La capilla de la Catedral donde conviven un santo, un emperador y el Acta de Independencia
La Capilla de San Felipe de Jesús, en la Catedral Metropolitana, reúne la fe del primer santo mexicano y episodios clave de la historia de México.
En el interior de la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México se encuentra la Capilla de San Felipe de Jesús, un espacio donde la fe del primer santo mexicano se entrelaza con momentos clave de la historia nacional. Este recinto, dedicado desde 1636 a San Felipe de Jesús, ofrece al visitante un recorrido espiritual y cultural que va del martirio cristiano a la Independencia de México.
Felipe de las Casas, martirizado el 5 de febrero de 1597 y canonizado en 1862, es recordado en esta capilla a través de pinturas e imágenes que narran su vida y su fidelidad a Cristo hasta la entrega total. Cada representación invita a contemplar el valor del testimonio cristiano vivido con coherencia y esperanza.
La capilla dedicada al primer santo mexicano en el corazón de la Catedral
El retablo principal, elaborado en el siglo XVIII, destaca por la presencia de ángeles que sostienen palmas, signo del martirio. En él se encuentran las imágenes de San Felipe de Jesús, del siglo XVII, y de Santa Gertrudis, monja benedictina del siglo XVIII, ambas realizadas en madera tallada y dorada. La presencia de Santa Gertrudis recuerda su profunda unión espiritual con la cruz de Cristo y su contemplación de la Pasión.
Las pinturas que rodean la capilla muestran distintos momentos de la vida de San Felipe de Jesús, ayudando al visitante a conocer su historia y su camino de fidelidad a Cristo. En la parte superior se representan escenas del martirio de los apóstoles San Pedro y San Andrés, quienes, al igual que el santo mexicano, murieron crucificados. Estas imágenes refuerzan la idea del martirio como un testimonio de fe que une a la Iglesia desde sus orígenes.
Un espacio de fe y memoria histórica
El 5 de febrero de 2002, en la misma fecha en que se recuerda su martirio, fueron colocadas en esta capilla las reliquias de San Felipe de Jesús, resguardadas en un relicario en forma de cruz, elaborado en madera tallada y dorada por Leonardo Sota, lo que refuerza el carácter devocional del recinto.
En el lado izquierdo de la capilla se conserva un retablo dedicado a Santa Rosa de Lima, Patrona de la América Española y primera santa de América Latina, canonizada en 1671. Aunque ha tenido modificaciones a lo largo del tiempo, conserva la imagen de Santa Rosa con el Niño Jesús, así como diversas pinturas del siglo XVII, atribuidas a Cristóbal de Villalpando, que narran momentos clave de su vida espiritual.
En el lado derecho de la capilla reposan las reliquias de Don Agustín de Iturbide, consumador de la Independencia de México. Sus restos fueron trasladados a este espacio tras la destrucción del oratorio donde se encontraban a causa del sismo del 19 de septiembre de 1985. Junto a la urna se conserva una copia del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, fechada el 28 de septiembre de 1821, un día después de la entrada triunfal del Ejército Trigarante.
La ubicación actual de la imagen de San Felipe de Jesús es fruto de un proceso histórico marcado por la devoción popular. Aunque fue beatificado en 1627, no fue sino hasta 1636 cuando se le asignó un espacio propio. Dos años después, en 1638, la imagen fue trasladada definitivamente al sitio que hoy ocupa, consolidando esta capilla como uno de los espacios más significativos de la Catedral Metropolitana.



