Arquidiócesis

Santo Toribio Romo, protector de los migrantes

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  • Aunque no está reconocido oficialmente como tal, algunas iglesias de varias diócesis del país lo tienen ya como patrono y protector: P. Miguel Ángel Padilla

 

Abimael César Juárez

Los migrantes que conocen a santo Toribio Romo, mártir originario de los Altos de Jalisco, saben que no tienen nada que temer cuando se encomiendan a él, toda vez que existen infinidad de testimonios de personas que aseguran haber recibido su protección mientras cruzaban el desierto para llegar a los Estados Unidos. La única condición que el santo mexicano les pide luego de brindarles ayuda –afirman– es que algún día regresen a visitar la llamada “Iglesia de la Mesita” en el poblado jalisciense de Santa Ana de Guadalupe, para pedir a Dios por todos aquellos que arriesgan su vida en busca del sueño americano.

Así lo platicó a Desde la fe el rector del Santuario de Santo Toribio Romo, ubicado también en Santa Ana de Guadalupe, el P. Miguel Ángel Padilla, quien además asegura que muchas personas han reconocido en la imagen del santo mexicano a quien en algún momento de su travesía los ayudó. Este domingo, al cumplirse el 90 aniversario de su martirio, su fama sigue creciendo.

El sacerdote explicó que para quienes desean cruzar al vecino país del norte, regularizar su situación o permanecer allá, la historia del santo sacerdote –quien fue asesinado en 1928 durante la Guerra Cristera–, no es desconocida. Su efectiva intercesión ante Dios se ha dado a conocer de boca en boca, generación tras generación; por eso, cuando los migrantes enfrentan serias dificultades, se encomiendan a él con mucha devoción.

Una vez que la persona logra cruzar la frontera –continuó el P. Padilla–, consigue estabilizar su situación y tiene la oportunidad de regresar a México para dar gracias, en muchos casos, al ver la fotografía de santo Toribio Romo, da testimonio de que lo encontró en su camino y éste le ayudó; entonces se da cuenta de que se trató de un milagro; por eso actualmente es considerado protector de los migrantes.

“Sigue habiendo mucha gente que busca cruzar la frontera, poco les importan las políticas migratorias de Estados Unidos, o que se levanten muros, o que haya más deportaciones, porque están seguros de que él estará ahí para intervenir en su favor”.

El P. Miguel Ángel Padilla refirió que este fenómeno de fe tiene apenas 20 años. La afluencia de fieles empezó a crecer desde cero, pero poco a poco la figura de santo Toribio se ha ido dando a conocer. Incluso, existen testimonios de migrantes que aseguran haberlo visto con la apariencia física de un ciudadano estadunidense: rubio, blanco, alto y de ojos azules, quien se les apareció para ayudarlos a cruzar el desierto. Por eso no es extraño que cada semana lleguen miles de peregrinos a este santuario para venerarlo en sus reliquias, conservadas en una pequeña urna.

Explicó que el P. Toribio Romo celebró su primera Misa en una pequeña iglesia dedicada a la Virgen de Guadalupe que él mismo mandó a construir. Tras su fusilamiento, ese templo fue el primer lugar donde se colocó su fotografía y donde descansaron sus restos. Al paso del tiempo, gracias a su valiosa intercesión, la presencia de migrantes empezó a desbordarse, al grado que el lugar llegó a ser insuficiente, por lo que el P. Gabriel González comenzó en el 2012 la construcción del nuevo santuario en el que actualmente están depositadas las reliquias del santo mexicano, y que forma parte del corredor turístico-religioso que comprende San Juan de los Lagos, Santa Ana de Guadalupe y San Pedro Esqueda.

“Sin embargo, nos hemos esforzado por mantener en pie la iglesia que él construyó, y a la que siguen llegando miles de fieles. Por eso hemos hablado con nuestro obispo, Mons. Jorge Alberto Cavazos Arizpe, para que el próximo 23 de mayo, día de la fiesta patronal, nos permita hacer una pequeña celebración para poder llevar del santuario a esta iglesia una reliquia de santo Toribio”.

Para finalizar, el P. Miguel Ángel Padilla explicó que aunque santo Toribio no está reconocido oficialmente como el santo patrono de los migrantes, iglesias de otras diócesis en Jalisco, Michoacán, Oaxaca, Chiapas y Baja California lo reconocen como su protector, porque no sólo ha intervenido ante Dios por la salvación de muchas personas que buscan cruzar la frontera, sino que también ha contribuido al fortalecimiento de las relaciones de cooperación entre organismos comisionados para la salvaguarda de los indocumentados, los cuales a diario conocen historias de este tipo.