayor jerarquía entre todos los templos dominicos del país.
Se trata de un templo barroco cuya obra se atribuye a Pedro de Arrieta. Entre sus elementos más destacados se encuentran la Capilla de la Virgen del Rosario y la Capilla del Tercer Orden.

Ubicación: Plaza 23 de Mayo, Belisario Domínguez esquina República de Brasil, Centro Histórico, Ciudad de México.
Provincia de San Hipólito, Oaxaca
Después de la provincia de Santiago se fundó la provincia de San Hipólito, en Oaxaca, región donde proliferaron numerosos conventos dominicos.
“El templo de Santo Domingo, que hoy alberga el Museo de las Culturas de Oaxaca, llegó a hospedar a más de 100 frailes. Aquí se encontraban el noviciado y el estudiantado”, explicó Fray Luis.
Este templo es una de las obras más notables del barroco novohispano. Su construcción comenzó en 1575 y se prolongó hasta el siglo XVIII.
En 1979 recibió la visita de Pope John Paul II y posteriormente fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad junto con el Centro Histórico de Oaxaca.
Ubicación: Calle Macedonio Alcalá s/n, esquina Calle Constitución, Colonia Centro, Oaxaca.

Provincia de los Santos Ángeles, Puebla
La tercera provincia fundada fue la de los Santos Ángeles de Puebla, que abarcaba parte de Puebla y Tlaxcala.
Allí se construyó el Templo de Santo Domingo, cuyo interior alberga la Capilla del Rosario.
“Esta es una de las grandes maravillas del barroco”, compartió Fray Luis.
La capilla, construida en el siglo XVII, es considerada una de las cumbres del barroco novohispano. En su época fue llamada “La Casa de Oro” e incluso “la octava maravilla del mundo”, de acuerdo a un manuscrito de Fray Diego de Gorozpe en 1690.

Ubicación: 4 Poniente y 5 de Mayo, Centro Histórico, Puebla, Puebla.
Provincia de Chiapas y Guatemala
La cuarta provincia dominica estuvo conformada por Chiapas y Guatemala. Su templo principal fue el de Templo y Ex Convento de Santo Domingo, en San Cristóbal de las Casas.
En 1546, el cabildo de Ciudad Real concedió el terreno a los frailes para la construcción del convento. Francisco Marroquín, obispo de Guatemala, fue el encargado de colocar la primera piedra del edificio, conocido actualmente como “la exuberancia del barroco en Chiapas”.
Fray Luis también explicó cómo comenzó la conformación de la diócesis:
Cuando llegó Bartolomé de las Casas como primer obispo de Ciudad Real —nombre que entonces recibía San Cristóbal de las Casas— no fue bien recibido. Su fama ya lo precedía y muchos habitantes se negaron a aceptarlo, por lo que la primera sede de la diócesis tuvo que establecerse en Zinacantán, considerado el centro de la diócesis en aquel momento.
Posteriormente, la parroquia permaneció en Ocosingo, una de las más grandes del país debido a que abarca toda la Selva Lacandona.
Allí también se encontraba la provincia de San Vicente Ferrer, hoy conocida como la provincia dominica de Centroamérica, que actualmente comprende seis países. En aquel tiempo todavía pertenecía a México; hoy corresponde principalmente a Guatemala.
El trabajo de Fray Bartolomé de las Casas se concentró especialmente en la región que él llamaba “las Verapaces”, territorio ubicado entre el sur de México y la actual Guatemala.
Ubicación: Calle General Utrilla No. 22 y Avenida 20 de Noviembre s/n, Centro, San Cristóbal de las Casas, Chiapas.

Una “quinta provincia” dominica
Fray Luis también señaló que hubo un último intento por crear una quinta provincia dominica, luego de la expulsión de la Compañía de Jesús de la Nueva España en 1767.
“Cuando expulsaron a los jesuitas, los dominicos fueron hacia el norte y estuvieron en las Californias, donde construyeron varios conventos dominicos”.
Por ello, explicó Fray Luis, podría hablarse de entre cuatro y cinco provincias dominicas en el territorio novohispano.







