San Matías Apóstol: el convento franciscano de Iztacalco que sobrevivió al tiempo y la historia

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San Matías Apóstol: el convento franciscano de Iztacalco que sobrevivió al tiempo y la historia

El Convento de San Matías Apóstol, en Iztacalco, es una de las fundaciones franciscanas más antiguas de la Ciudad de México y un valioso testimonio del arte y la historia novohispana.

12 abril, 2026
San Matías Apóstol: el convento franciscano de Iztacalco que sobrevivió al tiempo y la historia
El edificio fue construido durante la primera mitad del siglo XVI. Foto: Especial

El Convento de San Matías Apóstol se encuentra en el barrio de La Asunción, en Iztacalco, alcaldía Iztacalco, Ciudad de México.

La palabra náhuatl Iztacalco tiene diversas interpretaciones. La más aceptada proviene de ixtatl (sal), calli (casa) y -co (sufijo de lugar), por lo que se traduce como “la casa de la sal”. Otra versión lo deriva de iztac (blanco), calli (casa) y -co (lugar), lo que significa “la casa blanca”.

Los inicios del convento en el antiguo Iztacalco

El convento de San Matías Apóstol es una fundación de la Orden de Frailes Menores (OFM), perteneciente a la Provincia del Santo Evangelio. De acuerdo con Enciso, el edificio fue construido durante la primera mitad del siglo XVI.

La referencia más antigua sobre este conjunto proviene de Agustín de Vetancurt, quien lo describe como “un convento pequeño” que atendía a cerca de 300 indígenas. Para la época de Juan de Torquemada, hacia 1615, solo permanecía un “fraile de asistencia” que residía en el lugar, según refiere George Kubler.

El antiguo pueblo de Iztacalco se asentaba en un islote donde convergían los lagos de Chalco y Texcoco. Este conjunto conventual ya aparece registrado en el Mapa de Upsala. Asimismo, existe la posibilidad de que el arquitecto Claudio de Arciniega haya intervenido en su construcción, pues se sabe que residía en el lugar hacia 1563.

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Plano del conjunto conventual.  Foto: Especial

En 1689, a causa de las intensas lluvias, la iglesia se derrumbó. Para 1697, Iztacalco ya figuraba como una de las doce asistencias de la provincia franciscana del Santo Evangelio. En 1725, el convento fue ampliado y se construyó la fachada actual, obra del arquitecto José Miguel de Rivera Saravia. De esta intervención datan las pilastras estípites que la caracterizan, elemento que lo vincula con los inicios del estilo churrigueresco en México, del cual el propio Rivera Saravia es considerado precursor.

En 1771, el arzobispo Francisco Antonio de Lorenzana secularizó la iglesia, que pasó a constituirse como el curato de San Matías Iztacalco. Este comprendía los pueblos de Iztacalco, Santa Anita, Aculco, San Juan Nextipac y Santa María Magdalena Atlaxolpa, los cuales anteriormente dependían de la parroquia de San José de los Naturales.

Finalmente, en 1993, el templo fue declarado monumento histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Atrio 

Entrada del atrio. Foto: Especial

El atrio actual se encuentra bardeado y ya no conserva las dimensiones originales. Parte de su antiguo espacio ha sido ocupado por un parque con kiosco y edificaciones. La puerta de acceso consiste en un arco de medio punto rematado por un perfil mixtilíneo.

Portal de peregrinos 

Arcos construidos en piedra. Foto: Especial

El portal de peregrinos presenta cuatro arcos de medio punto, construidos en piedra y ladrillo cocido. Por sus características, se considera la parte más antigua del conjunto.

Otro ángulo del portal de peregrinos. Foto: Especial

Iglesia 

Foto: Especial

La fachada–portada está construida en cantera y mampostería, y se organiza en dos cuerpos con remate. El primero se divide en tres calles: en la central se abre un arco de medio punto, mientras que las laterales están enmarcadas por pilastras que muestran ya un incipiente estilo churrigueresco.

Entre el primer y el segundo cuerpo se dispone una estructura de dos niveles que sirve de base para las pilastras superiores. El segundo cuerpo también presenta tres calles; en la central se ubica la ventana coral, de forma octagonal, y las laterales se delimitan nuevamente por pilastras.

Posteriormente, en el siglo XVIII, se añadió la torre, compuesta por dos cuerpos y un remate. El primero se extiende a lo largo de la fachada–portada, mientras que el segundo presenta arcos de medio punto alargados en cada uno de sus lados, flanqueados por columnas. El conjunto culmina en una cúpula.

Interior de la iglesia. Foto: Especial

La planta del templo es de una sola nave. La cubierta combina una bóveda de cañón con una cúpula de gallones, mientras que los arcos descansan sobre columnas con capiteles de estilo ecléctico.

En el interior se conserva una pila bautismal del siglo XVI, labrada en cantera y decorada con símbolos franciscanos. La techumbre, por su parte, es de madera y data del siglo XIX.

En la sacristía se resguarda una escultura de Jesús de Nazaret, datada en el siglo XVI y elaborada en pasta de caña de maíz. Por su parte, el órgano del templo corresponde al siglo XIX.

Altar mayor. Foto: Especial

En la parte superior del altar mayor se encuentra una concha, probablemente elaborada en el siglo XVIII. De la misma época es la escultura de San Matías Apóstol que resguarda este espacio.

Foto: Especial

La capilla lateral dedicada a la Inmaculada Concepción data del primer cuarto del siglo XVIII. Presenta una planta de cruz griega y está cubierta por una cúpula octagonal con linternilla. Sus ventanas destacan por sus formas mixtilíneas.

El espacio conventual: forma y detalles

El convento presenta una planta rectangular y está conformado por tres crujías. Cuenta con claustro alto y bajo, cuyas columnas de mampostería sostienen una techumbre de viguería de madera. En uno de los lados se abren tres vanos, mientras que en el opuesto se disponen cuatro; el pasillo lateral, por su parte, presenta cinco vanos.

Destaca una puerta de madera del siglo XVIII, ubicada en el acceso del templo al claustro, decorada con la imagen de la Anunciación. Asimismo, en el claustro alto se conserva otra puerta del siglo XIX, ornamentada con motivos vegetales y el monograma IHS.

El conjunto conventual de San Matías Apóstol fue fundado por la Orden de Frailes Menores (OFM). Los franciscanos permanecieron en este lugar desde la primera mitad del siglo XVI hasta 1771, cuando el arzobispo Francisco Antonio de Lorenzana secularizó el templo y lo convirtió en parroquia bajo el cuidado de sacerdotes seculares. En total, su presencia se extendió por 221 años.

La iglesia actual corresponde al primer cuarto del siglo XVIII, por lo que conserva pocos elementos originales del siglo XVI. Aun así, se trata de una de las fundaciones de ese periodo que han logrado perdurar en la Ciudad de México. El conjunto ha resistido tanto los embates de la naturaleza como los de la modernidad, y permanece como un referente histórico en el corazón de Iztacalco.



Autor

Rubén Aguilar Valenzuela es profesor universitario y analista político.