¿Qué es una asamblea parroquial y para qué sirve? Así funciona en la Arquidiócesis de México
Las asambleas son espacios de escucha, discernimiento y planeación pastoral donde participan sacerdotes, vida consagrada y laicos. Conoce los tipos de asambleas que existen y cómo ayudan a organizar la misión de la Iglesia en la Arquidiócesis de México.
En la Iglesia Católica, muchas de las decisiones pastorales y proyectos que se realizan en parroquias y comunidades no surgen de manera aislada, sino a través de un proceso de escucha, discernimiento y trabajo conjunto. Uno de los espacios más importantes para lograrlo son las asambleas, encuentros que permiten fortalecer la comunión y orientar la misión evangelizadora.
De acuerdo con Leticia Estrada Silva, Comisionada de Pastoral Profética de la Arquidiócesis Primada de México, las asambleas son reuniones donde distintos miembros del Pueblo de Dios dialogan y proponen acciones para responder a las necesidades pastorales de la Iglesia.
Un espacio para escuchar y caminar juntos
Las asambleas tienen su origen en el derecho canónico y se consideran un instrumento de comunión puesto al servicio del arzobispo y de toda la Iglesia local. Actualmente, también son una herramienta fundamental para vivir la sinodalidad, es decir, el llamado a “caminar juntos” como comunidad.
En estos encuentros participan sacerdotes, religiosos, religiosas, movimientos laicales, coordinadores pastorales y fieles, incluso personas que no están integradas a algún grupo parroquial, pero que pueden aportar su experiencia y visión.
“Las asambleas buscan escuchar la voz de todos y generar propuestas que permitan responder a los desafíos pastorales actuales”, explica la especialista.

¿Cuáles son los distintos tipos de asambleas?
Las asambleas se realizan en varios niveles dentro de la Iglesia, cada uno con funciones específicas y con una participación distinta.
Asamblea arquidiocesana: define el rumbo pastoral, es decir, es la que señala a dónde se dirigirá y qué acciones pastorales seguirá la Arquidiócesis. En ella participan párrocos, vida consagrada, coordinadores de movimientos, enlaces de las distintas pastorales y laicos de parroquias y grupos apostólicos.
Su principal función es establecer la ruta pastoral de la Arquidiócesis. Por ejemplo, la Asamblea Arquidiocesana número 23 retomó el camino pastoral de la Iglesia local y definió prioridades como el acompañamiento a jóvenes, personas vulnerables, fieles alejados y familias.
Asamblea decanal: adapta las prioridades a cada región. El decanato es una agrupación de parroquias cercanas geográficamente. En la asamblea decanal participan el decano, representantes de la vida consagrada, movimientos laicales, enlaces de diversas dimensiones pastorales, como pastoral infantil, juvenil vocacional, familiar, catequesis, liturgia y sociocaritativa, así como representantes parroquiales.
En este espacio se aterrizan las prioridades marcadas por la asamblea arquidiocesana, adaptándolas a la realidad de cada región. Por ejemplo, actualmente los decanatos trabajan temas como el acompañamiento a jóvenes y personas alejadas de la Iglesia.
Asamblea parroquial: lleva las acciones a la vida cotidiana. Es el nivel más cercano a la comunidad. Participan el párroco, vicarios, vida consagrada, movimientos, coordinadores parroquiales y fieles en general.
A diferencia de los consejos parroquiales, estas asambleas buscan integrar a un público más amplio, incluyendo jóvenes, matrimonios, parejas y personas influyentes dentro de la comunidad, aunque no participen activamente en grupos parroquiales.
En estas reuniones se analiza cómo aplicar las prioridades arquidiocesanas en la realidad concreta de cada parroquia, revisando programas existentes, detectando necesidades y generando nuevas iniciativas pastorales.
Asambleas eclesiales nacionales o latinoamericanas: También existen asambleas en niveles más amplios, donde participan representantes de distintas diócesis para reflexionar sobre la misión de la Iglesia en un país o en toda la región latinoamericana. Estos encuentros ayudan a establecer líneas pastorales comunes y fortalecer la comunión entre las Iglesias particulares.
Un camino de comunión y misión
Leticia Estrada comenta que las asambleas permiten que la Iglesia escuche diversas voces y responda mejor a los retos actuales. Además, fortalecen la participación de los fieles y favorecen la conversión pastoral, orientando el trabajo evangelizador hacia las necesidades reales de las comunidades.
“Estos encuentros son una expresión concreta de la Iglesia que camina unida, donde cada miembro aporta su experiencia para construir una comunidad más cercana, misionera y comprometida con la sociedad”, finaliza la comisionada.


