Reto de Adviento
Aprovechemos el Adviento, no sólo para decorar la casa, comprar cosas, preparar la fiesta, sino para darle al ‘Cumpleañero’ el regalo que más le va a gustar
Es escritora católica y creadora del sitio web Ediciones 72, colaboradora de Desde La Fe por más de 25 años.
Si un amigo vendrá a visitarte, de seguro procuras que el sitio donde lo vas a hospedar esté lo más limpio y confortable que sea posible.
Iniciamos el Adviento, faltan 4 semanas para Navidad, en la que vamos a conmemorar la visita del mejor Amigo, que quiere que lo hospedemos en nuestro corazón, así que estamos a buen tiempo para darle a éste una ‘escombradita’ y procurar deshacernos de aquello que pueda incomodar a nuestro Huésped.
¿Quieres aceptar este reto de Adviento? Sigue estos 7 pasos:
- Anota en un papel los pecados en los que sueles caer (por ejemplo: decir mentiras,
decir chismes; hablar mal de otros, reaccionar con ira; guardar rencor; faltar a la
castidad; procrastinar; faltar a la Misa dominical, consumir drogas; alcohol en exceso). - Corta el papel de modo que cada uno quede en un pedazo de papel.
- Dobla cada papelito y mételos todos en una bolsa o en una cajita.
- Haz un momento de oración, pidiendo al Espíritu Santo que Él te ayude a elegir aquel
pecado que más necesitas superar. - Saca, sin ver, saca uno de los papelitos.
- Mira el pecado que está anotado allí. Es el que deberás dedicarte a combatir durante
este Adviento, será tu reto para que al llegar la Navidad, hayas logrado superarlo o al
menos mantenerlo a raya. - Si se trata de un pecado grave (que es el que se comete con pleno conocimiento,
pleno consentimiento y es materia grave, es decir, atenta contra los 10 Mandamientos o
es uno de los pecados capitales), lo primero es irte a confesar. Después debes hacer un
plan para evitar volverlo a cometer. Alejarte de las situaciones o personas que te ponen
en tentación de caer en él. Cada mañana pedir a Dios ayuda para no cometerlo, y cada
noche examinar si caíste o no. Y si lo hiciste, acudir de nuevo a la Confesión.
Cada vez que superas la tentación te hace más fuerte para resistirla. Cada vez que
sucumbes a la tentación, te haces más débil para caer. Pide a tu Ángel de la Guarda que te sostenga en esta lucha, y pide la intercesión poderosa de tu Madre María, que siempre está dispuesta a ayudarnos a salir del pecado.
Hay quien nunca adelanta en la vida espiritual porque intenta combatir todos sus
defectos y pecados al mismo tiempo, y se ve rebasado. O se va al otro extremo de
simplemente desear ‘ser mejor’ y como eso no significa nada en concreto, no logra nada
en concreto. En este desafío se trata de enfocarse en uno en especial para hacerle lo que
en futbol llaman ‘marcaje personal’, es decir, tenerlo a raya, no dejarlo dominarnos.
Ello no significa que te olvides de los demás pecados y te dediques a cometerlos, por
supuesto que también debes evitarlos y, si caes, confesarlos. Pero éste debe ser el que te
empeñes en erradicar primero. Luego podrás hacer lo mismo con los demás.
Decía Tomás de Kempis, autor del famoso libro ‘La imitación de Cristo’, que si cada año desterráramos un vicio, un defecto, pronto seríamos santos.
Aprovechemos el Adviento, estas 4 semanas previas a Navidad, no sólo para decorar la casa, comprar cosas, preparar la fiesta, sino para darle al ‘Cumpleañero’ el regalo que más le va a gustar: un corazón limpio, en el que puede reposar.

